Proyecto de espacio escénico de la novela

"Drácula"

de Bram Stoker.

 

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GRUPO DE TRABAJO:  

Martín Caracuel Susana
Pérez Rodríguez Gloria

 

 

ASIGNATURA: Dibujo y Espacio Escénico, C.
PROFESOR: Nicola Comunale Rizzo.
CURSO: 2007 – 2008.
FACULTAD: Facultad de Bellas Artes Alonso Cano.
UNIVERSIDAD: Granada
.

 

 

 

 

 

ÍNDICE

 

Introducción al Proyecto Escénico.

 

Metodología.

 

Estudio y Análisis de la Obra :

Argumento.

 

Estudio de los personajes:

Personajes principales:

Protagonistas.

Antagonistas.

Secundarios.

Escenas Elegidas. (Desarrolladas a partir del análisis de la novela)

 

La Idea de fondo o Moraleja de la Obra.

 

El Clima Expresivo de la Escena o del Contexto.

 

El Objetivo Comunicativo que se pretende transmitir y evocar.

 

Documentación teórica:

a.Información sobre el autor:

  Biografía del autor.

b. Historia de Rumania.

c.   El Mito de Drácula.

d. Contexto histórico de la Novela.

 

 

Documentación Visual:

Adaptaciones cinematográficas.

Imágenes.

 

Estudio del espacio real o virtual:

 Planos.
 Medidas del escenario.

 Maquinaria.

 Iluminación.

 Sonido.

Atrezo

Caracterización

Bocetos previos

Bocetos definitivos

Conclusiones

Marketing y publicidad

Bibliografía

 

 

 

 

1. Introducción al Proyecto Escénico.

 

Nuestro proyecto escénico consiste en la adaptación de la obra literaria de Bram Stoker, Drácula, al teatro.

Pretendemos seguir la línea del libro en cuanto a la caracterización de personajes, (vestuario del siglo XIX) y la atmósfera escénica (tétrica, misteriosa, erótica). Todo esto lo recrearemos a partir de la búsqueda de documentación correspondiente a la época en la que se desarrolla. Nos centraremos en las siguientes escenas:
Escena 1: Jonathan Harker llega al castillo y es recibido por Drácula.
Escena 2: Describe la estancia de Jonathan en el castillo y la relación con Drácula.
Escena 3: Se descubre el poder que Drácula ejerce sobre Jonathan.
Escena 4: Jonathan explora el castillo y se encuentra con tres extrañas mujeres.

 

 

 

2. Metodología.

 

 

1.       DOCUMENTACIÓN TEÓRICA: es el análisis de la obra, dividido en los siguientes pasos.

a.       INFORMACIÓN DE LA OBRA :

                                                                          i.      RESUMEN DE LA OBRA.

                                                                        ii.      IDEA PRINCIPAL.

                                                                      iii.      ADAPTACIÓN TEATRAL DEL LIBRO. Vamos a realizar un estudio para sacar las escenas principales y los diálogos para adaptar la obra literaria al teatro.

                                                                      iv.      ESTUDIO DE LOS PERSONAJES.(descripción detallada de cada uno de los personajes)

                                                                        v.      CLIMA EXPRESIVO. (ambiente en el que se desarrolla la obra)

                                                                      vi.      ADAPTACIONES CINEMATOGRÁFICAS.

b.      INFORMACIÓN SOBRE EL AUTOR. (Breve biografía del autor de la novela de Drácula)

 

2.       ATREZO: son los elementos que aparecen en la escenografía, los decorados.

a.       DOCUMENTACIÓN. Búsqueda de elementos característicos de la época en la que se ambienta la obra.

b.      LISTA DE ATREZO SEGÚN LAS ESCENAS. División del atrezo según las escenas y su ambientación.

c.       BOCETOS Y DISTRIBUCIÓN DEL ATREZO EN EL ESCENARIO. Bocetos del atrezo que vamos a incluir en las escenas y bocetos de su distribución en el escenario.

 

3.       CARACTERIZACIÓN:

a.       DOCUMENTACIÓN. Búsqueda del vestuario que se usaba en la época.

b.      LISTA DE VESTUARIO SEGÚN LOS PERSONAJES. Lista de vestuario dividida en personajes, incluyendo posibles cambios de vestuario.

c.      TABLA MORFOLÓGICA DEL VESTUARIO:

                                                                          i.      COLORES.

                                                                        ii.      TEXTURAS.

e.      MAQUILLAJE. Tipo de maquillaje que ayuda a definir al personaje, definir el uso de pelucas, máscaras o algún tipo de postizo, peluquería…

f.        BOCETOS. (Diseño del vestuario)

4.       ESCENAS.

a.       ATMÓSFERA ESCÉNICA. Tipos de sensaciones que se pretenden transmitir al espectador a través de la ambientación del escenario.

b.      TABLA MORFOLÓGICA DEL ESCENARIO:

                                                                          i.      COLORES.

                                                                        ii.      TEXTURAS.

                                                                      iii.      TIPO DE ESCENOGRAFÍA. (Si es vertical, cuadrada… y su explicación.)

c.       LISTA DE ESCENAS. Lista de las diferentes escenas que engloban la obra.

d.      ILUMINACIÓN. Es la iluminación de las escenas y los posibles cambios.

 

5.       INFORME TÉCNICO DEL ESPACIO TEATRAL

a.       ACOTACIONES.

b.      BOCETOS.

c.       MOVIMIENTOS DE LOS ACTORES.

d.      COLOCACIÓN DE LOS ESPECTADORES.

e.      MONTAJE.

 

6.       SELECCIÓN DE BOCETOS. Como los bocetos intuitivos se han ido desarrollando en los pasos anteriores, se procede a una selección de bocetos, viendo los elementos que interesa quitar, o si hay algo que debemos añadir, y consultando la tabla morfológica.

 

7.       BOCETOS DEFINITIVOS. Revisionar todos las integraciones y ajustes, aplicar los últimos ajustes para perfeccionar cada boceto en su conjunto.

 

8.       MARKETING Y PUBLICIDAD. Carteles, trípticos, entradas… de la obra. Al tener que realizar un encargo ficticio, realizamos el diseño de una compañía de teatro con todos los productos de una campaña publicitaria.

 

9.       GLOSARIO. Definiciones de palabras técnicas relacionadas con la escenografía en nuestro proyecto.

 

10.   BIBLIOGRAFÍA. Lista de fuentes que se han utilizado para sacar la información tanto de textos como de imágenes.

 

11.    MONTAJE DEL PROYECTO. Montaje del proyecto en soporte digital, con una portada, índice, desarrollo del procedimiento, memoria técnica, bibliografía...

 

 

 

 

3. Estudio y análisis de la obra.

 

 

 

a.    Argumento:

 

