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INTRODUCCION
Hay muchas motivaciones
de el porque hemos elegido esta película: en primer lugar porque
nos gusta en particular la misma y porque hay mucho en lo que trabajar
siendo una película muy famosa y de mucho éxito en su época. Por
sus novedosa realización, a modo de video clip, su increíble puesta
en escena, inmejorable banda sonora, y su atemporal pero original
vestuario.
La metodología de trabajo dará comienzo con
un estudio de la película y del contexto histórico de fondo, hasta
llegar a la parte “artística” y creativa que es la parte mas personal
y interpretativa.
Esta nueva visión de la
película se realizará en base a una síntesis personal de las partes
más determinantes de la historia.
El ambiente teatral se verá impregnado del drama
y el erotismo del relato influido también por el lugar, un burdel
de principios del S. XX; en el vestuario, el maquillaje, la iluminación,
todo ello acompañado por la actual banda sonora original que la
acerca mas al publico contemporáneo.
Analisis
de la Película: MOULIN ROUGE
MOULIN
ROUGE es una celebración de la verdad, la belleza, la libertad pero,
sobre todas las cosas, el amor. La acción transcurre en los infames,
llamativos y glamorosos centros nocturnos parisinos, alrededor de
1900. El director Baz Luhrmann (STRICTLY BALLROOM, WILLIAM SHAKESPEARE’S
ROMEO + JULIET) combina un diseño de época espléndido junto con
canciones pop contemporáneas para crear una singular experiencia
cinematográfica que oscila entre la comedia y la tragedia. Nicole
Kidman interpreta a Satine, el Diamante Brillante, la estrella del
Moulin Rouge y la cortesana más famosa de la ciudad. Satine se ve
atrapada entre el amor de un joven escritor y la obsesión de otro
hombre. Ewan McGregor es Christian, el escritor, que se encuentra
sumergido en este mundo decadente donde todo es permisible—menos
enamorarse.
Luhrmann
logra captar a través de un lente muy contemporáneo su visión eufórica
y sumamente estilizada de un inframundo tragicómico y glamoroso.
El resultado recrea, para las audiencias modernas, las emociones
impetuosas y decadentes que cautivaron a los clientes del Moulin
Rouge hace un siglo.
La
historia de MOULIN ROUGE proviene del mito órfico de un joven poeta
y músico que descendió a los bajos fondos en busca del amor ideal.
“Es un mito acerca del idealismo y la madurez, el reconocer que
la vida nos presenta cosas que están más allá de nuestro control:
la muerte de los seres queridos, relaciones que no perduran”, explica
Luhrmann. “Según el mito de Orfeo, esto, o te destruirá, o te llevará
a los bajos fondos, lo enfrentarás y regresarás mucho más maduro
de la experiencia”. El héroe órfico de MOULIN ROUGE es Christian,
personaje interpretado por Ewan McGregor, cuyo amorío con la cortesana
Satine termina en tragedia.
En
MOULIN ROUGE, el mito órfico resulta primordial para lo que Luhrmann
llama un estilo teatral de “Telón Rojo”, que ha empleado en cada
uno de sus tres filmes.
Luhrmann
explica: “Tomamos una historia sencilla basada en un mito primario
reconocible y lo adaptamos a un mundo intensificado e imaginado,
que sea tanto exótico como reconocible. STRICTLY BALLROOM se desarrolla
en un mundo de salones de baile y WILLIAM SHAKESPEARE’S ROMEO +
JULIET en un mundo amplificado de la Playa Verona. En nuestro tercer
filme son los bajos fondos del Moulin Rouge en 1899”.
“La
mayor parte del naturalismo cinematográfico sitúa a las audiencias
en un estado de ensueño para que de esta manera puedan observar
la realidad, si tú quieres, a través del ojo de una cerradura. Puesto
que empleamos un dispositivo constante que concientiza a la audiencia
y les recuerda en todo momento que están viendo una película, en
la que están obligados a participar. En STRICTLY BALLROOM este recordatorio
constante se logra a través de la danza; en WILLIAM SHAKESPEARE’S
ROMEO + JULIET es el mismo lenguaje de Shakespeare de cuatrocientos
años de antigüedad. En MOULIN ROUGE, nuestro contacto con la audiencia,
nuestro dispositivo para concientizarla es la experiencia de la
música o, por ponerlo simplemente, la canción. Sí, MOULIN ROUGE
es fundamentalmente un musical, quizás una ópera, pero, a final
de cuentas una historia narrada a través de la canción”.