El relato comienza cuando el joven Jonathan Harker realiza un viaje a Transilvania. Es un agente inmobiliario que va a concluir el trabajo de su compañero George Renfield, donde van a venderle una propiedad en Londres.
A su llegada a un hotel de los Cárpatos, ve como todos los habitantes se preocupan cuando saben hacia dónde se dirige. Le hacen regalos, como cruces. Al día siguiente coge una diligencia que le llevará hasta la calesa del conde. Al llegar al punto de encuentro, no hay nadie, y el cochero de la diligencia le dice que vuelva al día siguiente, pero en ese momento llega, todos los viajeros de la diligencia se santiguan, y Harker se sube al transporte que le llevará hasta el castillo.
Por el camino suceden cosas extrañas, ve luces, y le persiguen lobos, pero el cochero consigue deshacerse de ellos.
Al llegar al castillo, que da la sensación de estar todo en un estado ruinoso, le deja en el patio. Al abrirse la puerta, es el mismo conde el que le recibe, alegando que sus criados no están disponibles en ese momento.
Le conduce a una habitación muy agradable, donde tiene una suculenta cena, en la que el conde no le acompaña cenando.
A la llegada, el Conde Drácula parece un hombre normal, pero conforme pasan los días su actitud comienza a cambiar y descubre cosas extrañas, como que el Conde no se refleja en los espejos, o que no tiene criados.
Jonathan tiene pesadillas por las noches, y no puede ver las demás habitaciones del castillo. Un día que salió a explorar, pese a las advertencias del Conde, encuentra una puerta abierta, pero atrancada porque se había descolgado. Tras empujar la puerta consigue entrar en una habitación abandonada, llena de polvo, y se queda dormido allí. Entonces, aparecen tres mujeres de aspecto blanquecino, como el conde Drácula, que se acercan al joven, y cuando van a morderle, aparece Drácula, que empuja a una de ellas con una fuerza extraordinaria, y les dice que pronto Jonathan será suyo cuando termine con él.
Jonathan Harker desde entonces es encerrado en la habitación, pero por las noches ve desde su ventana como Drácula repta por las paredes exteriores del castillo y desaparece.
Harker ve también como están excavando en una habitación donde hay ataúdes, donde se encuentra el Conde metido.
Harker está prisionero, y pese a sus intentos, no puede escapar.
Mientras, en Londres, la prometida de Jonathan está preocupada porque no tiene noticia de él, y se cartea con su querida amiga Lucy, una joven de clase acomodada, que también está a punto de casarse. Pero estando allí, Lucy se vuelve sonámbula y tiene extraños síntomas, como una palidez extrema, debilidad y dos pequeños orificios en el cuello. Todo esto es debido a la misteriosa terrible llegada del Conde Drácula en un barco, que se produce de noche, justo donde ambas señoritas se encuentran. Lucy se está convirtiendo en una no-muerta.
Renfield se encuentra ingresado en el manicomio a causa de su viaje a los Cárpatos.
Al no mejorar la salud de Lucy su prometido Lord Arthur Holwood, Quincey Morris y Lord Godlaming junto con Mina pidieron consejo al doctor Seward. Este médico es el director del manicomio en el que se encuentra loco o no tan loco Renfield, y además de buen amigo de la enferma de la que estuvo muy enamorado, por lo que presta su ayuda gustosamente.
Al observar que la salud de la que había sido su amada no mejoraba, decidió pedir consejo al doctor Abraham Van Helsing, un atípico médico, experto en temas acerca de murciélagos, y que había sido su profesor en sus años de carrera. Tras pasar el tiempo y después de realizar numerosos tratamientos y probar infinidad de remedios y de transfusiones, Lucy muere. El doctor Van Helsing sospechaba que se había convertido en No−muerta, por lo que tuvieron que realizar un rito para que esta pudiera descansar en paz (le hincaron una estaca en el corazón).
Anteriormente el cautiverio de Jonathan Hacker ya había finalizado, porque consiguió escapar del castillo descendiendo por los altísimos muros. El Conde ajeno a que su prisionero había logrado escapar continuó en Londres y encontrándose con la prometida del que había sido su prisionero, que le recordaba a su amada, ella guardo un extraño sentimiento hacía el Conde, mezcla de odio y amor. Ambos personajes tenían la extraña sensación de conocerse. En su huida Jonathan llegó hasta un convento en el que las monjas se pusieron en contacto con Mina para que esta acudiese a buscar a su amado.
Jonathan y Mina tras haberse casado en el convento llegan a Londres.
El Doctor Seward nota que Renfield está más tranquilo, así que decide dejarlo escapar del manicomio para analizar su extraño comportamiento. Esa misma noche Renfield se escapa y se dirige a la casa del Conde, pero cuando ve que lo iban a capturar, se revela violentamente, pero se tranquiliza cuando observa a un murciélago y regresa tranquilamente al manicomio.
Lucy, por las noches, se siente mal y tiene pesadillas, está pálida y le duele la garganta. Una vez escuchó rasguños en la ventana y vio revolotear un murciélago a su alrededor.
Mina está muy preocupada porque no sabe si lo que ha leído en el diario de Jonathan es cierto. Al día siguiente, recibe una carta del Dr. Van Helsing solicitando verla para hablar sobre Lucy. Al entrevistarse con Van Helsing, deduce que lo escrito por su esposo durante el viaje, puede ser cierto, por tanto, Mina le presta al Doctor V. H. una copia mecanografiada del diario de su esposo. Van Helsing le contesta por carta que todo lo escrito allí es verdad.
Mina y Jonathan se reúnen con Van Helsing para discutir sobre el viaje a Transilvania. Jonathan, seguro de sí mismo y de que todo lo escrito era cierto, se ofrece a ayudarle para encontrar al Conde. Van Helsing, al tomar el tren de regreso a Londres, descubre en el periódico casos de unos niños que siguen a una hermosa dama, y que tienen heridas en el cuello.
Es entonces cuando Van Helsing y Seward examinan al niño que sufrió la agresión y pasada la puesta del sol, ambos entran a la tumba de Lucy y descubren que su cuerpo no está allí, ante esto, realizan una vigilancia nocturna en el cementerio y justo antes del amanecer, Van Helsing rescata a un niño de las manos de Lucy. Después de dejar a salvo al niño, ambos regresan a la tumba y encuentran el cuerpo de Lucy, luciendo más hermoso que antes de morir, en su lugar. Van Helsing coloca un crucifijo en la tumba de Lucy y temiendo por su vida, escribe una nota dirigida a Seward en donde explica la fortaleza del No muerto, su poder sobre los lobos y el método para matarlo: cortándole la cabeza y clavándole una estaca en el corazón.
Arthur, Quincey y Seward se reúnen con Van Helsing, quien les pide ayuda y permiso para emprender la mutilación de la cabeza de Lucy. Arthur se siente trastornado por esta petición, sin embargo, accede a ir con ellos a la tumba de Lucy para averiguar las razones del Doctor.
Los cuatro se dirigieron a la tumba de Lucy por la noche, y como era de esperarse, el cuerpo no estaba allí. Van Helsing colocó restos de ostia alrededor de la tumba para impedir la entrada de Lucy a ésta. Al llegar el momento del amanecer, una figura blanca con un niño en brazos, fue reconocida por todos como Lucy, pero con un aspecto más voluptuoso y diabólico. Los cuatro la interceptan y Lucy llama a Arthur a sus brazos, sin embargo, antes de caer en su hechizo, Van Helsing coloca un crucifijo entre los dos y consigue apartarla, asimismo, retira las ostias colocadas en su tumba para que Lucy pueda regresar a ella.
Ese día, por la mañana, los cuatro deciden liberar a Lucy de dicho espíritu maligno, por tanto Arthur, es quien le clava la estaca en el corazón. Posteriormente Van Helsing y Seward permanecen dentro de la tumba para cortarle la cabeza, llenarle la boca de ajos y lijar la estaca del corazón. Al terminar, Van Helsing les pide ayuda a los cuatro para encontrar al culpable e impedir que siga haciendo atrocidades.
El Dr. Seward recogió a Mina de la estación y la llevó a su casa, en el manicomio, para empezar a trabajar en la persecución del Conde. Mina transcribió del fonógrafo el diario de Seward. Entre tanto, R. M. Renfield parece estar en mejor estado y le ha solicitado a Seward que le dé de alta, sin embargo, tras leer los diarios y encontrar las similitudes que su paciente presenta en la investigación de Drácula, John ha decidido mantenerlo bajo vigilancia continua.
Jonathan está siguiendo las pistas que lo puedan llevar al Conde: la mudanza, la llegada del Barco Demétre y el paradero de los 50 cajones. Mina y Jonathan han acomodado cronológicamente todos los diarios para analizar la situación.
Jonathan, Seward, Mina, Arthur, Quincey y Van Helsing, se reúnen en casa de Seward para analizar el comportamiento del Conde, asimismo planean ir a la casa de Carfax para averiguar algo sobre los cajones con tierra.
Renfield le solicita a Seward que lo deje salir tan sólo ese día, sin embargo, Seward firme en sus sospechas, le niega la salida.
Arthur, Morris, Seward y Jonathan se dirigen a la casa del Conde. Van Helsing dota a todos de armas contra el Conde para protegerse. La casa estaba empolvada y al entrar a la cripta, el ambiente presentaba un hedor a corrupción. En la cripta descubrieron que había 29 cajones de tierra y muchas ratas que comenzaban a atacarlos. Arthur, quien iba preparado para esto, hizo llamar a sus perros con un silbato para luchar contra las ratas. Morris y Jonathan creyeron haber visto al Conde en las escaleras, sin embargo, atribuyen esto al nerviosismo de todos.
Van Helsing solicita ver a Renfield, sin embargo, el paciente no desea hablar con Van Helsing. Seward está convencido de que es mejor mantener a Mina fuera de este asunto para su propia protección.
La noche en la que todos fueron a la casa del Conde, Mina tuvo sueños y sensaciones extrañas. Una pesada niebla entró en su habitación inmovilizándola totalmente, escuchó los gritos de Renfield y alcanzó a ver dos destellos rojos. Sus sensaciones se parecen a las que sufrió Lucy el día que la recogió en el cementerio y a las de Jonathan cuando estuvo frente a las tres hermanas vampiras. A la mañana siguiente, Mina le pidió a Seward un somnífero para poder dormir mejor.
Jonathan consultó a cada uno de los cargadores para averiguar los paraderos o "madrigueras" de las cajas del Conde. Al llegar a casa de Seward, informó que Drácula había adquirido varias propiedades para distribuir su madriguera en distintos puntos de Inglaterra.
Un celador le avisa a Seward que Renfield ha tenido un accidente y está cubierto de sangre.
Seward y Van Helsing encuentran a Renfield con la cara ensangrentada y la espina dorsal rota. Poco después, Art y Morris bajaron a ver lo que ocurría. Renfield confiesa que ha invitado al Conde a pasar, ya que le había prometido muchas vidas de ratas, gatos y perros para comer, sin embargo, al ver a la señora Hacker en la mañana, se dio cuenta de que había perdido sangre, por ello, esa noche trató de impedir la entrada del Conde a la casa. Todos corrieron hacia la habitación de Mina y encontraron al Conde obligándola a beber de su sangre. Van Helsing se precipitó con una ostia en la mano y el Conde huyó. Mina, al despertar del trance en el que se encontraba, explica que Drácula ya había estado allí y le había chupado la sangre dos noches antes porque estaba furioso por los intentos de todos para impedir sus planes. Por ello, Drácula la convertía en parte de su familia al hacerla beber de su sangre. Morris interrumpe para avisar que todos los cilindros del fonógrafo y los diarios habían sido destruidos, asimismo, anuncia la muerte de Renfield. Jonathan se sentía más preocupado y consternado por su esposa, quien ahora era la nueva víctima de Drácula.
Todos han concluido que para salvar a Mina es necesario tomar acciones inmediatas. Van Helsing deja varios elementos en el cuarto para ahuyentar al Conde, asimismo, intenta poner en la frente de Mina una ostia, sin embargo, ésta le quema su piel y le deja una cicatriz. Los cuatro hombres fueron al Castillo de Carfax para purificar con ostias cada una de las cajas. Posteriormente fueron a otra guarida en Picadilly para emprender la misma labor. Aquí tan sólo encontraron 8 de las 9 cajas que pensaban encontrar. Morris y Art fueron a la casa del Sur y del Este y entretanto los demás esperaron en Picadilly a que llegaran Morris y Art.
Quincey y Morris llegaron a Picadilly con las buenas nuevas de que su labor en las casas del este y del sur, había sido satisfactorio. Después de un momento, el Conde llegó a Picadilly, Jonathan se le abalanzó con un cuchillo, más sólo consiguió rasgarle la ropa, de la cual, se desprendieron billetes y monedas de oro. Drácula, como un audaz felino, logra esquivarlos y les advierte que no conseguirán vencerlo y que su venganza apenas está comenzando. El Conde escapó por el establo y los 5 regresaron a casa de Seward para proteger a Mina antes del atardecer.
A Mina se le ocurre la idea de someterse a una hipnosis para averiguar el paradero del Conde. Van Helsing la hipnotiza y Mina revela que Drácula está en un barco. Todos deducen que el Conde está tratando de huir y que el último cajón se encuentra en el barco.
Van Helsing le avisa a la pareja que el Conde ha huido de regreso a Transilvania y que tratará de seguir la ruta. Jonathan aún se siente afligido por todo el sufrimiento al que ha sido expuesto y la cicatriz en la frente de su esposa aún le recuerda la terrible amenaza que representa Drácula.
Van Helsing explica la forma en la que el Conde consiguió escapar e introducir su último cajón a un barco que cruzará el Mar Negro para llegar a Transilvania. Tanto Mina como él, están conscientes de que Drácula regresará si no lo detienen.
Mina presenta varios cambios físicos: mirada endurecida y los dientes más afilados. Van Helsing y Seward creen que lo mejor sería no comunicarle a Mina los planes, ya que al recibir el "bautismo del vampiro", el Conde también podría averiguar los planes del grupo a través de Mina, quien ha reportado los movimientos de Drácula a raíz del estado hipnótico. Todos deciden ir a Varna vía terrestre, ya que así llegarían más rápido que por barco. Van Helsing recomienda que los Harker se queden para su propia protección.
Mina le pide a Van Helsing que la lleven al viaje, puesto que es la única que puede averiguar los movimientos del Conde a través de la hipnosis. Van Helsing accede y propone que todos arreglen sus asuntos antes de partir, puesto que no saben qué les depara.
Mina les pide a todos jurarle que si ella deja de ser sí misma, no duden en cortarle la cabeza y clavarle una estaca en el corazón, puesto que desea liberar su alma antes de transformarse en No muerta. Todos juran hacerlo cuando llegue ese momento.
Tras un viaje a través del Orient Express tomado en París, todos se encuentran ya en Varna esperando la llegada del barco en el que viene el Conde, el Czarina Catherine. Los reportes hipnóticos de Mina son los mismos: agua golpeando, crujidos de madera y golpeteo del mástil. Se preparan para recibir al barco, por ello fueron a ver al vicecónsul para solicitar el permiso de abordarlo en cuanto arribe. El plan de ataque para destruir al Conde consiste en que Seward y Van Helsing le cortarán la cabeza y le clavarán la estaca en el corazón, con ello suponen que su cuerpo se desintegrará inmediatamente en forma de polvo; entre tanto, Morris, Art y Jonathan cuidarán de cualquier percance que pueda suscitarse. Art recibió un telegrama de Londres que notifica la proximidad del barco. Seward y Van Helsing están preocupados por el posible desarrollo de vampiro en Mina. Los reportes hipnóticos son los mismos.
Siguen esperando el barco, atribuyen su retraso a bancos de niebla en el mar. Van Helsing teme que el Conde escape.
 El barco ha tomado un nuevo curso hacia Galatz. Mina siente su espíritu más libre, esto es atribuido por Van Helsing a la mentalidad egoísta e infantil de Drácula, puesto que mantener a Mina representa un peligro para él. Art compra los boletos del tren para Galatz, Jonathan consigue cartas de autorización para registrar el barco y Morris es enviado a hablar con el vicecónsul para facilitar los preparativos.
Los trances hipnóticos de Mina son cada vez menos frecuentes. Todos esperan llegar a tiempo antes de que el cajón sea desembarcado.
Una vez en Galatz, el capitán del Czarina Catherine informó que el viaje desde Londres parecía ser guiado por el Diablo, pues iban a gran velocidad y cada vez que el Czarina se acercaba a otro barco, un banco de niebla aparecía, impidiendo toda visibilidad. Así mismo informó que un tal Imanuel Hidelsheim recogió la caja.
Poco después, Imanuel Hidelsheim informó que había entregado la caja a un tal Petrof Skinsky, quien apareció muerto y con el cuello destrozado en un cementerio.
Mina estudia cada detalle de la expedición y deduce que el Conde no viajará vía terrestre ni por tren, puesto que estas opciones son arriesgadas para el Conde, por ello creen que ha tomado un barco a través del Río Sereth, el cual desemboca en el río Bistritz y pasa justo frente al castillo en Transilvania. Morris y Seward irán a caballo en la orilla del río. Jonathan y Arthur irán en un barco de vapor rentado y Van Helsing y Mina irán directo al castillo para purificar el lugar.
Art y Jonathan, una vez en el barco que alquilaron, han detenido varias embarcaciones haciéndose pasar por policías, sin embargo, no han encontrado nada más que el informe sobre un barco grande a velocidad inimaginable.
Morris y Seward van a caballo rápidamente, sólo se han detenido a descansar lo necesario. Escucharon que la lancha de Holmwood sufrió un pequeño accidente al entrar a los rápidos del río, más esto fue solucionado por Art y la embarcación sigue su rumbo a través del Bistritz.
Van Helsing y Mina han llegado a Veresti, su último reporte hipnótico indica silencio y oscuridad. Van Helsing ha rentado un carruaje, comprado víveres y abrigos para el camino.
Entre más se acercan al castillo, el temor aumenta. Mina no deja de dormir durante el día y permanece despierta toda la noche. El carruaje se acercó notablemente al castillo al caer la noche, y la niebla se disipaba junto con la nieve. Los caballos estaban asustados y Van Helsing, ante el temor de que Mina esté en peligro, dibujó un círculo a su alrededor en donde depositó varios pedazos de ostia. Mina no podía salir de dicho círculo, pues esto le afectaba a ella también. Más tarde, una ráfaga de niebla se transformó en las tres hermanas del diario de Jonathan, quienes invitaban a Mina a unírsele, sin embargo, Van Helsing y Mina permanecen dentro del círculo protegidos hasta el amanecer. Durante el día, Van Helsing fue al castillo para destruir a las hermanas y purificar el lugar con ostias, crucifijos y ajos.
Van Helsing y Mina, escondidos en un refugio para protegerse de los lobos, descubren que una caravana de gitanos se acerca al castillo precipitadamente, detrás de ella vienen Morris y Seward a caballo, y del otro lado vienen Arthur y Jonathan, también a caballo. El carruaje de los gitanos trata de llegar al castillo antes del atardecer, pero al ver que estaban rodeados por todos con armas, se detienen. Morris y Jonathan emprenden la labor de destruir a Drácula, un gitano alcanza a herir a Morris, sin embargo, huyen al ver que el cuerpo del Conde ha desaparecido misteriosamente, pues como era de esperarse, al clavarle la estaca y cortarle la cabeza, el cuerpo se hizo polvo. La herida de Morris fue mortal, pero muere con un enorme gusto al ver que la cicatriz de Mina había desaparecido de su frente y que Drácula había sido destruido.
Después de siete años, Mina y Harker tienen un hijo a quien bautizan con los nombres del grupo, pero especialmente, con el nombre de Quincey, quien murió valientemente en la persecución de Drácula.

 

 

b. Estudio de los personajes:

· Personajes principales:

 

−Protagonistas: Drácula sería el único protagonista el cual es un No − Muerto, el jefe de los vampiros, tenía el pelo escaso en las sienes aunque abundante en el resto de la cabeza. Sus cejas, muy espesas, casi se juntaban. La era firme y algo cruel, con unos dientes singularmente afilados y blancos; le salían por encima del labio, cuyo color rojo denotaba una vitalidad asombrosa para un hombre de sus años. Por lo demás, sus orejas eran pálidas extremadamente puntiagudas en la parte superior; tenía la barbilla ancha y fuerte. Tenía un color extraordinariamente pálido. En cuanto a rasgos psicológicos era un No − Muerto de lo más macabro y cruel. Al principio parece bueno pero con forme vas leyendo el libro te vas dando cuenta de que no es así, sino que es todo lo contrario; un ser despreciable y cruel al cual los Antagonistas deben matar. Es egocéntrico y cree que todo gira en torno a él. En el libro se dice que sus presas principales son las mujeres de las cuales se enamora y no las deja hasta conseguir su fin. Es con perdón de la expresión un asqueroso, o por lo menos esa fue la impresión que me dio cuando leí el libro.
 

−Antagonistas: En este apartado se pueden hacer varias divisiones dependiendo en la parte del libro que nos encontremos, pero solo voy a escribir una:

Jonathan: es el principal antagonista porque es el que más veces y más importantes papeles cumple, es bueno, amable, obediente exceptuando cuando perdió la cabeza pero que al fin volvió a ser una persona razonable y con gran sabiduría. Quería a su novia con la que se casa, en otras palabras era el contrario a Drácula. Jonathan es de gran carácter, valeroso, paciente, calculador y ambicioso ya que siempre se intenta superar para progresar.

 

Mina Murray: Es la prometida de Jonathan Harker, es una joven muy bella y de cuyos rasgos destacan; su serenidad a la hora de tomar decisiones, su gran paciencia y su fuerza de voluntad. El autor muestra esos rasgos de una forma más directa que en el resto de personajes y esto se nota por los comentarios de Van Helsing, Seward y otros hacen sobre ella. Ella está presente directa o indirectamente en todos los episodios del libro, es un personaje muy importante en la obra. En mí opinión donde mejor se aprecian los rasgos de su personalidad es en el desenlace de la obra, ya que durante la persecución demuestra que tiene una gran serenidad, aunque este envuelta en un verdadero caos. El personaje de Mina es un personaje de vital importancia en toda la obra pero en especial en la parte o tema mencionado anteriormente ya que gracias a ella cogen a Drácula. En la última parte también se le podría considerar en vez de antagonista, protagonista o mejor dicho ayudante del protagonista, aunque en el fondo no lo sea.

Doctor Seward: Es un doctor o psiquiatra apasionado y el encargado del manicomio en el que se encuentra recluido Renfield. El doctor Seward es inseguro y débil aunque dotado de gran inteligencia. Para dotar a este personaje de estas características, el autor se vale de sus acciones y de sus pensamientos recogidos en su diario. El doctor Seward medita minuciosamente todo lo que hace su paciente, y le apasiona por lo que hace con moscas, arañas y de más. El autor del libro le da un doble papel: Es el encargado de cuidar a Renfield y de intenta diagnosticar la enfermedad de Lucy (que como ya sabemos lo consigue Van Helsing).

 

Abraham Van Helsing: El doctor Van Helsing es el amigo y fue el profesor del doctor Seward. Es un hombre extrovertido y simpático, audaz, dotado de una gran intuición y una inteligencia portentosa. La parte de la novela que mejor lo describe, a mi juicio es, en la que medita sobre la enfermedad de Lucy ya que en esta, el personaje tiene mucha importancia y durante este episodio de la novela sus cualidades anteriormente mencionadas destacan de manera formidable. Otro hecho que saca a relucir las cualidades de este personaje como son su audacia, su gran intuición e inteligencia, es que este descubrió la verdadera causa de la enfermedad de Lucy.

Arthur Holmwood: Novio de Lucy, gran amigo de Seward y al cual le pide ayuda para Lucy. En cuanto a rasgos psicológicos podemos decir que era bueno, bastante confiado y con gran coraje para matar a la vampiresa en la que se había convertido su prometida. Le suceden muchos problemas hacia la mitad de la novela entre otras cosas las muertes de Lucy y de su padre, después de esta última Arthur pasa a llamarse Lord Godalming.

Quincey Morris: Fue el otro pretendiente de Lucy, Americano, bastante fuerte y era aficionado a la caza. Tuvo mucha valentía y ayudo mucho a sus amigos sobre todo en el viaje en el que iban en busca o mejor dicho a la caza de Drácula, en el que fue tan valiente que por eso perdió la vida pero no sin antes matar a Drácula.

Lucy Westenra: No sabía muy bien donde incluir a Lucy pero como las primeras veces que aparece no va a favor de Drácula, tampoco es secundaria y tampoco va en contra de Drácula (quizás porque no lo conocía porque de haberlo conocido iría en contra de este) la he incluido en este apartado. Lucy es la amiga de Mina, la prometida de Arthur y de la que estaban enamorados Morris y Seward. Es una bella joven de clase media o bastante rica que vive en una mansión en Whitby. Ella es superficial y despreocupada, da excesiva importancia a pequeñas cosas despreocupando las que son de verdad importantes. El personaje de Lucy aparece en el tema en el que se trata su enfermedad, en los demás partes o en los demás temas aparece de forma pasiva, es decir solo cuando sus amigos la recuerdan y tiene su máximo esplendor en el apartado de los niños desaparecidos. Al final de su vida como humana sufre una ligera transformación exterior pero no obstante grandísima interiormente. Se convierte en vampiresa, es decir, pasa a ser la ayudante de los propósitos de Drácula hasta su muerte a manos de su amado. En el fondo era buena amiga de sus amigos.

 

- Secundarios: Podríamos hablar de tres grandes tipos de personajes secundarios; los ayudantes de Drácula o de los propósitos de éste, los contrarios y los que no lo conocen. No los voy a describir pero si ha clasificar:

- Ayudantes de Drácula: Renfield*, los zíngaros o gitanos, las tres vampiresas, la madre de Lucy de una forma indirecta y el jefe de Jonathan también de forma indirecta.

- Contrarios: Morris y Arthur los he clasificado como secundarios porque no aparecen casi hasta el desenlace de la novela y sus funciones son pobres, ambos matan cada uno a un No − Muerto. Contrarios serían también los personajes a los cuales piden ayuda o información los protagonistas.

- No saben de su existencia: Serían entre otros la madre de Lucy de forma directa, Las monjas, los otros médicos del manicomio, las sirvientas de Lucy, los marineros, el jefe de Jonathan de forma directa, los viejos que mina y Lucy conocieron en Whitby, etc.

- Renfield*: Es el personaje más extraño y extravagante de toda la novela. En su interior es muy inteligente pero los actos que realiza son bastante macabros. Al principio de su aparición va con Drácula o mejor dicho a favor de Drácula, pero conforme transcurre la historia va dando pistas a nuestros amigos, las cuales les servirán para saber más de Drácula, por dar estas pistas morirá o mejor dicho lo matará su amo (él a Drácula lo llama amo).

 

c. Escenas Elegidas.

Escena 1.
Jonathan Harker llega al castillo. Está esperando en la puerta cuando oye unos pesados pasos. Se escucha el ruido de cadenas y el chirrido de pesados cerrojos que se corrían.Se oye también una llave girando y la puerta se abre hacia adentro.Aparece drácula como un hombre alto, ya viejo, nítidamente afeitado, a excepción de un largo bigote blanco, y vestido de negro de la cabeza a los pies, sin ninguna mancha de color en ninguna parte.
Tenía en la mano una antigua lámpara de plata, en la cual la llama se quemaba sin globo ni protección de ninguna clase, lanzando largas y ondulosas sombras al fluctuar por la corriente de la puerta abierta.
Drácula hace un ademán con su mano derecha, haciendo un gesto cortés y hablando en excelente inglés, aunque con una entonación extraña:
 
DRACULA. —Bienvenido a mi casa. ¡Entre con libertad y por su propia voluntad!
Drácula permanece inmóvil como una estatua, como si su gesto de bienvenida lo hubiese fijado en piedra.
Jonathan entra por el umbral de la puerta, y Drácula da un paso impulsivamente hacia adelante y, extendiendo la mano, sujeta la de Jonathan con una fuerza que le hace retroceder.
DRÁCULA. —Bienvenido a mi casa. Venga libremente, váyase a salvo, y deje algo de la alegría que trae consigo.
JONATHAN. —¿El conde Drácula?
 
Drácula se inclina para responderle cortésmente.
DRÁCULA. —Yo soy Drácula; y le doy mi bienvenida, señor Harker, en mi casa. Pase; el aire de la noche está frío, y seguramente usted necesita comer y descansar. (Mientras habla, pone la lámpara sobre un soporte en la pared, y saliendo, toma el equipaje de Jonathan; lo coge antes de que Jonathan pueda evitarlo. Jonathan protesta, pero Drácula insiste:
 
DRÁCULA. —No, señor; usted es mi huésped. Ya es tarde, y mis sirvientes no están a mano. Deje que yo mismo me preocupe por su comodidad.
Insiste en llevar las cosas de Jonathan. El castillo es de piedra y las pisadas resuenan fuertemente. Drácula abre de golpe la pesada puerta de la habitación, y se ve un cuarto muy bien alumbrado en el cual está servida una mesa para la cena, y en cuya chimenea un gran fuego de leños, seguramente recién llevados, lanzaba destellantes llamas.
 
Drácula se detiene, y pone las maletas en el suelo y entra a un gran dormitorio muy bien alumbrado y calentado con el fuego de otro hogar, que acaba de ser encendido. Drácula deja el equipaje adentro y se retira, diciendo antes de cerrar la puerta.
 
DRÁCULA. —Necesitará, después de su viaje, refrescarse un poco y arreglar sus cosas. Espero que encuentre todo lo que desee. Cuando termine venga al otro cuarto, donde encontrará su cena preparada.
 
Cuando Jonathan entra encuentra que la cena ya está servida. Drácula está en pie al lado de la gran fogata, reclinado contra la chimenea de piedra; hace un gracioso movimiento con la mano, señalando la mesa, y dice:
DRÁCULA. —Le ruego que se siente y cene como mejor le plazca. Espero que usted me excuse por no acompañarlo; pero es que yo ya comí, y generalmente no ceno.
 
Jonathan le entrega la carta sellada que el señor Hawkins le había encargado. Drácula la abre y la lee seriamente; luego, con una encantadora sonrisa, se la da para que Jonathan la lea.
 
NARRADOR.—"Lamento que un ataque de gota, enfermedad de la cual estoy constantemente sufriendo, me haga absolutamente imposible efectuar cualquier viaje por algún tiempo; pero me alegra decirle que puedo enviarle un sustituto eficiente, una persona en la cual tengo la más completa confianza. Es un hombre joven, lleno de energía y de talento, y de gran ánimo y disposición. Es discreto y silencioso, y ha crecido y madurado a mi servicio. Estará preparado para atenderlo cuando usted guste durante su estancia en esa ciudad, y tomará instrucciones de usted en todos los asuntos."
 
Jonathan comienza a cenar. Drácula se inclina hacia Jonathan y una de sus manos le toca, y no puede reprimir un escalofrío. Una terrible sensación de náusea se apoderó de él, la cual no puede reprimir. Drácula, notándola, se retira, y con una sonrisa un tanto lúgubre, que muestra sus protuberantes dientes, se sienta otra vez en su propio lado frente a la chimenea. Los dos permanecen silenciosos unos instantes, y cuando Jonathan mira hacia la ventana ve que empieza a amanecer. Se oye el aullido de muchos lobos.
 
DRÁCULA—Escúchelos. Los hijos de la noche. ¡Qué música la que entonan!
¡Ah, sir! Ustedes los habitantes de la ciudad no pueden penetrar en los sentimientos de un cazador. Pero la verdad es que usted debe estar cansado. Su alcoba esta preparada, y mañana podrá dormir tanto como desee. Estaré ausente hasta el atardecer, así que ¡duerma bien, y dulces sueños!
Con una cortés inclinación, Drácula le abre la puerta y se marcha.
Jonathan entra en el dormitorio.

 

Escena 2.

 

NARRADOR. 7 de mayo. Estoy desconcertado. Dudo, temo, pienso cosas extrañas, y yo mismo no me atrevo a confesarme a mi propia alma. ¡Que Dios me proteja, aunque sólo sea por amor a mis seres queridos!
Es otra vez temprano por la mañana, pero he descansado bien las últimas 24 horas. Dormí hasta muy tarde, entrado el día. Cuando me hube vestido, entré al cuarto donde habíamos cenado la noche anterior y encontré un desayuno frío que estaba servido, con el café caliente debido a que la cafetera había sido colocada sobre la hornalla. Sobre la mesa había una tarjeta en la cual estaba escrito lo siguiente:
"Tengo que ausentarme un tiempo.
No me espere. D."
Jonathan se sienta y disfruta de una buena comida. Cuando termina, busca una campanilla, para que acudan los sirvientes, pero no pude encontrar ninguna. El servicio de la mesa es de oro. Las cortinas y los forros de las sillas y los sofás, y los cobertores de mi cama, son de las más costosas y bellas telas, parecen tener varios cientos de años, aunque se encuentran todavía en buen estado.
JONATHAN. Ciertamente en la casa hay algunas deficiencias raras, especialmente si se consideran las extraordinarias muestras de opulencia que me rodean. Todavía en ningún cuarto he encontrado un espejo. Ni siquiera hay un espejo de mano en mi mesa, y para poder afeitarme o peinarme me veo obligado a sacar mi pequeño espejo de mi maleta. Todavía no he visto tampoco a ningún sirviente por ningún lado, ni he escuchado ningún otro ruido cerca del castillo, excepto el aullido de los lobos. En la librería encontré, para mi gran regocijo, un vasto número de libros en inglés, estantes enteros llenos de ellos, y volúmenes de periódicos y revistas encuadernados. Los libros eran de las más variadas clases: historia, geografía, política, economía política, botánica, biología, derecho, y todos refiriéndose a Inglaterra y a la vida y costumbres inglesas. Había incluso libros de referencia tales como el directorio de Londres, los libros "Rojo" y "Azul", el almanaque de Whitaker, los catálogos del Ejército y la Marina , y, lo que me produjo una gran alegría ver, el catálogo de Leyes.
 
(Jonathan se levanta y va hacia la librería, mientras esta viendo los libros, la puerta se abre y entra el conde. Le saluda de manera efusiva.
 
DRÁCULA. —Estos compañeros —dice mientras pone su mano sobre unos libros- han sido muy buenos amigos míos, y desde hace algunos años, desde que tuve la idea de ir a Londres, me han dado muchas, muchas horas de placer. A través de ellos he aprendido a conocer a su gran Inglaterra; y conocerla es amarla. Deseo vehemente caminar por las repletas calles de su poderoso Londres; estar en medio del torbellino y la prisa de la humanidad, compartir su vida, sus cambios y su muerte, y todo lo que la hace ser lo que es. Pero, ¡ay!, hasta ahora sólo conozco su lengua a través de libros. A usted, mi amigo, ¿le parece que sé bien su idioma?
JONATHAN. —Pero, señor conde, ¡usted sabe y habla muy bien el inglés!
Drácula hace una grave reverencia.
 
DRÁCULA. —Le doy las gracias, mi amigo, por su estimación; sin embargo, temo que me encuentro apenas comenzando el camino por el que voy a viajar. Verdad es que conozco la gramática y el vocabulario, pero todavía no me expreso con fluidez.
JONATHAN. —Insisto en que usted habla en forma excelente.
DRÁCULA. —No tanto. Es decir, yo sé que si me desenvolviera y hablara en su Londres, nadie allí hay que no me tomara por un extranjero. Eso no es suficiente para mí. Aquí soy un noble, soy un noble. Pero un extranjero en una tierra extranjera, no es nadie; los hombres no lo conocen, y no conocer es no importar. Yo estoy contento si soy como el resto, de modo que ningún hombre me pare si me ve, o haga una pausa en sus palabras al escuchar mi voz, diciendo: "Ja, ja, ¡un extranjero!" He sido durante tanto tiempo un señor que seré todavía un señor, o por lo menos nadie prevalecerá sobre mí. Usted no viene a mí solo como agente de mi amigo Peter Hawkins, de Exéter, a darme los detalles acerca de mi nueva propiedad en Londres. Yo espero que usted se quede conmigo algún tiempo, para que mediante muestras conversaciones yo pueda aprender el acento inglés; y me gustaría mucho que usted me dijese cuando cometo un error, aunque sea el más pequeño, al hablar. Siento mucho haber tenido que ausentarme durante tanto tiempo hoy, pero espero que usted perdonará a alguien que tiene tantas cosas importantes en la mano.
JONATHAN. ¿Podría ir a otras estancias del castillo?
 
DRÁCULA. —Puede usted ir a donde quiera en el castillo, excepto donde las puertas están cerradas con llave, donde por supuesto usted no querrá ir. Hay razón para que todas las cosas sean como son, y si usted viera con mis ojos y supiera con mi conocimiento, posiblemente entendería mejor.
Estamos en Transilvania; y Transilvania no es Inglaterra. Nuestra manera de ser no es como su manera de ser, y habrá para usted muchas cosas extrañas. Seguro que ya sabe algo de qué cosas extrañas pueden ser. Como que hayan sido escondidos tesoros en la región por la cual usted pasó anoche, es cosa que está fuera de toda duda. Esta ha sido tierra en la que han peleado durante siglos los valacos, los sajones y los turcos. A decir verdad, sería difícil encontrar un pie cuadrado de tierra en esta región que no hubiese sido enriquecido por la sangre de hombres, patriotas o invasores. En la antigüedad hubo tiempos agitados, cuando los austriacos y húngaros llegaban en hordas y los patriotas salían a enfrentárseles, hombres y mujeres, ancianos y niños, esperaban su llegada entre las rocas arriba de los desfiladeros para lanzarles destrucción y muerte a ellos con sus aludes artificiales. Cuando los invasores triunfaban encontraban muy poco botín, ya que todo lo que había era escondido en la amable tierra.
JONATHAN. —¿Pero cómo es posible que haya pasado tanto tiempo sin ser descubierto, habiendo una señal tan certera para descubrirlo, bastando con que el hombre se tome el trabajo solo de mirar?
 