Una
vez que Luhrmann decidió abordar el género musical para que fuera
su siguiente filme de telón rojo, se situó en la etapa de desarrollo
con sus colaboradores de Bazmark. Junto con el co-escritor Craig
Pearce y la diseñadora de producción Catherine Martin (conocida
entre amigos y colegas como CM) viajaron a París para escribir una
sinopsis y llevar a cabo una meticulosa investigación histórica
de Montmartre a finales del siglo veinte. Para encontrar la forma
en cómo percibía la audiencia en aquel entonces el París y el Moulin
Rouge del siglo XIX—a la vanguardia en el sexo, la música, la danza,
el teatro, el pensamiento moderno—los realizadores se introdujeron
en la vecindad, las jurisdicciones y la cultura de su historia para
poder representarlos de manera fehaciente. Realizaron una investigación
que lo abarcó todo, desde el can-can a Toulouse-Lautrec (un personaje
importante en su historia), a los escritores y periodistas que plasmaron
sus intensos recuentos de primera mano de los mismos centros nocturnos
de finales del siglo diecinueve.
Llegaron
a comprender las posibilidades esencialmente modernas de un centro
nocturno que mezclaba en ese entonces a las clases rígidamente segregadas:
aristócratas y adinerados de moda al lado de trabajadores, artistas,
bohemios, bailarinas y obreras. “El Moulin Rouge fue el equivalente
al Estudio 54 en Nueva York a finales de los 70, un lugar donde
los ricos y poderosos podían mezclarse con los jóvenes, la gente
bella y los indigentes”, declara Craig Pearce. “Y esa es exactamente
la idea que motivó a Zidler [empresario del Moulin Rouge]. Él y
Joseph Oller construyeron un ‘Palacio de la Mujer’ basado en un
baile de moda, el can-can, que era un tipo de strip tease sexualmente
retador”.
Historia
de la película:
MOULIN ROUGE
MOULIN
ROUGE es una celebración de la verdad, la belleza, la libertad pero,
sobre todas las cosas, el amor. La acción transcurre en los infames,
llamativos y glamorosos centros nocturnos parisinos, alrededor de
1900. El director Baz Luhrmann (STRICTLY BALLROOM, WILLIAM SHAKESPEARE’S
ROMEO + JULIET) combina un diseño de época espléndido junto con
canciones pop contemporáneas para crear una singular experiencia
cinematográfica que oscila entre la comedia y la tragedia. Nicole
Kidman interpreta a Satine, el Diamante Brillante, la estrella del
Moulin Rouge y la cortesana más famosa de la ciudad. Satine se ve
atrapada entre el amor de un joven escritor y la obsesión de otro
hombre. Ewan McGregor es Christian, el escritor, que se encuentra
sumergido en este mundo decadente donde todo es permisible—menos
enamorarse.
Luhrmann
logra captar a través de un lente muy contemporáneo su visión eufórica
y sumamente estilizada de un inframundo tragicómico y glamoroso.
El resultado recrea, para las audiencias modernas, las emociones
impetuosas y decadentes que cautivaron a los clientes del Moulin
Rouge hace un siglo.
La
historia de MOULIN ROUGE proviene del mito órfico de un joven poeta
y músico que descendió a los bajos fondos en busca del amor ideal.
“Es un mito acerca del idealismo y la madurez, el reconocer que
la vida nos presenta cosas que están más allá de nuestro control:
la muerte de los seres queridos, relaciones que no perduran”, explica
Luhrmann. “Según el mito de Orfeo, esto, o te destruirá, o te llevará
a los bajos fondos, lo enfrentarás y regresarás mucho más maduro
de la experiencia”. El héroe órfico de MOULIN ROUGE es Christian,
personaje interpretado por Ewan McGregor, cuyo amorío con la cortesana
Satine termina en tragedia.
En
MOULIN ROUGE, el mito órfico resulta primordial para lo que Luhrmann
llama un estilo teatral de “Telón Rojo”, que ha empleado en cada
uno de sus tres filmes.
Luhrmann
explica: “Tomamos una historia sencilla basada en un mito primario
reconocible y lo adaptamos a un mundo intensificado e imaginado,
que sea tanto exótico como reconocible. STRICTLY BALLROOM se desarrolla
en un mundo de salones de baile y WILLIAM SHAKESPEARE’S ROMEO +
JULIET en un mundo amplificado de la Playa Verona. En nuestro tercer
filme son los bajos fondos del Moulin Rouge en 1899”.