El conde sonrió, y al correrse sus labios hacia atrás sobre sus encías, los caninos, largos y agudos, se mostraron insólitamente.
 
DRÁCULA. —¡Porque el campesino es en el fondo de su corazón cobarde e imbécil! Hay unas llamas que sólo aparecen en una noche; y en esa noche ningún hombre de esta tierra, si puede evitarlo, se atreve siquiera a espiar por su puerta. Y, mi querido señor, aunque lo hiciera, no sabría qué hacer. Le aseguro que ni siquiera el campesino que usted me dijo que marcó los lugares de la llama sabrá donde buscar durante el día, por el trabajo que hizo esa noche. Hasta usted, me atrevo a afirmar, no sería capaz de encontrar esos lugares otra vez. ¿No es cierto?
 
JONATHAN —Sí, es verdad. No tengo ni la más remota idea de donde podría buscarlos.
 
DRÁCULA. —Vamos, cuénteme de Londres y de la casa que ha comprado a mi nombre.
 
Jonathan saca los papeles de su portafolios. Mientras los coloca en orden, escucha un tintineo de porcelana y plata en el otro cuarto, y al atravesarlo, ve que la mesa había sido arreglada y la lámpara encendida. Encontré al conde yaciendo en el sofá, leyendo, de todas las cosas en el mundo, una Guía Inglesa de Bradshaw.
 
DRÁCULA. He estudiado de antemano todo lo que podía esperar en cuanto al tema de su vecindario porque, mi amigo, ¿no es necesario que sea así? Cuando yo vaya allá estaré completamente solo, y mi amigo Harker Jonathan, no, perdóneme, caigo siempre en la costumbre de mi país de poner primero su nombre patronímico; así pues, mi amigo Jonathan Harker no va a estar a mi lado para corregirme y ayudarme. Estaré en Exéter, a kilómetros de distancia, trabajando probablemente en papeles de la ley con mi otro amigo, Peter Hawkins. ¿No es así?
Me alegra que la propiedad que voy a comprar sea grande y vieja. Yo mismo provengo de una antigua familia, y vivir en una casa nueva me mataría. Una casa no puede hacerse habitable en un día, y, después de todo, qué pocos son los días necesarios para hacer un siglo. También me regocija que haya una capilla de tiempos ancestrales. Nosotros, los nobles transilvanos, no pensamos con agrado que nuestros huesos puedan algún día descansar entre los muertos comunes. Yo no busco ni la alegría ni el júbilo, ni la brillante voluptuosidad de muchos rayos de sol y aguas centelleantes que agradan tanto a los jóvenes alegres. Yo ya no soy joven; y mi corazón, a través de los pesados años de velar sobre los muertos, ya no está dispuesto para el regocijo. Es más: las murallas de mi castillo están quebradas; muchas son las sombras, y el viento respira frío a través de las rotas murallas y casamatas. Amo la sombra y la oscuridad, y prefiero, cuando puedo, estar a solas con mis pensamientos.
 
De pronto, se oye el cántico de un gallo. A través de la ventana se ve que comienza a amanecer.
 
DRÁCULA. —¡Pues ya llegó otra vez la mañana! Soy muy abusivo obligándole a que se quede despierto tanto tiempo. Debe usted hacer su conversación acerca de mi querido nuevo país Inglaterra menos interesante, para que yo no olvide cómo vuela el tiempo entre nosotros.
Y dicho esto, haciendo una reverencia muy cortés, se alejó rápidamente. Jonathan se sienta y empieza a escribir en su diario.
 
JONATHAN. 8 de mayo. Cuando comencé a escribir este libro temí que me estuviese explayando demasiado; pero ahora me complace haber entrado en detalle desde un principio, pues hay algo tan extraño acerca de este lugar y de todas las cosas que suceden, que no puedo sino sentirme inquieto. Desearía estar lejos de aquí, o jamás haber venido. Puede ser que esta extraña existencia de noche me esté afectando, ¡pero cómo desearía que eso fuese todo! Si hubiese alguien con quien pudiera hablar creo que lo soportaría, pero no hay nadie. Sólo tengo al conde para hablar, ¡y él...! Temo ser la única alma viviente el lugar. Permítaseme ser prosaico tanto como los hechos lo sean; me ayudará esto mucho a soportar la situación; y la imaginación no debe corromperse conmigo. Si lo hace, estoy perdido. Digamos de una vez por todas en qué situación me encuentro, o parezco encontrarme.
 
Dormí sólo unas cuantas horas al ir a la cama, y sintiendo que no podía dormir más, me levanté. Colgué mi espejo de afeitar en la ventana y apenas estaba comenzando a afeitarme. De pronto, sentí una mano sobre mi hombro, y escuché la voz del conde diciéndome: "Buenos días." Me sobresaltó, pues me maravilló que no lo hubiera visto, ya que la imagen del espejo cubría la totalidad del cuarto detrás de mí. Debido al sobresalto me corté ligeramente, pero de momento no lo noté. Habiendo contestado al saludo del conde, me volví al espejo para ver cómo me había equivocado. Esta vez no podía haber ningún error, pues el hombre estaba cerca de mí y yo podía verlo por sobre mi hombro ¡pero no había ninguna imagen de él en el espejo! Todo el cuarto detrás de mí estaba reflejado, pero no había en él señal de ningún hombre, a excepción de mí mismo. Esto era sorprendente, y, sumado a la gran cantidad de cosas raras que ya habían sucedido, comenzó a incrementar ese vago sentimiento de inquietud que siempre tengo cuando el conde está cerca. Pero en ese instante vi que la herida había sangrado ligeramente y que un hilillo de sangre bajaba por mi mentón. Deposité la navaja de afeitar, y al hacerlo me di media vuelta buscando un emplasto adhesivo. Cuando el conde vio mi cara, sus ojos relumbraron con una especie de furia demoníaca, y repentinamente se lanzó sobre mi garganta. Yo retrocedí y su mano tocó la cadena del rosario que sostenía el crucifijo. Hizo un cambio instantáneo en él, pues la furia le pasó tan rápidamente que apenas podía yo creer que jamás la hubiera sentido.
—Tenga cuidado —dijo él—, tenga cuidado de no cortarse. Es más peligroso de lo que usted cree en este país —añadió, tomando el espejo de afeitar—. Y esta maldita cosa es la que ha hecho el follón. Es una burbuja podrida de la vanidad del hombre. ¡Lejos con ella!
Al decir esto abrió la pesada ventana y con un tirón de su horrible mano lanzó por ella el espejo, que se hizo añicos en las piedras del patio interior situado en el fondo.
Luego se retiró sin decir palabra. Todo esto es muy enojoso, porque ahora no veo cómo voy a poder afeitarme, a menos que use la caja de mi reloj o el fondo de mi vasija de afeitar, que afortunadamente es de metal.
 
Es extraño que hasta ahora todavía no he visto al conde comer o beber. ¡Debe ser un hombre muy peculiar! Después del desayuno hice una pequeña exploración en el castillo. Subí por las gradas y encontré un cuarto que miraba hacia el sur. La vista era magnífica, y desde donde yo me encontraba tenía toda la oportunidad para apreciarla. El castillo se encuentra al mismo borde de un terrible precipicio. ¡Una piedra cayendo desde la ventana puede descender mil pies sin tocar nada! Tan lejos como el ojo alcanza a divisar, solo se ve un mar de verdes copas de árboles, con alguna grieta ocasional donde hay un abismo. Aquí y allí se ven hilos de plata de los ríos que pasan por profundos desfiladeros a través del bosque.
 
Pero no estoy con ánimo para describir tanta belleza, pues cuando hube contemplado la vista exploré un poco más; por todos lados puertas, puertas, puertas, todas cerradas y con llave. No hay ningún lugar, a excepción de las ventanas en las paredes del castillo, por el cual se pueda salir.
 
¡El castillo es en verdad una prisión, y yo soy un prisionero!
Corrí arriba y abajo por las escaleras, pulsando cada puerta y mirando a través de cada ventana que encontraba; pero después de un rato la convicción de mi impotencia se sobrepuso a todos mis otros sentimientos. Cuando tuve la convicción de que era impotente, me senté tranquilamente, tan tranquilamente como jamás lo he hecho en mi vida, y comencé a pensar que era lo mejor que podía hacer. De una cosa sí estoy seguro: que no tiene sentido dar a conocer mis ideas al conde.

  Escena 3.

NARRADOR. —Al día siguiente el conde y Jonathan hablan sobre los trámites para la adquisición de la propiedad en Londres, preguntándole acerca de los medios para enviar cosas en consignación y las formas por las cuales se tenían que pasar, y toda clase de dificultades que pudiesen sobrevenir, pero que pudiesen ser previstas pensándolas de antemano. Cuando quedó satisfecho con esos puntos de los cuales habían hablado, Drácula se puso repentinamente de pie.
 
DRÁCULA. —¿Ha escrito desde su primera carta a nuestro amigo el señor Peter Hawkins, o a cualquier otro?
JONATHAN. –No.
DRÁCULA. —Entonces escriba ahora, mi joven amigo (Le dijo, poniendo su pesada mano sobre mi hombro) escriba a nuestro amigo y a cualquier otro; y diga, si le place, que usted se quedara conmigo durante un mes más a partir de hoy.
 
JONATHAN. —¿Desea usted que yo me quede tanto tiempo?
 
DRÁCULA. —Lo deseo mucho; no, más bien, no acepto negativas. Cuando su señor, su patrón, como usted quiera, encargó que alguien viniese en su nombre, se entendió que solo debían consultarse mis necesidades. Yo no he escatimado, ¿no es así?
 
Le suplico, mi buen joven amigo, que no hable de otras cosas sino de negocios en sus cartas. Indudablemente que le gustará a sus amigos saber que usted se encuentra bien, y que usted está ansioso de regresar a casa con ellos, ¿no es así?
Dracula entrega a Jonathan tres hojas de papel y tres sobres. (notando su tranquila sonrisa con los agudos dientes caninos sobresaliéndole sobre los rojos labios inferiores).
 
NARRADOR. -Jonathan escribe al señor Hawkins en secreto. Y también a Mina, pues a ella le podía escribir en taquigrafía, lo cual seguramente dejaría perplejo al conde si leía la carta. (Drácula toma las dos cartas y las coloca junto a unas suyas y se marcha. Jonathan lee el destinatario de las cartas de Drácula.) Una de las cartas estaba dirigida a Samuel F. Billington, número 7, La Creciente , Whitby; otra a herr Leutner, Varna; la tercera era para Coutts & Co., Londres, y la cuarta para Herren Klopstock & Billreuth, banqueros, Budapest. La segunda y la cuarta no estaban cerradas. Drácula entra de nuevo y toma todas las misivas que estaban sobre la mesa y las estampó cuidadosamente.
 
DRÁCULA. —Confío en que usted me perdonará, pero tengo mucho trabajo en privado que hacer esta noche. Espero que usted encuentre todas las cosas que necesita.
 
Permítame que le aconseje, mi querido joven amigo; no, permítame que le advierta con toda seriedad que en caso de que usted deje estos cuartos, por ningún motivo se quede dormido en cualquier otra parte del castillo. Es viejo y tiene muchas memorias, y hay muchas pesadillas para aquellos que no duermen sabiamente. ¡Se lo advierto! En caso de que el sueño lo dominase ahora o en otra oportunidad o esté a punto de dominarlo, regrese deprisa a su propia habitación o a estos cuartos, pues entonces podrá descansar a salvo. Pero no siendo usted cuidadoso a este respecto, entonces…
Jonathan coloca el crucifijo sobre la cabeza de su cama. Mira por la ventana y comienza a escribir en su diario.
 
JONATHAN. -Estoy comenzando a sentir que esta existencia nocturna me está afectando. Me está destruyendo mis nervios. Me asusto de mi propia sombra, y estoy lleno de toda clase de terribles imaginaciones. ¡Dios sabe muy bien que hay motivos para mi terrible miedo en este maldito lugar! Miré el bello paisaje y al reclinarme sobre la ventana vi algo que se movía un piso más abajo y algo hacia mi izquierda. Me coloqué detrás del cuadro de piedras y miré atentamente.
 
Era la cabeza del conde saliendo de la ventana. En un principio me mostré interesado pero mis propias sensaciones se tornaron en repulsión y terror cuando vi que todo el hombre emergía lentamente de la ventana y comenzaba a arrastrarse por la pared del castillo, sobre el profundo abismo, con la cabeza hacia abajo y con su manto extendido sobre él a manera de grandes alas. Al principio no daba crédito a mis ojos. Pensé que se trataba de un truco de la luz de la luna, algún malévolo efecto de sombras. Pero continué mirando y no podía ser ningún engaño. Vi cómo los dedos de las manos y de los pies se sujetaban de las esquinas de las piedras, desgastadas claramente de la argamasa por el paso de los años, y así usando cada proyección y desigualdad, se movían hacia abajo a una considerable velocidad, de la misma manera en que una lagartija camina por las paredes.
 
¿Qué clase de hombre es éste, o qué clase de ente con apariencia de hombre? Siento que el terror de este horrible lugar me esta dominando; tengo miedo, mucho miedo, de que no haya escape posible para mí. Estoy rodeado de tales terrores que no me atrevo a pensar en ellos...
 
Cuando su cabeza hubo desaparecido, me incliné hacia afuera tratando de ver más, pero sin resultado. Ya sabía yo que había abandonado el castillo, y pensé que debía aprovechar la oportunidad para explorar más de lo que hasta entonces me había atrevido a ver.
 

 

Escena 4.


(Se apagan las luces. Cuando se vuelven a encender Jonathan aparece en otra habitación y se sienta en un diván al lado de la ventana. Jonathan se queda medio dormido y aparecen en escena tres damas. Murmuraron entre sí, y entonces las tres rieron, con una risa. Una de ellas, sacudió coquetamente la cabeza, y las otras dos insistieron en ella.)
DAMA 1 —¡Adelante! Tú vas primero y nosotras te seguimos; tuyo es el derecho de comenzar.
 