“La
mayor parte del naturalismo cinematográfico sitúa a las audiencias
en un estado de ensueño para que de esta manera puedan observar
la realidad, si tú quieres, a través del ojo de una cerradura. Puesto
que empleamos un dispositivo constante que concientiza a la audiencia
y les recuerda en todo momento que están viendo una película, en
la que están obligados a participar. En STRICTLY BALLROOM este recordatorio
constante se logra a través de la danza; en WILLIAM SHAKESPEARE’S
ROMEO + JULIET es el mismo lenguaje de Shakespeare de cuatrocientos
años de antigüedad. En MOULIN ROUGE, nuestro contacto con la audiencia,
nuestro dispositivo para concientizarla es la experiencia de la
música o, por ponerlo simplemente, la canción. Sí, MOULIN ROUGE
es fundamentalmente un musical, quizás una ópera, pero, a final
de cuentas una historia narrada a través de la canción”.
Una
vez que Luhrmann decidió abordar el género musical para que fuera
su siguiente filme de telón rojo, se situó en la etapa de desarrollo
con sus colaboradores de Bazmark. Junto con el co-escritor Craig
Pearce y la diseñadora de producción Catherine Martin (conocida
entre amigos y colegas como CM) viajaron a París para escribir una
sinopsis y llevar a cabo una meticulosa investigación histórica
de Montmartre a finales del siglo veinte. Para encontrar la forma
en cómo percibía la audiencia en aquel entonces el París y el Moulin
Rouge del siglo XIX—a la vanguardia en el sexo, la música, la danza,
el teatro, el pensamiento moderno—los realizadores se introdujeron
en la vecindad, las jurisdicciones y la cultura de su historia para
poder representarlos de manera fehaciente. Realizaron una investigación
que lo abarcó todo, desde el can-can a Toulouse-Lautrec (un personaje
importante en su historia), a los escritores y periodistas que plasmaron
sus intensos recuentos de primera mano de los mismos centros nocturnos
de finales del siglo diecinueve.
Llegaron
a comprender las posibilidades esencialmente modernas de un centro
nocturno que mezclaba en ese entonces a las clases rígidamente segregadas:
aristócratas y adinerados de moda al lado de trabajadores, artistas,
bohemios, bailarinas y obreras. “El Moulin Rouge fue el equivalente
al Estudio 54 en Nueva York a finales de los 70, un lugar donde
los ricos y poderosos podían mezclarse con los jóvenes, la gente
bella y los indigentes”, declara Craig Pearce. “Y esa es exactamente
la idea que motivó a Zidler [empresario del Moulin Rouge]. Él y
Joseph Oller construyeron un ‘Palacio de la Mujer’ basado en un
baile de moda, el can-can, que era un tipo de strip tease sexualmente
retador”.
Mientras Luhrmann y Pearce
continuaron su trabajo en el guión, CM tomó toda la información
y las experiencias que habían acumulado en París y las convirtió
en los diseños para el filme.
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En vez de recrear los
hechos históricos de manera pródiga, CM trabajó con base en la imperiosa
necesidad de Luhrmann por crear un mundo intensificado. “Siempre
comenzamos pretenciosamente, recreamos de manera precisa, después
adaptamos y modificamos en aras de la historia”, explica CM. “Se
trata de manipular los elementos que existían en su mundo, con un
lenguaje contemporáneo, para que una audiencia moderna pueda tener
acceso a este mundo de época. Baz quería que creáramos un mundo
bajo un estilo al que llamó ‘artificialidad real’. Un París ‘inventado’
donde el musical de su creación se ubicara de manera placentera.
Un lugar donde desahogarse con una canción se sintiese como algo
natural”.
El
estilo de “Telón Rojo” fue útil para crear este mundo. Luhrmann:
“Una de las características de los filmes realizados con base en
el estilo ‘Telón Rojo’ es el empleo de referencias del cine clásico.
En MOULIN ROUGE hemos utilizado este mecanismo tanto para hacer
referencia a cortes de pelo clásicos como a las siluetas de los
vestidos de las grandes divas de los 40 y 50. Marlene Dietrich (BLUE
ANGEL), con un toque de CABARET y un poco de Rita Hayworth en GILDA.
Son estas referencias constantes que esperamos le permitan a una
audiencia contemporánea decodificar esta puesta en escena histórica.
Es crucial la facilidad con que la audiencia entienda la historia.
En este musical no revelamos a los personajes o la trama de manera
lenta o invisible, sino rápida y abiertamente”.