DAMA 2 —Es joven y fuerte. Hay besos para todas.
(Jonathan se queda quieto mientras la muchacha rubia avanza y se inclina sobre él. La muchacha se arrodilló y se inclinó sobre él. Su cabeza descendió y descendió a medida que los labios se posaron sobre su garganta. De repente aparece Drácula muy enfadado y con un fiero golpe lanzó a la mujer lejos de él).
 
DRÁCULA. —¿Cómo se atreve cualquiera de vosotras a tocarlo? ¿Cómo os atrevéis a poner vuestros ojos sobre él cuando yo os lo he prohibido? ¡Atrás, os digo a todas! ¡Este hombre me pertenece! Cuidaos de meteros con él, o tendréis que véroslas conmigo.
(La muchacha rubia, con una risa de coquetería rival, responde).
DAMA 3 —Tú mismo jamás has amado; ¡tú nunca amas!
 
DRÁCULA. —Sí, yo también puedo amar; vosotras mismas lo sabéis por el pasado. ¿No es así? Bien, ahora os prometo que cuando haya terminado con él os dejaré besarlo tanto como queráis. ¡Ahora idos, idos! Debo despertarle porque hay trabajo que hacer.
 
DAMA 2. —¿Es que no vamos a tener nada hoy por la noche?
(Preguntó mientras señala hacia una bolsa que él había tirado sobre el suelo y que se movía como si hubiese algo vivo allí. Una de las mujeres saltó hacia adelante y abrió la bolsa, oyéndose como un lloriqueo de bebé. Las mujeres rodean la bolsa, mientras Jonathan permanece petrificado, ellas desaparecen, y él se queda inconsciente.

 

 

d. La Idea de fondo o moraleja.

Drácula es un personaje de ficción, es el más famoso de los «vampiros humanos». La obra despliega los conocimientos sobre el vampirismo. El vampiro ha logrado conquistar la muerte, más que la inmortalidad, puesto que está condenado a vivir casi como un espectro. Como ideas principales tomamos la representación del bien y el mal junto con la vida y la muerte, a través de diferentes simbologías.

EL BIEN Y EL MAL:

SIMBOLOGÍA.SIMBOLOGÍA DEL BIEN: La rosa, la cruz, el agua bendita, la luz, el espejo.

SIMBOLOGÍA DEL MAL: el lobo, el murciélago, la niebla, la sombra, la rata, la mordedura, el zorro.

LA VIDA Y LA MUERTE

La muerte

La entienden como una liberación, como el eterno descanso al lado de Dios, el fin del castigo que supone vivir en un mundo que les es hostil.La existencia del vampiro es una continua negación de la muerte, de la que cree haber escapado.

La vida

Los humanos representan la vida. La vida es el don que le ha sido negado a los vampiros; carecen de él y, por lo tanto, para seguir existiendo, deben buscarlo en aquellos que sí lo poseen. Tal y como decía Renfield: “La sangre es la vida”. Esta sed es el precio que deben pagar por haber despreciado a la muerte, es su debilidad. Necesitan alimentarse de la vida.

 

e. El clima expresivo de escena o del contexto.

Clima escénico

Componentes visuales

Variables.

Tenebroso

(conseguir recrear el ambiente tétrico y misterioso con una estética gótica)

Composición

Ascensional.

Forma prevalente

Vertical.

Complejidad

Media.

Colores

Rojo, negro, blanco, púrpura (tonos oscuros)

Contraste

Fuerte para sugerir más dramatismo

Iluminación

Escasa, con lances verticales. (luz de velas, candiles, luz de luna)

Simetría

Rígido, simétrico.

Proporciones

Alargadas verticalmente.

Resolución

Media

Texturas

Aristocráticas, ricas, polvoriento, desgastado por el paso del tiempo

 

f.El objetivo comunicativo que se pretende transmitir y evocar.

Transmitir el conocimiento sobre el mito de Drácula a través de la antítesis entre el bien y el mal junto con la vida y la muerte, por medio de la creación de una atmósfera escénica tenebrosa, misteriosa representada a través de una estética gótica.

 

 

4. Documentación Teórica.

 

 

 

a. Información sobre el autor:

 

Biografía del autor:
 

 

Bram Stoker es conocido universalmente por ser el creador de Drácula, el más famoso de todos los vampiros. Nacido en Irlanda en 1847, este funcionario y crítico teatral desarrollo la mayor parte de su carrera en Londres. Su origen irlandés explicaría su interés por las antiguas leyendas, y su fascinación por el tema del vampirismo, que juega un importante papel dentro del folklore irlandés. Su relación con el mundo teatral londinense le llevo a conocer muy diversos personajes, y se dice que Van Helsing está inspirado en un profesor húngaro experto en folklore transilvano que le presento su amigo Henry Irving. Asimismo, las conversaciones que tuvo con un egiptólogo le inspiraron en la escritura de La joya de las siete estrellas. Lo onírico, lo romántico unido a lo horrible así como las maldiciones constituyen constantes en su obra maestra. Murió el 20 de abril del 1912 a causa de una gran enfermedad. El mundo en el momento en que se escribía la obra: La época victoriana fue la época en la que Bram Stoker paso la mayor parte de su vida y por tanto fue en la época que se escribió Drácula, una historia inigualable de la cual se han hecho cantidad de películas y de versiones diferentes. La época Victoriana y en general ese siglo es el tiempo del progreso en muchos aspectos la mayoría a causa de la revolución Industrial. Cuando Bram nació en Irlanda, el país sufría o estaba en la llamada época del hambre debido a una enfermedad que atacó duramente al cultivo de la patata y que mato a un gran porcentaje de población, además no tenemos que olvidar que en esa zona ha habido siempre problemas entre Católicos y Protestantes. Centrándose más en la literatura habría que decir que fue un siglo muy importante y que paso a la historia conocido con el nombre de Romanticismo. Los románticos, escribían sobre todo de temas relacionados con la muerte, cementerios, apariciones y otro tipo de cosas de la familia, es decir, dejaban un poco de lado a la realidad porque se veían libres en todos los aspectos.

 

 

b. Historia de Rumania

 

Ion Calafeteanu
 
Rumanía se encuentra ubicada en el Sureste de Europa, en el Norte de la Península Balcánica y su territorio está marcado por los Montes Cárpatos, el rio Danubio y el Mar Negro. Caracterizado por un clima templado y un marco natural diversificado, que favorece la vida, el territorio rumano fue habitado desde los más remotos tiempos. Las investigaciones realizadas por los arqueólogos rumanos en Bugiulesti, Tinutul Vâlcei, llevaron al descubrimiento de reliquias humanas datados desde el Paleolítico Inferior (aproximadamente 2 millones de años antes de Cristo - A.C.). Estos vestigios están entre los más antiguos de Europa, llevando a la luz el período durante el cual el ser humano, de hecho un humanoide en aquel entonces, recorría física y espiritualmente las etapas de la superación de su estatus de animal.
Una población humana más densa (el Homo de Neandertal) vivió hace aproximadamente 100.000 años; pero, una población relativamente estable no fue encontrada sino a partir del período del Neolítico (6000 - 5000 años A.C.).
En un cierto tiempo la población radicada en el territorio actual de Rumanía creó una cultura destacada, cuyos rostros se encuentran en las características policromáticas de la Cerámica de Cucuteni (comparable con la cerámica de algunas otras culturas importantes, en aquel entonces, de la Cuenca del Mar Mediterráneo Oriental y del Oriente Medio), así como la cultura de las estatuas Hamangia (el pensador de Hamangia es hoy mundialmente conocido).
Al principio del segundo milenio A.C., cuando la Época del Paleolítico dejaba el lugar a la Época del Bronce, las tribus dacias, de origen hindú-europea, se asentaban al lado de la población que ya vivía en la Cuenca Carpato-Balcánica. Desde los tiempos de los tracios se puede hablar de un fenómeno ininterrumpido de creación del pueblo rumano.
En la primera parte del primer milenio A.C., en la zona cárpato-danubiano-póntica, parte del Norte de una gran superficie habitada por las tribus tracias un grupo de los tracios del Norte se individualizó: se creó un mosaico de tribus getas y dacias. Estrabo - un geógrafo e historiador renombrado en la época del emperador Augustus - nos informa que los dacios tenían el mismo idioma que los getas. Al principio fue el mismo pueblo, la única diferencia entre dacios y getas siendo la zona en la cual ellos radicaban: los dacios - en gran parte, vivían en las montañas y la meseta de Transilvania; los getas - en las llanuras del Danubio. Durante la Antigüedad , los griegos, quienes fueron los primeros en encontrar a los getas, usaron este nombre para identificar a toda la población del Norte del Danubio, mientras que los romanos, quienes fueron los primeros en encontrar a los dacios, extendieron el uso de este nombre para identificar a todas las demás tribus que vivían en el territorio actual de Rumanía. Después de conquistar este territorio, los romanos crearon allí la provincia de Dacia.
Es por ello que todo el territorio de la Rumanía de hoy se llama Dacia en todas las fuentes de información del período latino y de la Edad Media El contacto de los geta-dacios con el mundo griego fue fácil de realizar, mediante las colonias griegas creadas a la orilla del Mar Negro de la Rumanía de hoy: Istros (Histria), fundada en el siglo VII A.C., Callatis ( la Ciudad de Mangalia hoy) y Tomis ( la Ciudad de Constanta hoy), las dos últimas creadas un siglo más tarde. En la historia escrita, la población del Norte del Danubio (geta) fue por primera vez mencionada por Herodoto, el "padre de la historia" (siglo IV A.C.). El nos habló sobre la campaña del rey persio Darius I en contra de los escitas de las estepas ubicadas al Norte del Póntico (año 513 A .C.). El escribió que los getas eran los mejores luchadores entre los tracios. Ellos fueron los únicos que resistieron al rey persa, en el camino entre Bósforo y el Danubio.
El rey Burebista (82 hasta aprox. 44 A .C.) logró unificar a las tribus geta-dacios por primera vez y crear de esta manera un reino fuerte y extenso, en la época en la cual el soberano dacio ofreció su apoyo a Pompei en contra de Cesar (año 48 A .C.).
Durante el primer siglo A.C., en la medida en la cual el Imperio romano se extendía y se creaban provincias romanas en Panonia, Dalmacia, Mesia y Tracia, la frontera con el Imperio Romano se extendía a lo largo de 1500 Km . y separaba el Imperio Romano del mundo dacio.
En Dobrogea, que se encontraba bajo soberanía romana desde siete siglos atrás, el poeta Publius Ovidius Naso vivió los últimos años de su vida entre griegos y getas, siendo exiliado allí, en Tomis (actual ciudad rumana de Constanza), entre 8 - 17 D.C., por orden del mismo Cesar.
Dacia alcanzó el máximo auge de su poder bajo el mando del rey Decébalo (87 - 106 D.C.). Después de una primera confrontación, durante el reinado del emperador romano Domiciano (87 - 89 D.C.), la guerra con el Imperio Romano se volvió inevitable, de tal manera que el emperador romano Trajano (98 - 117 D.C.) logró vencer a Decebal y transformar su reino en una provincia romana llamada Dacia.
La Columna de Trajano, levantada en Roma y el Mausoleo de Adamclisi (Dobrogea) cuentan este enfrentamiento militar, que fue seguido por una masiva y sistemática colonización de los nuevos territorios añadidos al Imperio.
Los dacios, a pesar de sufrir importantes pérdidas, continuaron constituir, aún después de la instalación de la nueva dirección, el elemento dominante de Dacia; la provincia sufrió un proceso de colonización complejo, su elemento fuerte siendo la imposición y la adopción definitiva del idioma latino. Los rumanos son hoy los únicos descendientes del idioma latino, junto con Francia, Italia, España, Portugal, siendo Rumanía una isla de latinidad en esa parte de Europa.

Los habitantes, tanto descendientes del Imperio Romano como de los geta-dacios, continuaron su existencia como campesinos u ovejeros, aún después de la retirada de los romanos bajo el emperador Aureliano (270 - 275), tanto del ejercito como de la administración, que fue trasladada al Sur del Danubio. Pero los antepasados de los rumanos quedaron durante unos cuantos siglos en la esfera de influencia del Imperio Romano, tanto en la política, como en la economía, religión o cultura; después de la división en dos partes del Imperio Romano, ocurrida en 395 D.C., ellos se quedaron en la esfera de influencia del Imperio Bizantino.

Ellos vivían más en el espíritu del Imperio Romano, que había decaído entretanto, y sobrevivieron al contexto difícil de las olas migratorias sucesivas.

En la época cuando la simbiosis étnico-cultural entre los dacios y los romanos había sido realizada (terminó en los siglos VI-VII, dando como resultado la formación del pueblo rumano) los dacio-romanos adoptaron el cristianismo en su expresión latina. Como consecuencia, en los siglos VI-VII, cuando el proceso de formación del pueblo rumano fue finalizado, la nación debutó en la historia como una nación cristiana. Es por esta razón que, a diferencia de las naciones vecinas que tienen fechas precisas de cristianización (los búlgaros - año 865; los serbios - 874; los polacos - 966; los eslavos orientales - 988; los húngaros - 1000), los rumanos no tienen una fecha exacta de cristianización por el hecho de que fueron la primera nación cristiana de la región.
En los siglos IV-XIII, el pueblo rumano debió hacer frente a las olas de los pueblos migratorios - godos, hunos, avaros, eslavos, cunéanos, tártaros - que atravesaron el territorio de Rumanía. Las tribus migratorias controlaron este espacio desde el punto de vista militar y político, frenando el desarrollo económico y social de los autóctonos y la formación de las entidades locales estables.
Los eslavos que se establecieron masivamente en el siglo VII al Sur del Danubio, dividieron en dos la masa compacta de los rumanos de la zona carpato- danubiana: los del Norte (dacio-rumanos) fueron separados de los del Sur, quienes se desplazaron hacía Oeste y Suroeste de la Península Balcánica (los rumanos de Macedonia, meglenorrumanos e istrorrumanos). Los eslavos se establecieron al Norte del Danubio y fueron asimilados poco a poco por el pueblo rumano y su idioma dejó rastros en el vocabulario y la fonética del idioma rumano. Encima del idioma rumano se sobrepuso el así-llamado idioma eslavo (de la misma manera como se impuso el idioma germánico a los francos).
Los rumanos pertenecientes a la religión ortodoxa adoptaron el idioma eslavón antiguo eclesiástico como un idioma de culto y empezando con los siglos XI- XVIII como un idioma señorial y cultural. El idioma eslavón nunca fue un idioma vivo, hablado por el pueblo en el territorio de Rumanía: el tuvo, para los rumanos, en cierta etapa de la Edad Media , el mismo papel que tuvo el latín en el Oeste; a principios de la época moderna, el eslavón fue reemplazado para siempre en la iglesia, en la corte y la cultura, por el rumano.
Gracias a su posición, los rumanos del Sur del Danubio fueron por primera vez mencionados en las fuentes históricas (siglo X) bajo el nombre de "valacos" o "balacos"; este nombre quería decir que ellos hablaban un idioma románico y que los pueblos no-románicos de su alrededor reconocían tal cosa. Después del año 602, los eslavos establecidos masivamente al Sur del Danubio fundaron un poderoso principado búlgaro dirigido por un zar, en el siglo IX. Aquello creó una brecha entre los rumanos del Norte del Danubio y los del Sur del Danubio. 
A medida que fueron sometidos a toda clase de presiones y aislados del poderoso tronco rumano al Norte del Danubio, el número de los rumanos del Sur del Danubio disminuyó continuamente, mientras sus hermanos del Norte del Danubio, a pesar de que vivían en condiciones extremadamente difíciles, siguieron su evolución histórica como una nación distinta, la más lejana descendencia oriental del Imperio Romano.
 

Valaquia, Moldavia y Transilvania

 A partir del siglo X, fuentes bizantinas, eslavas y húngaras y más tarde occidentales, hacen mención acerca de la existencia de las entidades estatales de la población rumana - principados y vaivodias - al principio en Transilvania y Dobrucha, luego en los siglos XII - XIII, también en los territorios del Este y Sur de los Cárpatos. Una característica especifica de la historia de los rumanos hasta la época moderna, es la que los mismos vivieron en 3 principados vecinos, pero autónomos - Valaquia, Moldavia y Transilvania.

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Este fenómeno - sin duda único en Europa de la Edad Media - es extremadamente complejo. Parte de las causas tienen que ver con la esencia de la sociedad feudal pero a la vez se trata de factores específicos. Entre otros hay que mencionar la existencia de los imperios poderosos vecinos que se opusieron a la unificación de las entidades estatales rumanas que ocuparon - por un período más corto o más largo - los territorios rumanos. Por ejemplo, al Oeste, los rumanos tuvieron que enfrentarse con las políticas de conquistas llevadas por el reino húngaro. En 895, las tribus húngaras que llegaron de los territorios de Volga, dirigidas por Arpad, se establecieron en Panonia. Fueron detenidos en su avance hacia el Oeste por el emperador Otto I-o (995), de manera tal que los húngaros se detuvieron y dirigieron hacia Sureste y Este. Aquí, toparon con los rumanos.

Una crónica húngara describe el encuentro entre los mensajeros enviados por Arpad, el rey húngaro y el vaivoda Menumorut de Bihara, una ciudad en el Oeste de Transilvania. Los embajadores húngaros exigieron que se les sea entregado el territorio. La crónica conservó la respuesta llena de dignidad, dada por Menumorut; "Dígale a Arpad, duque de Hungría, su dirigente. Contentos le saldremos al encuentro, como de amigo a amigo, para darle todo lo que necesita ya que es un forastero y a un forastero le hacen falta muchas cosas. Más la tierra que reclama nunca entregaremos de buena gana, mientras estemos vivos".
Pese a la resistencia de los principados y vaivodías rumanos, los húngaros lograron en los siglos X-XII ocupar Transilvania e incorporarla al reino húngaro (hasta principios del siglo XVI, como vaivodia autónoma). Para poder fortalecer su poder en Transilvania donde los rumanos seguían siendo a lo largo de los siglos la mayor etnia, así como para defender la frontera oriental y del Sur de la vaivodia, la corona húngara recurrió a la colonización de las regiones fronterizas, con sajones y húngaros, en los siglos XII y XIII.
En el siglo XIV, junto con la decadencia de los imperios vecinos (los polacos, húngaros, tártaros) aparecieron una serie de estados feudales en el Sur y Este de la cordillera de los Cárpatos: Valaquía, bajo Basarab el I-o, alrededor del año 1360 y Moldavia, bajo Bogdan el I-o, alrededor de 1359. Los reinos de Polonia y Hungría trataron, en los siglos XIV y XV, anexar o subyugar los dos principados rumanos, sin éxito.
En la segunda mitad del siglo XIV, una nueva amenaza se sobreponía en los territorios rumanos: el Imperio Otomano. Después de pisar por primera vez tierra europea en 1354, los turcos otomanos comenzaron su rápida expansión en el continente, de manera tal que el estandarte verde del Islam ondeaba ya en el Sur del Danubio en 1396.
Solos o aliados con los países cristianos vecinos, mejor dicho con las vaivodías vecinas de los demás dos principados rumanos, los vaivodas Mircea cel Batrân de Valaquía (1384 - 1418) y Vlad Tepes (Drácula de las leyendas de la Edad Media - 1456 - 1462) así como Stefan cel Mare si Sfânt (Esteban el Grande y Santo - 1457 - 1504), vaivoda de Moldavia y Iancu de Hunedoara, vaivoda de Transilvania (1441 - 1456) libraron duras batallas de defensa en contra de los turcos otomanos, impidiéndolos expandirse hacia el centro de Europa.
Toda la Península Balcánica llegó a ser territorio turco. Constantinopla fue conquistada por Mohamed el II-o en 1453, Solimán el Magnifico conquistó la ciudad de Belgrado en 1521 y el Reino Húngaro desapareció tras la batalla de Mohaci en 1526. Consecuentemente, Valaquía y Moldavia estaban cercadas y tuvieron que reconocer el señorío del Imperio Otomano durante más de 3 siglos.
Después de la ocupación de la ciudad de Buda y tras la transformación de Hungría en bajalato, Transilvania llegó a ser principado autónomo en 1514, pero a su vez reconoció el señorío del Imperio Otomano al igual que los demás dos territorios rumanos. A diferencia de los demás pueblos del Sureste de Europa, a diferencia de los húngaros y los polacos, los rumanos fueron los únicos que conservaron la entidad estatal durante la Edad Media así como su propia política y estructuras militares y administrativas.
El tributo pagado al sultán tenía como propósito garantizar la manutención de la autonomía interna así como la protección contra otros enemigos poderosos. Valaquia y Moldavia, gozando de su propio estatuto autónomo, después de la caída del Imperio Bizantino siguieron cultivando las tradiciones culturales bizantinas y asumieron la conservación de la religión ortodoxa oriental; en su territorio, eruditas de toda la Península Balcánica , al amparo del intolerante Islam, pudieron continuar su labor sin obstáculo alguno. Ellos prepararon el renacimiento cultural de su propia nación. El fin del siglo XVI fue dominado por la personalidad de Mihai Viteazul (Miguel el Valiente). El llegó a ser vaivoda de Valaquia en 1593 y se sumó a la Liga Cristiana - una coalición antiotomana, iniciada por el papado y el Santo Imperio Romano. Después de duras batallas (Calugareni, Giurgiu) logró reconquistar hasta la independencia de su país. En el período 1599 - 1600 por primera vez en la historia, logró la unión de todos los territorios habitados por rumanos, proclamándose "Príncipe de Valaquía, Transilvania y toda Moldavia".
La situación interna era muy complicada dado que las grandes potencias vecinas - el Imperio Otomano, Polonia y el Imperio Habsburgo le eran adversos y unieron sus fuerzas para derrocarlo; de tal manera que aquella unión fue breve y Mihai Viteazul fue asesinado en 1601. La unión lograda por el príncipe se transformó en un símbolo para la posteridad. En el siglo XVII, bajo diferentes formas y con éxitos pasajeros, otros príncipes también trataron de relanzar el ambicioso programa político de Mihai Viteazul, para formar un frente de unión antiotomana de los tres principados y restaurar la unidad de la antigua Dacia.
El fin del siglo XVII y el comienzo del XVIII trajeron cambios políticos, tanto en el centro como en el Este de Europa. El Imperio Otomano fracasó en su tentativa de conquistar Viena en 1683 y, consecuentemente, el Imperio Habsburgo empezó su expansión hacia el Sureste de Europa. El Tratado de paz austríaco-turco de Karlowitz (1699) sancionaba la anexión de Transilvania y su organización como un principado autónomo del Imperio Austríaco (desde 1765 se transformó en gran principado, dirigido por un gobernador). Polonia estaba dividida y Rusia, mediante sucesivas conquistas llegó bajo Pedro el Grande (1696 - 1725) al río Dniéster, llegando a ser de esta manera el vecino oriental de Moldavia. El ambicioso sueño de los zares de dominar el Estrecho de Bósforo y Constantinopla, ubicaban a los Principados Rumanos en el camino de la expansión rusa.
El Imperio Otomano, tratando de defender sus antiguas posiciones, introdujo en Moldavia (1711) y Valaquía (1716) " el régimen fanaríota " que duró hasta 1821 y bajo el cual la Sublime Puerta designaba en los principados príncipes griegos, reclutados de Fanar, un barrio de Estambul, considerados fieles a los turcos. Fue la época cuando el control político otomano y la explotación económica adquirió proporciones, al igual que la corrupción; pero fueron adoptadas algunas reformas sociales - como la abolición de la esclavitud - al igual que administrativas, de modernización según el modelo europeo del período del iluminismo. La autonomía interna, aunque limitada, fue conservada en los dos principados que siguieron siendo entidades distintas dentro del Imperio Otomano; esta situación fue reconocida en algunos tratados internacionales (ejemplo: el de Cuciuc Kainargi - 1784).
Ubicados en la frontera de los 3 grandes imperios y apetecidos por los tres, Valaquía y Moldavia se transformaron, durante más de 150 años, no sólo en territorios de confrontación sino también de luchas, donde los imperios, a veces, se encontraban.
Por mucho años, Austria y Rusia lucharon contra el Imperio Otomano (1710 - 1711; 1716 - 1718; 1735 -1739; 1768 - 1774; 1787 - 1792; 1806 - 1812; 1828 - 1829; 1853 - 1856): esas batallas se libraron en el territorio rumano y fueron acompañadas siempre por ocupación militar extranjera la misma que, a veces, se mantuvo durante mucho tiempo después de terminada la guerra, de tal modo que los países rumanos padecieron no sólo saqueos y pérdidas irrecuperables sino también desalojamientos de la población y amputaciones dolorosas de territorios. Por ejemplo, Austria anexó Oltenia temporalmente (1718 - 1793) así como el Norte de Moldavia, denominada Bucovina (1775 - 1918). Trás la guerra ruso-turca de 1806 – 1812, Rusia anexó la parte oriental de Moldavia, respectivamente el territorio comprendido entre los ríos Prut y Dniéster, denominado más tarde Besarabia (1812 - 1918).

  

Renacimiento nacional                   

 
En el siglo XVIII y a principios del siglo XIX tuvieron lugar grandes transformaciones económicas y sociales, las estructuras feudales estaban profundamente erosionadas, aparecieron las primeras empresas de tipo capitalista y, al mismo tiempo, los productos rumanos entraban, poco a poco, en el circuito oriental. La idea nacional, como en todas partes de Europa, iba a transformarse en el sueño enaltecedor de la intelectualidad y la base de los futuros planes concebidos por los políticos.
La unión de una parte del clero de Transilvania con la iglesia católica ( los greco-católicos) hecha por la casa de Habsburgo entre los años 1699 - 1701, jugó un papel importante en la emancipación de los rumanos transilvanos. Su lucha para derechos iguales con otros grupos étnicos (pese a que los rumanos representaban más del 60% de la población del principado, seguían siendo considerados "tolerados" en su propio país) fue iniciada por el obispo Inocentiu Micu-Klein y continuada por el grupo de intelectuales del movimiento "Escuela transilvana": Gheorghe Sincai, Petru Mayor, Samuel Micu, Ion Budai Deleanu. Estos eruditas comprobaron la latinidad del idioma y el pueblo rumano, aun más, comprobaron el hecho de que tuvieron una existencia ininterrumpida como población autóctona.
En virtud de esta herencia, ellos reclamaron derechos iguales con las demás naciones de Transilvania - los húngaros y los sajones. Las reivindicaciones de los rumanos de Transilvania fueron presentadas a la Corte de Viena, sobre la base de una larga petición, la así llamada Suples Libellus Valachorum (1791) que no recibió ninguna respuesta. El problema del Renacimiento de Valaquia fue expresado dentro de la Revolución dirigida por Tudor Vladimirescu (1821) que estalló al mismo tiempo que el movimiento de Grecia por la libertad.

A pesar de que las tropas otomanas y zaristas hayan ocupado los principados danubianos el mismo año, los sacrificios hechos por los rumanos llevaron a la abolición del régimen fanariota y los príncipes autóctonos fueron nuevamente instalados en los tronos de Moldavia y Valaquia. El Tratado de Paz de 1829, firmado en Adrianópolis (hoy Edirne), llevó al termino del conflicto ruso-turco de 1828-1829 que a su vez llevó al termino de la guerra de independencia sostenida por Grecia. Este Tratado debilitó mucho la dominación otomana e incrementó el protectorado de Rusia. Ahora, el comercio era libre, los cereales rumanos empezaron a penetrar en los mercados europeos.

Bajo Pavel Kiseleff, el comandante de las tropas rusas que ocupaban los dos principados rumanos (1828 - 1834) se introdujo el Reglamento Orgánico en Valaquia (1831) y en Moldavia (1832). Hasta 1859, estos reglamentos sirvieron como leyes fundamentales (constituciones) y contribuyeron a la modernización y homogeneización de las estructuras sociales, económicas, administrativas y políticas, que habían empezado en precedentes décadas. Por consiguiente, en la primera mitad del siglo XIX, los Principados Rumanos, empezaron a distanciarse del mundo otomano oriental e imponerse en el espacio espiritual de Europa Occidental. Ideas modernas, actitudes occidentales eran más que bienvenidas en la sociedad rumana que necesitaba de un proceso irreversible de modernización. Ahora, la conciencia que todos los rumanos pertenecían a la misma nación se había generalizado y la unión en un solo estado independiente se transformó en el ideal de todos los rumanos.