De
hecho, la música y las canciones son críticas para los personajes
y la historia. Pero hacer de MOULIN ROUGE un musical fue un reto
intimidante para Luhrmann: Hace mucho tiempo que los musicales pasaron
de moda, así que tenía que idear nuevas formas para abordar a las
audiencias contemporáneas. La clave fue poner a los actores a cantar
la historia. El co-escritor Craig Pearce explica: “Como escritores,
nuestra intención era que las canciones no fueran simplemente un
adorno, sino que fueran parte integral de la narrativa, así que
no hay mejor manera de comunicar un punto en la historia que con
una representación musical. Como resultado, mostramos una grande
e intensa presencia musical. Las escenas tienen que establecerse
a tal grado, en las que se intensifica paulatinamente la energía
de los personajes, ¡que no pueden hacer otra cosa más que CANTAR!”.
El
productor Fred Baron señala que Luhrmann ha creado nada menos que
un nuevo tipo de musical. “Baz ha tomado la forma clásica y la ha
remezclado para crear un cóctel nuevo, una nueva forma. En el musical
tradicional de Hollywood, el actor irrumpe en la canción y sabes
que es pregrabada. Nuestros actores hacen algo que es muy osado:
cantar en vivo ante la cámara. Lo que Baz intentó crear es el sentimiento
de que la canción es la actuación, de que no abandonas el mundo
de la historia. Lo que intenta Baz es que te adentres en los personajes
para que su voz interior sea una voz musical”.
Si
bien los personajes cantan la historia, Luhrmann había decidido
desde el inicio que la película “no era la voz primero y los personajes
segundo, sino que los actores revelaran sus personajes a través
de la voz”.
“Tuvimos
que encontrar a dos personas que, primero y antes que nada, fueran
actores, pero que también pudieran cantar”, continúa Luhrmann. Cuando
Luhrmann y la directora de casting Ronna Krees comenzaron a trabajar
en este proceso a principios de 1988, Kress quedó inmediatamente
impresionada con los métodos del director. “Creo que lo interesante
acerca de Baz es que para él todo es acerca del proceso”, explica
Kress. “Es acerca del proceso de trabajar con los actores y descubrir
cómo los actores trabajan con él. Creo que eso proviene de su trabajo
en el teatro y la ópera; es algo ciertamente único que se da en
el cine”.
Cuando
Luhrmann y Kress vieron a Nicole Kidman actuar en Broadway en la
obra “The Blue Room”, estaban convencidos de que habían encontrado
a Satine. El que Luhrmann le haya dado el papel de la estrella cortesana
a Kidman durante una fase muy temprana del desarrollo, le permitió
a Kidman dejar bien asentados aspectos de la escritura de su personaje
y viceversa.
“Satine
es una cortesana que trabaja en el Moulin Rouge”, explica Kidman.
“Ella tiene antecedentes de pobreza e inmundicia y Zidler la ha
convertido en lo que ahora es. Pero Satine no quiere ser una bailarina
de can-can toda su vida; su sueño es ser una actriz. No obstante,
es bastante empedernida y hábil para proyectar diferentes apariencias,
su trabajo es crear fantasías. Pero cuando Christian proyecta su
magia a través de la canción, él le hace creer a ella que podría
tener otra cosa distinta, hace que ella empiece a creer en sus sueños
y eso provoca que él le resulte particularmente excitante a ella”.
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Para el papel de Christian,
Luhrmann y Kress consideraron a muchos actores. Luhrmann tenía
mucho tiempo de querer trabajar con Ewan McGregor, y las formidables
habilidades histriónicas y sorprendente talento para el canto
del actor británico le valieron el papel. |
McGregor
aceptó gustoso los retos de actuar en un musical. “He estado esperando
toda mi vida hacer este tipo de canto y baile”, señala McGregor.
“Mi interés en la escuela fue musical, y solía bailar cuando era
niño. Además de que siempre he tenido una pasión por los antiguos
musicales de los cuarenta. Volví a todos locos en el plató de MOULIN
ROUGE porque estaba demasiado emocionado, pero es que sentía que
nadie había hecho algo así por años. Nada como esto”.
“Nunca
he interpretado en mi vida a un personaje que tenga tanto que ver
con el amor”, continúa McGregor. “Se mueve absoluta y desvergonzadamente
por el amor: después de conocer a Satine, solamente habla de ella.
Lo único que le importa es el amor”.
La
química entre los dos protagonistas principales era crucial, pero
como Kidman estaba actuando en un teatro de Nueva York y McGregor
en Londres, Luhrmann no pudo hacerles una prueba de cámara juntos.
“Pero una vez que juntamos a Nicole y Ewan, realmente salieron chispas
entre ellos de una manera hermosa”, comenta Luhrmann. “Ella es fina
y elegante y él es tan brioso y animado”.