 
La Unión y la Independencia
 
El viento de la revolución de 1848 sopló también sobre los principados rumanos que trajeron en el medio del escenario político un número de intelectuales destacados como Ion Eliade Radulescu, Nicolae Balcescu, Mihail Kogalniceanu, Simion Barnitiu, Avram Iancu y otros.
En Moldavia, las revueltas fueron ahogadas rápidamente mas en Valaquia, los revolucionarios dirigieron el país prácticamente desde junio hasta septiembre de 1848. En Transilvania en cambio, la revolución se prolongó hasta casi finales de 1849. Allá, los líderes húngaros se rehusaron tomar en consideración las reivindicaciones de los rumanos y lograron anexar Transilvania a Hungría, lo cual condujo a la separación de las fuerzas revolucionarias húngaras y rumanas.
El gobierno húngaro de Kossuth Lajos trató de reprimir la lucha de los rumanos pero se confrontó con la resistencia armada de los mismos en la cordillera occidental, dirigida por Avram Iancu.
A pesar de que la intervención brutal de los ejércitos otomano, zarista y habsburgo triunfó en 1848-1849, la ola de renovación a favor de las ideas democráticas se difundió en la siguiente década, en todas partes. Rusia fue derrotada en la Guerra de Crimea (1853-1856), lo que puso nuevamente en duda el frágil equilibrio europeo. Gracias a su posición estratégica en la desembocadura del Danubio, a medida que esta vía de navegación adquiría más y más importancia para las comunicaciones europeas, durante el Congreso de paz de Paris (febrero-marzo de 1856) se planteó el problema del estatuto de los Principados Danubianos. Valaquia y Moldavia seguían bajo la soberanía otomana, pero ahora estaban emplazadas bajo la tutela colectiva de las 7 potencias que firmaban el Tratado de paz de Paris: estas potencias decidieron en aquella época reunir las asambleas locales con vistas a decidir sobre la futura organización de los dos principados.
El Tratado de Paris estipulaba asimismo: retroceder el Sur de Besarabia a Moldavia, territorio que había sido anexado a Rusia en 1812 (los condados de Cahul, Bolgrad, Ismail); libre navegación sobre el Danubio: establecimiento de una comisión europea del Danubio; estatuto neutral del Mar Negro. En 1857 fueron convocadas las Asambleas Ad-hoc en Bucarest e Iasi sobre la base de las previsiones del Congreso de Paz de Paris de 1856: todas las categorías sociales participantes en dichas asambleas decidieron en unanimidad la unión de los dos principados en un solo Estado.
El emperador francés Napoleón el III-ro apoyó tal decisión, el Imperio Otomano y Austria se opusieron, de tal manera que se convocó una nueva conferencia de las 7 potencias en Paris (mayo-agosto de 1858): en esa oportunidad, sólo algunas de las reivindicaciones de los rumanos fueron aceptadas. Pero, los rumanos eligieron el 5-17 de enero de 1859 en Moldavia y 24 de enero - 5 de febrero del mismo año en Valaquia, al coronel Alexandru Ioan Cuza, como príncipe único, realizando, de hecho, la unión de los dos principados.
El estado nacional rumano adoptó el 24 de enero - 5 de febrero de 1862 el nombre de RUMANÍA y estableció su capital en Bucarest. Asistido por Mihail Kogalniceanu, su más cercano consejero, Alexandru Ioan Cuza inició su programa de reformas que contribuyó a la modernización de la sociedad rumana y de las estructuras del estado: La ley de la laicización de los bienes monásticos - 1863, la Ley de la reforma agraria, liberando al campesinado del peso de las deudas feudales y repartiéndole tierra (1864), la Ley del código penal y la Ley de educación en cuyo principio la escuela primaria era obligatoria y gratuita (1864), la fundación de las universidades de Iasi (1860) y Bucarest (1864).
Después de la renuncia de Alexandru Ioan Cuza (1866), Carol de Hohenzollern - Sigmaringen, emparentado con la familia real de Prusia quién fuera apoyado por Napoleón III y Bismark, fue proclamado, el 10 de mayo de 1866, a raíz de un plebiscito, como príncipe dirigente de Rumanía, bajo el nombre de Carol I - ro.
La nueva Constitución, teniendo como fuente de inspiración a la de Bélgica (1831), promulgada en 1866, en vigor hasta 1923, proclama a Rumanía como una monarquía constitucional. Durante los siguientes 10 años, la lucha de los rumanos para conseguir su total independencia de estado fue parte integrante de las acciones emprendidas al lado de otros pueblos del Sureste de Europa - serbios, húngaros, montenegrinos, búlgaros, albaneses - y tenían como propósito cortar sus últimos vínculos con el Imperio Otomano.
En un marco internacional favorable - en 1865 - la crisis oriental volvió a desatarse y en 1877 empezó la guerra ruso-turca, Rumanía se declaró enteramente independiente como estado en 9-21 de mayo de 1877. El Gobierno dirigido por Ion C. Bratianu y cuyo canciller era Mihail Kogalniceanu decidió, a petición de Rusia, unirse con las fuerzas rusas que luchaban en Bulgaria. El ejército rumano, bajo el mando directo del príncipe Carol I, atravesó el Danubio y participó en el asedio de Plevna; como resultado de aquello, el ejército otomano dirigido por Osman Pasa fue cercado (el 10 de diciembre de 1877).
La independencia de Rumanía, al igual que la de Serbia y Montenegro, así como la unión de Dobrucha con Rumanía, fueron reconocidas en el Tratado ruso-turco de San Stefano (el 3 de marzo de 1878). A raíz de las presiones de las grandes potencias, tuvo lugar el Congreso de Paz (junio-julio de 1878) y en esa ocasión fue reconocido y mantenido el estatuto que Rumanía había proclamado para si misma un año antes.
Fue reestablecido, después de un largo período de dominación otomana, el derecho de Rumanía sobre Dobrucha, reincorporada a Rumanía. Pero, al mismo tiempo, Rusia violó la convención firmada el 4 de abril de 1877 y obligó a Rumanía retrocederle los condados de Besarabia del Sur, Kahul, Bolgrad e Ismail.
El 14 - 26 de marzo de 1881, Rumanía se proclamó Reino y Carol I de Hohenzollern Sigmaringen fue coronado como Rey de Rumanía. Después de haber conquistado su independencia, el Estado rumano se volvió el centro de atención de todos los rumanos que vivían en los territorios hallados aún bajo ocupación extranjera. Los rumanos de Bucovina y Besarabia se confrontaban con la política sistemática de asimilación, en el mundo alemán y ruso respectivamente. La inmigración de los extranjeros era dirigida hacia sus respectivos territorios. Los enclaves rumanos de la Península Balcánica tenían dificultades cada vez mayores frente a la política de desnacionalización. A principio del siglo XX, los rumanos eran un pueblo de más de 12 millones de habitantes, de los cuales casi la mitad se hallaba bajo dominio ajeno. En aquel tiempo, en Transilvania, los rumanos sufrían serias consecuencias del convenio mediante el cual el Estado húngaro se restauraba, después de más de 3 siglos de colapso, durante los cuales fue creada la dualidad austro-húngara (1867).
Transilvania perdió su estatuto autónomo que tuvo bajo el dominio austriaco y fue incorporada a Hungría. La legislación adoptada por el gobierno de Budapest proclamaba la existencia de una sola nacionalidad en Hungría - la húngara, destinada a destrozar desde el punto de vista étnico-cultural a las demás poblaciones, obligadas a ser húngaras. Aquello supuso la población rumana, al lado de otros grupos étnicos, a duras pruebas. En aquel entonces el Partido Nacional Rumano jugó un papel importante en cuanto a la aceptación de la identidad nacional de los rumanos; el partido fue reconocido en 1881 y actuó como promotor en la lucha para la obtención del reconocimiento de los derechos iguales para la nación rumana, así como de la oposición contra los planes de desnacionalización.
 
En 1892, la lucha nacional de los rumanos llegó a su cumbre dentro del Movimiento Reivindicativo. El Memorando fue concebido por los líderes rumanos de Transilvania, Ion Ratiu, Gheorghe Pop de Basesti, Eugen Brote, Vasile Lucaciu y transmitido a Viena para ser sometido a la atención del emperador Franz Iosef I. El Memorando advertía a la opinión pública europea sobre las reivindicaciones de los rumanos y la alertaba sobre la intolerancia ostentada por el Gobierno de Budapest, acerca del problema nacional.
 
El período 1878 -1914 fue para Rumanía uno de estabilidad y progreso. La política se enfocó en torno a dos grandes partidos: conservador (Lascar Catargiu, Petre Carp, Gheorghe Grigore Cantacuzino, Titu Maiorescu) y liberal (Ion C. Bratianu, Dimitrie Sturza, Ion I.C. Bratianu). Ellos llegaron al poder alternativamente, una cosa especifica para el comportamiento político de aquella época. La política expansionista de Rusia indujo a Rumanía a firmar, en 1883, secretamente, un tratado de alianza con Austria, Hungría, Alemania e Italia; el tratado fue renovado periódicamente hasta la primera guerra mundial. Después de quedarse neutral, en la primera guerra balcánica (1912-1913), Rumanía formó alianza con Grecia, Serbia, Montenegro y Turquía contra Bulgaria, en la segunda guerra balcánica. La paz de Bucarest (1913) marcó el fin del conflicto y mencionaba que el Sur de Dobrucha - Cuadrilátero (los condados Durostar y Silistra) iba a formar parte de Rumanía.
En agosto de 1914, cuando estalló la primera guerra mundial, Rumanía declaró su neutralidad. Dos años después, el 14 - 27 de agosto de 1916, Rumanía se sumó a los Aliados que le prometieron apoyo para lograr su unidad nacional. El Gobierno dirigido por Ion I.C.Bratianu declaró la guerra a Austro-Hungría.
 
Después del primer éxito, el ejercito rumano fue obligado a abandonar parte del país, inclusive Bucarest, la capital, y a retirarse en Moldavia, debido a la ofensiva unida de los ejércitos de Transilvania dirigidos por el General von Falkenheyn y los de Bulgaria, dirigidos por el Mariscal von Makensen. En el verano de 1917, en las grandes batallas de Marasesti, Marasti y Oituz, los rumanos repelieron el intento de las potencias centrales de defenderse y sacar a Rumanía de la guerra, apoderándose del resto de su territorio.
La situación, sin embargo cambió completamente después de la Revolución de 1917 en Rusia y la paz firmada en Brest - Litovsk (el 3 de marzo de 1918), lo que atrajo el fin de las operaciones militares en el frente oriental. Rumanía se vio obligada a seguir los pasos de su aliado, Rusia, ya que en el frente de Moldavia las tropas rumanas se intercalaban con los rusos y resultaba imposible que la lucha continuara en una zona del frente y la paz se instalara en otra. Separándose de sus aliados occidentales, Rumanía fue obligada a firmar el Tratado de Paz de Bucarest con las potencias centrales (24 de abril - 7 de mayo de 1918).
 
El procedimiento de ratificación no fue, sin embargo, nunca llevado a buen fin, de manera tal que legalmente el tratado nunca funcionó; de hecho, a finales de octubre de 1918, Rumanía denunció el tratado y volvió a entrar en la guerra.
El derecho de los pueblos a autodeterminación triunfó al termino de la primera guerra mundial, lo que ayudó a las causas de los rumanos que vivían en los imperios zarista y austro-húngaro. El colapso del régimen zarista y el reconocimiento por el gobierno soviético del derecho a autodeterminación, permitió a los rumanos de Besarabia expresar libremente mediante su voto en el marco del órgano nacional representativo - el Parlamento del país convocado en Chisinau - la voluntad de unirse con Rumanía (27 de marzo - 9 de abril de 1918). La caída de la monarquía habsburga en el otoño de 1918, hizo posible para las naciones halladas bajo la opresión austro-húngara, su emancipación. Del 15 al 28 de noviembre de 1918 el Consejo Nacional de Bucovina votó en Cernauti la unión de esa provincia con Rumanía.
La Asamblea Nacional de Transilvania, reunida en Alba Iulia el 1 de diciembre de 1918, votó en presencia de más de 100.000 delegados, la unión de Transilvania y Banato con Rumanía. De esta manera, en enero de 1918, cuando fue inaugurada en Paris la conferencia de paz, la unión de todos los rumanos en un solo Estado era un hecho plenamente cumplido.
Los tratados internacionales de paz de 1919 - 1920, firmados en Neuilly, Saint Germain, Trianon y Paris, establecían las nuevas relaciones europeas y confirmaban a la vez la unión de las provincias habitadas por rumanos en un solo Estado ( 295.042 Km . cuadrados y una población de 15,5 millones).
Se introdujo el voto universal (1918), se adoptó la nueva Constitución - una de las más democráticas del continente - (1923) lo que creó un marco democrático general y pavimentó el camino hacia un desarrollo económico rápido (la producción industrial aumentó dos veces en el período (1923 - 1938). Con sus 7,2 millones de barriles de crudo extraídos en 1937, Rumanía era el segundo productor europeo y ocupaba el séptimo lugar en el mundo. El ingreso nacional per capita en 1938 llegaba a 97 dólares, comparado con el de Grecia (76), Portugal (81), Checoslovaquia (141) y Francia (246).
En lo político, habían varios partidos en competencia. El Gobierno, a lo largo de los años, fue controlado por unos cuantos de estos: El Partido del Pueblo (Alexandru Averescu), El Partido Nacional Liberal (Ion I.C.Bratianu, I.G.Duca, Gheorghe Tatarascu), El Partido Nacional Campesino (Iuliu Maniu). El Partido Comunista Rumano, fundado en 1921 que contaba con un numero insignificante de miembros, fue prohibido en 1924.
La Guardia de Hierro, un movimiento extremista del ala nacionalista de derecha, fundada por Corneliu Zelea Codreanu en 1927 fue asimismo exiliado. En 1930, Carol II, cambió de parecer acerca de su previa decisión de abdicar y depuso a su hijo menor Miguel (coronado como rey en 1927) y se apoderó del trono. Ocho años más tarde el instauraba su propia dictadura (1938 - 1940). Los objetivos de política exterior en el período ínter bélico, cuando Nicolae Titulescu jugó un papel mayor, estaban dirigidos hacia el mantenimiento del status-quo territorial mediante alianzas regionales, apoyando la Liga de Naciones y la política de seguridad colectiva y promoviendo una estrecha cooperación con las democracias occidentales - Francia e Inglaterra.
 
Conjuntamente con Checoslovaquia y Yugoslavia, Rumanía fundó la Pequeña Entente en 1920 - 1921 y realizó en 1934 una nueva organización de seguridad regional - La Entente Balcánica al lado de Yugoslavia, Grecia y Turquía.
 
En la medida en cual el nazismo en Alemania alcanzaba el auge, ese país, conjuntamente con Italia, apoyaba las reivindicaciones revisionistas de los Estados vecinos de Rumanía; la política de la fuerza tuvo éxito en el continente, lo que llevó al Anschluss, el Pacto de Munich (1938) de separación de Checoslavaquia (1939). Tuvo lugar un acercamiento entre la Unión Soviética y el Tercer Reich; todo aquello condujo al aislamiento internacional de Rumanía. El Pacto Ribentropp - Molotov (23 de agosto de 1939) estipulaba en un protocolo secreto los intereses soviéticos en los países bálticos, Este de Polonia y Besarabia.
 