Una
vez que comenzaron a trabajar en MOULIN ROUGE, Kidman y McGregor
hicieron un trato entre ellos. “Ewan y yo tuvimos un acuerdo tácito
en el que nos íbamos a apoyar mutuamente a lo largo de toda la producción,
tomar riesgos, y estar dispuestos a hacer el ridículo uno frente
al otro”, declara Kidman.
“Lo
más grandioso de trabajar en este filme es que la gente está diciendo
‘Vamos a intentar algo diferente’”, añade Kidman. “Y nos hemos conectados
con todo el corazón a él—es lo que ha hecho a este proyecto tan
satisfactorio. Estoy trabajando con gente que cree en el proyecto”.
Con
Kidman y McGregor a bordo, los realizadores se abocaron a buscar
los importantes papeles secundarios, entre ellos, el de Toulouse-Lautrec,
interpretado por John Leguizamo. En contraste con el aristócrata
desheredado, que usualmente ha sido representado como un hombre
muy arisco con barba, Toulouse realmente hablaba un poco como el
Pato Lucas con un ceceo. A pesar del dolor sufrido gran parte de
su vida debido a una rara enfermedad, que también fue responsable
del padecimiento que tuvo en sus piernas, Toulouse fue increíblemente
ingenioso y una persona que disfrutaba de la buena vida.
Los
Bohemios (Bohos) que forman parte de la agrupación del jefe Toulouse
corrieron a cargo de un gran ensamble australiano, con Garry McDonald
como el doctor inspirado por los alucinógenos, Jacek Koman como
el Inconsciente Argentino, bailarín de tango; Matthew Whittet como
Satie, y David Wenham como el escritor Audrey.
Además,
Caroline O’Connor, estrella de los musicales del West End, interpreta
a la bailarina de can-can Nini-Piernas-en-el-Aire, la veterana actriz
de teatro australiana Kerry Walker interpreta a Marie, la ayudante
de cámara de Satine; Deobia Oparei interpreta a la artista Le Chocolat,
mientras que Lara Mulcahy interpreta a la bailarina Môme Fromage.
La estrella de pop australiana Kylie Minogue también desempeña un
papel importante.
Con
el reparto principal asegurado, Luhrmann sostuvo una serie de talleres
y ensayos en la Casa de Iona, una enorme Mansión victoriana donde
todas sus producciones son desarrolladas y creadas. Ewan McGregor
recuerda: “Ensayamos durante cuatro meses en los que navegamos hacia
ese mundo utilizando la música y el baile para narrar la historia.
Quizás el aspecto más importante acerca de todo el proceso de ensayos
fue que para cuando comenzamos a filmar, cantar no era un problema.
Intenta venir y hacer eso en dos semanas de ensayos y será, ‘Espera
un minuto, ¿qué estoy haciendo?, ¿cantando?’ Al ensayar, la cuestión
del canto se había convertido en algo secundario”.
Si
bien, MOULIN ROUGE se desarrolla totalmente en París, gran parte
de la película se filmó en cinco foros de los Estudios Fox en Australia.
“En un momento dado, tomamos la decisión de realizar casi todos
los aspectos del espectáculo en los foros”, comenta el productor
Martin Brown. “Me recuerda, en cierto modo, a las películas de estudio
realizadas en los 40, donde los westerns te mostraban a un tipo
en un campamento y un fondo falsos”.
“MOULIN ROUGE es intencionalmente
teatral”, continúa Brown. “Tienes que hacer un contrato
con el filme donde se establezca que estás preparado para
suprimir tu incredulidad.
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La credibilidad proviene
de la historia de amor entre los dos papeles protagónicos—eso es
con lo que te relacionas emocionalmente. Baz le llama ‘cine de plena
conciencia’”.
Sets
espléndidos recrearon—y reinterpretaron—el Moulin Rouge. La diseñadora
de producción Catherine Martin, la decoradora de sets Brigitte Broch
y el supervisor de la dirección de arte Ian Gracie dirigieron a
un vasto conjunto de diseñadores, escultores, diseñadores gráficos,
artistas de modelos a escala y artistas escénicos, quienes meticulosamente
manufacturaron los escenarios.
Uno
de los múltiples e impresionantes sets fue la figura de un elefante
de tres pisos de altura, hecho con papel maché, que se encuentra
en el Moulin Rouge, cuyo vientre contenía un club para caballeros
con motivos árabes. En la personificación cinematográfica, el elefante
alberga el Salón Rojo de Satine, donde la cortesana seduce a Christian,
cuando confunde al joven poeta con el millonario Duque. “Existe
un aspecto degradante en nuestra representación del elefante porque
los personajes vendían sexo, así como glamour”, señala CM.
La
filmación requirió que se construyeran varios sets distintos del
elefante, incluyendo una frente y una espalda, diseñada a nivel
de piso para que los amantes cantaran sobre ella. La acción interior
se lleva a cabo en la cabeza y el vientre. La producción construyó
un elefante a gran escala sobre una estructura de acero, que después
cubrió con poliestireno para que se irguiera en el jardín, así como
un modelo construido a escala de 1 a 5.
Los
realizadores también construyeron modelos a escala de 1 a 5 del
Moulin Rouge y otros sets, que todos contribuyeron a dar esa sensación
deseada de que todo era un mundo inventado. “Inconscientemente,
quisimos tratar a este mundo de manera muy teatral”, señala CM.
“Baz quería que el mundo fuera íntegro, y cada detalle de diseño
intentó reforzar esto”.
El
veterano director de fotografía Donald M. McAlpine ACS/ASC, que
previamente había trabajado con Luhrmann en WILLIAM SHAKESPEARE’S
ROMEO + JULIET, colaboró estrechamente con el director y la diseñadora
de producción Catherine Martin en el proceso de creación del impetuoso
mundo de MOULIN ROUGE. “Lo último para lo que puedes utilizar este
filme es para que te sirva como referencia histórica”, comenta McAlpine.
“Todo, incluyendo el vestuario, que probablemente esto sea lo más
cercano en cuanto a una precisión histórica, fue inspirado solamente
por la época. Fue una propuesta tipo ópera de Baz y CM, y yo estoy
en el mismo tren”.
La
electricidad era nueva en el París de finales de siglo—una novedad
para la que McAlpine intentó encontrar un equivalente moderno. “Asumimos
que cuando la gente vio la electricidad en aquel entonces, pensaron
que estaban viendo la cosa más brillante, más reluciente, más maravillosa
que jamás haya sucedido”, declara McAlpine. “Estamos realizando
una interpretación de esa época a la nuestra. En cuanto a iluminación
se refiere, nada puede superar el límite. Es una iluminación intensificada
propia del Moulin Rouge: todo glamour”.
McAlpine
también aceptó gustoso los retos de las limitaciones intrínsecas
de filmar casi totalmente en sets y en reducidos modelos a escala,
con virtualmente ningún tipo de trabajo en locación. “Debido a que
no puedes tener un nuevo set para cada escena—que es lo que le encantaría
a todo director de fotografía—tienes que visitar los sets en múltiples
ocasiones. Para poder darle énfasis a la historia, uno de nuestros
principios conductores ha sido que los sets se vean distintos cada
vez que nos topamos con un nuevo giro en la historia”.
Las
diseñadoras de vestuario Catherine Martin y Angus Strathie diseñaron
más de cuatrocientas prendas de vestir para los actores principales,
bailarines y extras que aparecen en MOULIN ROUGE. En un inicio,
a CM le pareció sumamente complicada, por decir lo menos, la idea
de diseñar los vestuarios para un filme llamado MOULIN ROUGE. Recuerda
haber despertado una noche horrorizada, exclamando a su colaborador
y esposo: “¡Oh, Dios mío, Baz, estamos haciendo una película del
can-can! ¡Esto es terrible, desagradable! ¿Cómo lo vamos a hacer?”.
Pero
las estrategias de diseño y conceptos de CM y Baz rápidamente mitigaron
cualquier tipo de limitación. Abordó el vestuario de la misma manera
como lo hizo con el diseño de producción: el guardarropa reflejaría
el sensacionalismo y escándalo del Moulin Rouge, pero para las audiencias
contemporáneas. La meta de CM y Strathie fue alcanzar una tensión
fundamental entre la veracidad del periodo y la creación de un mundo
que fuera seductor, sexy e incluso un poco impactante para el ojo
moderno.
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“No hemos sacrificado
la apariencia de Nicole en aras de representar correctamente
la época”, señala CM. “El hecho de que haya estado usando
un body de lana para actuar es una referencia realista innecesaria. |
En cambio, acudimos al
glamour de las divas del cine clásico, como Marlene Dietrich, Greta
Garbo y Joan Crawford. También consideramos el glamour innato de
Nicole, porque el glamour es parte tan intrínseca del mundo que
creamos”.
Para
las bailarinas, CM y Strathie partieron de la idea de que el can-can
era increíblemente impactante y sexy, que revelaba “un mundo de
entretenimiento bajo los vestidos de las mujeres”. Para poder representar
ese mundo, CM y Strathie crearon una serie de estereotipos eróticos
para cada una de las chicas del can-can, incluyendo a una mucama
francesa, a una colegiala, a una dominatrix, a un travestí y a una
con negligé.
El
can-can también tenía mucho que ver con la revelación de las enaguas
y los calzones de las chicas—o la falta de ellos (que hizo al baile
incluso más popular y escandaloso). A Strathie y CM se les ocurrió
una serie de enaguas y calzones que eran reveladores, pero no tanto.
Ciertas prendas de la ropa interior, constituidas de múltiples capas,
pesaban hasta 13 kilos, lo que requería que las bailarinas usaran
unos tirantes sobre los hombros para que pudieran soportar el peso
del vestuario.
Esta
misma atención fue pródiga en el vestuario de los hombres, incluyendo
los “trajes-obesos” de Zidler (diseñados a partir de un molde de
cuerpo entero del actor Jim Broadbent), mientras que la confección
a mano de los trajes de época utilizados por Christian, el Duque
y Toulouse-Lautrec se llevó un mes.
Para
que la reinvención del periodo que CM y Strathie diseñaron tuviera
un realismo de época, la producción elaboró el guardarropa con mucha
atención en los detalles. El vasto equipo de producción del departamento
de vestuario hizo del guardarropa un gran taller en los Estudios
Fox en Australia, mientras que algunos de los trabajos más intrincados
en sus detalles fueron confeccionados en la India.
El
diseñador de peinados Aldo Signoretti y el diseñador de maquillaje
Maurizio Silvi han trabajado, entre ambos, con directores legendarios
tales como Bernardo Bertolucci, Federico Fellini y Luchino Visconti.
Los intensos colores en los diseños de Signoretti y Silvi son una
contribución importante al mundo intensificado de MOULIN ROUGE,
de Luhrmann.
El
punto de partida de Signoretti fue la paleta de color, vibrante
y exquisitamente teatral, de Toulouse-Lautrec, compuesta por colores
ácidos—blanco, rosa, naranja, rojo—que le dan al filme una sensación
moderna. Conforme progresaba la filmación, los patrones de color
de Signoretti y Silvi se intensificaban para igualar la alocada
mezcla presenciada en el set y en el diseño del vestuario. “Por
ejemplo, el cabello bizarro de Zidler es de un color naranja-rojizo
con manchas, casi como un zorro o un gato montés”, explica Signoretti.
“El de Audrey, el escritor bohemio, es azul oscuro. Para Satine,
en vez de una apariencia típica de una cortesana del siglo XIX,
optamos por un estilo glamoroso, tipo diva de los 40, con piel nacarada
y su cabello ondulado de color rojizo intenso”.
La
coordinadora de maquillaje y peinados Lesley Wanderwalt, que dirigió
a un equipo de sesenta personas, comenta: “El sutil o ‘auténtico’
peinado y maquillaje de la época se hubiera perdido bajo la grandeza
y opulencia de los sets y vestuarios de MOULIN ROUGE. Hubiera sido
todo sets y vestidos sin cabezas—simplemente no los hubieras notado”.
Signoretti,
quien, como Silvi, trabajó por primera vez con Luhrmann en WILLIAM
SHAKESPEARE’S ROMEO + JULIET, diseñó aproximadamente ochenta y cinco
pelucas coloreadas de manera ostentosa, que fueron hechas a mano
en Roma. Todos los personajes a excepción de dos—Christian, interpretado
por Ewan McGregor, y Toulouse, por John Leguizamo—utilizaron peluca.
Según
el supervisor de efectos visuales Chris Godfrey, los poco más de
trescientos efectos visuales de MOULIN ROUGE, sirvieron primordialmente
para “darle énfasis a la historia”—para enaltecer el mundo creado
por Luhrmann, en vez de crear un mundo propio.
Luhrmann
se explaya: “Vivimos en un mundo donde las audiencias no solamente
están conscientes, sino profundamente aburridas con la perfección
de la magia digital. Las cámaras se mueven perfectamente en ángulos
imposibles, la realidad tiene una nitidez que va más allá de lo
real. CM y yo le dijimos a Chris y a su equipo en Animal Logic [la
casa productora de efectos visuales] que queríamos utilizar el poder
digital no para crear perfección sino imperfección, reproducir el
sacudir de la cámara, destruir las imágenes y crear una sensación
de que este filme fue hecho a mano”.
“Al presentar movimientos
de cámara y película de la época, y perseguir activamente
imperfecciones cinemáticas de antaño, esperamos que nuestra
audiencia confié más en el mundo que estaba siendo creado
en ese momento.
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Es una rareza que en este
proyecto hayamos gastado tanto dinero intentando hacer las cosas
menos perfectas”.
El
París de MOULIN ROUGE fue en gran parte una creación digital. Durante
el desarrollo del filme, en sus etapas iniciales, CM diseñó una
serie de colages, en Photoshop, de París a finales de siglo. Después,
Chris Godfrey y su equipo construyeron un París digital basados
en estos colages originales. Las tomas digitales resolvieron el
problema de unir sets desiguales en un solo vecindario, una vez
que se trabajó hasta el límite de lo que se pudo haber hecho con
la cámara, para después construir a partir de ello. Godfrey explica
a detalle: “Hemos diseñado los efectos para que puedas viajar a
través de un París bidimensional, que después se convierte en un
modelo en 3ª dimensión de la ciudad, al que se le une un vestíbulo
principal, de un quinto de su tamaño natural. De esta manera, con
una sola toma espectacular podemos viajar del París burgués por
las calles con plebe desdentada y hasta el ático de Christian”.
La
colaboración de Baz Luhrmann con John O’Connell se remonta muchos
años atrás, ya que O’Connell ha trabajado consistentemente a su
lado en todos sus filmes, videos musicales y producciones teatrales.
Para MOULIN ROUGE, el coreógrafo John O’Connell se ha abstenido
de números formales, en donde los actores interrumpen una escena
para tomar el escenario. En cambio, números como “Tango”, bailado
por Jacek Koman y Caroline O’Connor, sirven como puntos en la historia
que hacen que la acción progrese.
O’Connell
aprovechó los talentos del reparto principal y sesenta bailarines
profesionales para una serie ecléctica y desenfrenada de rutinas
y estilos. Al inicio, en el proceso de preproducción, O’Connell
comenzó a realizar una investigación del baile característico del
filme, el can-can, así como de varios musicales.
“Comencé
a investigar los antiguos musicales, a los hermanos Ritz, que eran
como la versión bailable de los hermanos Marx, la primera película
musical de Maurice Chevalier en Hollywood, FOLIES BERGÈRE”, recuerda
O’Connell. “Cuando ves esos filmes antiguos piensas que estaban
bajo la influencia de algo; eran alocados. Lo que me inspiró fue
el ingenio y la imaginación, un tipo de naturaleza juguetona y regocijante
que desapareció con musicales más recientes”.
“También
vi cientos de películas de Bollywood, que para mí captaron la esencia
de los musicales de Hollywood de los años cuarenta y cincuenta,
lo divertido”, continúa O’Connell. “Y, desde luego, hice una investigación
sobre el can-can. Debido a que el can-can ha sido visto en múltiples
ocasiones en el cine, tuvimos que encontrar una manera para brindarle
una frescura y energía al filme. La inspiración nos llegó después
de habernos enterado que cuando [los bailarines en el Moulin Rouge]
hacían el can-can, lo más escandaloso no era que levantaran sus
faldas, sino la libertad de movimiento que tenían”.
El
variado trabajo de O’Connell en MOULIN ROUGE, así como otros aspectos
del filme, es cuantioso en referencias cinematográficas, entre las
que se incluye “Spectacular Spectacular”, influenciada por Bollywood,
la culminación “Your Song”, en el más puro estilo de Busby Berkeley,
y las líneas de partida del viejo estilo hollywoodense vistas en
“Like a Virgin.”
El
montage de Jill Bilcock fue fundamental para darle forma a la usualmente
asombrosa velocidad del filme. “MOULIN ROUGE te lleva en un viaje”,
explica Bilcock. “Un viaje en la montaña rusa de principio a fin
con áreas de luz, sombra y cambios de velocidad cuando menos los
esperas. Baz y yo hemos hecho de nuestra mantra lo “rápido, rápido,
rápido”, pero tan pronto y la historia llega a Christian y Satine—la
historia de amor, la tragedia—nos vamos más despacio”.
Bilcock
trabajó para evitar las trampas musicales tradicionales. “Puesto
que el reparto realmente nunca deja de cantar, integramos las canciones
en la narrativa para que de esta manera no exista una distinción
entre ambas”, señala. “El canto es simplemente otro dispositivo
de narrativa”.
El
proceso para llevar el concepto original de MOULIN ROUGE a una forma
final cinematográfica duró casi cuatro años para Baz Luhrmann y
su compañía, Bazmark. En el prólogo para un libro que presenta la
historia detrás-de-cámaras en la realización de MOULIN ROUGE (ilustrada
por algunos de los fotógrafos más famosos del mundo); Luhrmann resume
la experiencia en la que él y sus colaboradores han dedicado sus
energías. |