Cuando estalló la segunda guerra mundial, Rumanía hizo pública su neutralidad (el 6 de septiembre de 1939). Sin embargo apoyó a Polonia (facilitó el tránsito del tesoro del Banco Nacional y garantizó el asilo al presidente polaco y a su Gobierno). Las derrotas sufridas por Francia y Gran Bretaña en 1940 dieron lugar a una situación dramática para Rumanía. El Gobierno soviético puso en práctica el capítulo 3 del protocolo secreto del 23 de agosto de 1939 y forzó a Rumanía, mediante el ultimátum del 26 y 28 de junio de 1940, ceder no sólo
la Besarabia sino también el Norte de Bucovina y los territorios de Herta (los últimos dos nunca pertenecieron a Rusia). En base al tratado de Viena - de hecho, un dictado - (el 30 de agosto de 1940), Alemania e Italia le cedieron a Hungría el Noreste de Transilvania donde la mayoría de la población era rumana. A raíz de las conversaciones rumano-búlgaras de Craiova, el 7 de septiembre de 1940 se firmó un tratado mediante el cual el Sur de Dobrucha (El Cuadrilátero) se cedía a Bulgaria.
 
La grave crisis del verano del año 1940 llevó a la abdicación del rey Carol II a favor de su hijo Miguel I (el 6 de septiembre de 1940); al mismo tiempo llevó a la toma del Gobierno por el general Ion Antonescu (el mismo que llegó a ser mariscal en octubre de 1941). En un esfuerzo de recibir el apoyo de Alemania e Italia, Ion Antonescu atrajo a la gobernación al movimiento Guardia de Hierro. El movimiento, mediante la rebelión del 21-23 de enero de 1941, trató de apoderarse de todo el gobierno, por lo que fue apartado de la política.
 
Con el deseo de recuperar los territorios perdidos en 1940, Ion Antonescu participó, al lado de Alemania, en la guerra contra la Unión Soviética (1941 - 1944). Las derrotas sufridas por las potencias del Eje llevaron, después de 1942, al incremento de los propósitos del régimen Antonescu y de la oposición democrática (Iuliu Maniu, C.I.C. Bratianu) de sacar a Rumanía de la alianza con Alemania. El 23 de agosto de 1944, el mariscal Antonescu fue arrestado por orden de Rey Miguel I. El nuevo gobierno, integrado por militares y tecnócratas, le declaró la guerra a Alemania (el 24 de agosto de 1944) y de esta manera Rumanía entró con todo su poderío económico y militar en la Alianza de las Naciones Unidas hasta el fin de la segunda guerra mundial en Europa. Pese a los esfuerzos humanos y económicos que Rumanía había hecho por la causa de las Naciones Unidas durante 9 meses, el Tratado de Paz de Paris (el 10 de febrero de 1947) le negaba a Rumanía el estatuto de co-beligerante y le obligaba a pagar una inmensa indemnización de guerra; sin embargo, el Tratado reconocía la retrocesión de los territorios del Noreste de Transilvania a Rumanía, mientras que Besarabia y el Norte de Bucovina quedaban anexadas a la U.R .S.S.
 
Las tropas soviéticas se hallaban en el territorio de Rumanía y el país fue abandonado por las potencias occidentales, al igual que los demás satélites del imperio soviético. El gobierno en su conjunto fue tomado por la fuerza por los comunistas, los partidos políticos fueron prohibidos y sus miembros perseguidos y detenidos; el Rey Miguel I fue obligado a renunciar y el mismo día fue proclamada la República Popular (el 30 de diciembre de 1947).
Se instauró la dictadura de un solo partido, basada en el control omnipotente y omnipresente y en la fuerza de represión. Las empresas industriales, los bancos y los medios de transporte fueron nacionalizados (1948), la agricultura colectivizada a la fuerza (1949 - 1962). La economía en su conjunto se desarrollaba en base a planes quinquenales, su principal objetivo siendo la industrialización de tipo estalinista.
 
Rumanía fue miembro fundador del CAME (Consejo de Ayuda Mutua Económica - 1949) y del Tratado de Varsovia (1955). Con la muerte de Gheorghe Gheorghiu-Dej (1965), el líder comunista de aquella época después de la guerra, la dirección del partido, posteriormente identificada también con la del Estado, fue monopolizada por Nicolae Ceausescu. En poco tiempo el logró concentrar en sus manos (y las del clan dirigido por su esposa Elena Ceausescu) todas las riendas del poder del partido comunista y las del Estado. Rumanía se distanció de la URSS (aquello fue hecho público mediante la "Declaración" de abril de 1964); la política interna fue menos rígida y se notó cierta apertura en la política exterior (Rumanía fue el único país miembro del Tratado de Varsovia que no intervino en Checoslovaquia en 1968); todo aquello así como el capital político construido de una manera menos ortodoxa, eran usados en pro de la consolidación de la propia posición de Ceausescu, para tomar el poder dentro del partido y el Estado.
 
La dictadura de la familia Ceausescu, una de las más absurdas formas de gobernación totalitaria de la Europa
 
 
 Revolución rumana del 22 de diciembre de 1989
 
La victoria de la revolución abrió el camino hacia el restablecimiento de la democracia, del sistema político pluralista, el regreso a la economía de mercado y la reintegración del país en el espacio económico, político y cultural europeo.

 

c. El mito de Drácula.

Vlad Dracul, Vlad Tepes(el Empalador)
 
Además del personaje literario, hay un personaje histórico que es igualmente apasionante. En Rumanía es un héroe nacional y de la lectura de su vida, descartando su extrema crueldad, se pueden extraer enseñanzas. No es conveniente juzgarlo por los parámetros actuales, tenga en cuenta que en aquellos tiempos en España acababa la Reconquista. Y no sólo en España, sino en toda Europa, empezaba a actuar la Inquisición , que por cierto, fue mas sangrienta en el resto de Europa que en España. Claro, que siempre nos han contado otra cosa y eso es otra historia...
Vlad Tepes, "Vlad el Empalador", conocido en el mundo entero como Drácula, nació en Rumania (1428-1476). Hijo de Vlad Dracul (caballero de la orden del dragón - 1431) y nieto de Mircea el Grande, soberano de Velaquia (1368-1418) fue uno de los príncipes rumanos que por sus diversas hazañas y su nada corriente personalidad, llamó la atención y ocasiono el interés de forma muy especial no solo de sus contemporáneos sino también de la historia y literatura actuales.
     
Para algunos historiadores del tema, Drácula fue un heroico defensor de los intereses e independencia de su país y del cristianismo, mientras que para otros se trataba de un caso patológico, el de alguien que torturaba, atormentaba y por supuesto mataba para divertirse, por puro placer.
Fue uno de los tres hijos legítimos de Vlad "El Diablo", príncipe de Velaquia (antiguo principado danubiano, que formo con Moldavia el reino de Rumania). Hoy en día, constituye dos regiones geográficas bien definidas: la Mutenia , situada al este del río Olt, y la Oltenia , al oeste. El viejo Vlad se gana por méritos propios el apodo de "Dracul" (El Diablo) por su afamada crueldad y sangre fría y que posteriormente heredaría su predecesor. No se conoce con exactitud la fecha y lugar de nacimiento, pero se estima que vio el mundo por primera vez allá por 1428 en la ciudad de Sighisoara (Transilvania, situada en la región de Brashov, y fundada en 1280). Su padre residía allí en una mansión que hoy todavía se conserva (Bran Castle). Ha pasado a la historia por su apodo Drácula (proviene de "Draculea". La terminación "ulea" en rumano quiere decir "hijo de", lo que podría traducirse como "El hijo del Diablo"). Reinó como príncipe de Velaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte.
     

  El pueblo le puso como apodo también "Tepes" (Empalador) ya que esta era la pena capital a la que más era aficionado y que aplicaba con mas prodigalidad, aunque esta última expresión, hasta mediados del siglo XVI no aparecería en ningún documento. En aquellos tiempos, el trono de Velaquia estaba amenazado desde el exterior por los turcos y húngaros, y en el interior por los nobles ávidos de poder que luchaban entre ellos con un salvajismo y ferocidad mas que bestial. La trágica muerte de su padre, que fue ejecutado por Iancu de Hunedoara en 1447, obligó al joven Vlad a ponerse al lado de los turcos, adversarios de Iancu, con cuya ayuda accedió al trono de Velaquia en Septiembre de 1448, y aunque el príncipe Vladislav II, pretendiente al trono, y apoyado por los húngaros y la población de origen alemán, fue derrotado en Kossovo (al norte de la actual Macedonia junto al río del mismo nombre) éste sólo consiguió conservar el trono unas pocas semanas. La vida y gracia de Vlad se conoce muy poco hasta el año 1456. Durante estos años, Vlad fue separándose de los turcos y estrechando las relaciones con su enemigo Iancu de Hunedoara, lo que sí era moralmente recusable, era sin embargo muy práctico. No era nada extraño durante esa época el hecho de cambiar las ideas y conveniencias políticas de una manera un tanto extraña y del todo inesperada, solo hay que echar un vistazo a la historia de los grandes y diversos reinos de la Europa Occidental. Este repentino viraje político se manifestaba solo en una cosa: el deseo para Vlad de volver a reinar en Velaquia. Seguía atentamente las crecientes desavenencias entre Vladislav y Iancu hasta que el 23 de Abril de 1452, Iancu iniciaba la guerra, arrebatando a su rival las ciudades y propiedades que poseía en Transilvania, circunstancia que aprovecho Vlad para ofrecerse al vencedor como pretendiente al gobierno de estas, solicitando su ayuda y prometiéndole una "fidelidad inquebrantable". Pero, el 6 de Abril de 1545, Vladislav, negado y resignado al hecho de ser derrotado, irrumpía en Transilvania arrasando, matando, quemando y saqueando. Draculea, deseando conservar su trono, solicitó y obtuvo el mando de un pequeño ejército aprovechando la intervención en la guerra del monarca húngaro Ladislao V de Habsburgo, Archiduque de Austria y Rey de Bohemia, que veía amenazados sus intereses en la región.

       
La pugna le fue favorable, logrando apresar a Vladislav al que hizo decapitar en la ciudad de Tirgusor (cerca de Tirgovisthe, la antigua capital de Velaquia). El 3 de Julio, fue una fecha importante para Vlad puesto que volvería a reinar y garantizaría a sus súbditos la protección contra los turcos y el libre comercio allende de las montañas de Velaquia, a cambio de que estos le prestaran ayuda en caso de guerra. El hecho de que el nuevo príncipe obraba con "demasiada independencia" dio la voz de alarma a los húngaros y alemanes los cuales fueron modificando su actitud, llegando a solicitar el 14 de Febrero de 1457 a sus súbditos que apoyaran a otros pretendientes. No tardaron en iniciarse una serie de alianzas e intrigas, acompañadas (como podía esperarse) de lealtades y traiciones.
     
   
En el año 1459, Draculea ordenó empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros, siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que obligo a cavar su propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar. El 24 de Agosto redujo a los últimos rebeldes; hizo empalar a algunos pero curiosamente se mostró excesivamente generoso con otros. Consolidado su trono, "El Empalador" se alzó contra los turcos a los cuales no les pagaba los tributos que estos exigían desde hace tres años. El sultán Muhammad II, el conquistador de Constantinopla, conociendo el temple de su enemigo y el coraje y bravura de sus guerreros, prefirió utilizar la cabeza antes que la fuerza. Le envió como mensajero al colaboracionista griego Catavolinos, citándole en Giurgiu (fortaleza y puerto danubiano, no lejos de Bucarest) para solucionar un "pequeño problema fronterizo", apostando cerca de la población un destacamento de tropas escogidas al mando de Hamza Beg. Vlad fingió caer en la trampa, (ya se había olido que dicha citación no era normal y menos tratándose de un asunto aparentemente de tan poca importancia) e incluso se presento con parte de los tributos pendientes y algunos presentes para el Sultán pero a su vez traía consigo un fuerte contingente de caballería que derroto a los turcos (puesto que estos eran muy inferiores en número) tras apoderarse del lugar, haciendo prisioneros además al griego y al general otomano, los cuales junto con el resto de los apresados fueron conducidos a Tirgovisthe, capital de Velaquia, y posteriormente empalados. Animado por el éxito, Vlad se pasó a la orilla derecha del Danubio, incendiando y saqueando tras derrotar a las tropas turcas.
 
El 11 de Enero de 1462, en una carta que estaba dirigida al nuevo soberano húngaro Matías Corvino, daba cuenta de haber acabado con más de 24.000 enemigos habiendo hecho amontonar sus cabezas y contarlas, con la excepción de los que murieron en los incendios de sus casas. Consecuencia de estas incursiones, estaban tan desmoralizados que muchos de ellos prefirieron abandonar Estambul ante el temor de que este pudiera apoderarse de la ciudad, conquistada hace pocos años y en la que aún quedaban gentes que recordando el espléndido periodo bizantino, no hubieran dudado en levantarse contra sus dominadores. Enfurecido, Muhammad II dispuso de un gran ejercito de unos 250.000 hombres y una flota dispuesta a remontar el Danubio. Vlad no podía oponer más de 10.000 hombres y recurrir a tácticas como la guerrilla y la "tierra quemada" (primavera / verano de 1462). Tras sufrir muchas bajas, haberse declarado una importante epidemia de peste y no poder apoderarse la flota turca de la ciudadela de Kilia (al sur de Moldavia), el Sultán ordena la retirada de sus tropas y una vez en Estambul valiéndose de su genio y astucia, le opuso a uno de sus propios hermanos, Randu "el Hermoso" que se había pasado al bando otomano, arrastrando algunos de los principales boyardos.
 
Finalmente, tras una serie de intrigas (falsificación de documentos incluida) muy de la época y del lugar, Muhammad logra que el Rey ordenara el arresto de Vlad que fue encerrado durante doce años, primero en Visegrado (cerca de Sarajevo, a orillas del Drina) y posteriormente en las inmediaciones de Budapest, donde recibía un trato especial, es decir, era tratado con mayores consideraciones. Mientras tanto, entre 1462 y 1475, Randu, hombre débil y carente de personalidad, se sentó en el trono de Velaquia casi como un títere de los turcos. Las circunstancias que permitieron a Vlad, librarse de la prisión no están muy claras, pero es sabido que tomo parte en la batalla de Vaslui (en la región de Jashi, Moldavia), el 10 de Enero de 1475, formando parte del contingente enviado por el Rey de Hungría al príncipe transilvano Esteban Báthory contra los turcos. Lo curioso y por otro lado cierto, es que Draculea volvía a ocupar su trono el 11 de Noviembre de 1476. Semanas mas tarde, los turcos le sorprendieron desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres (de los cuales sólo sobrevivieron 10 para contarlo) y le dieron muerte. La cabeza de Vlad fue enviada a Estambul y exhibida públicamente. Le sucedió su hermano Randu, pero siempre supeditado a la "Sublime Puerta", que reino hasta Septiembre de 1500.

d. Contexto histórico de la Novela.

1. El Romanticismo

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Es difícil definir qué sea el romanticismo. Su carácter revolucionario es incuestionable. Supone una ruptura con una tradición, con un orden anterior y con una jerarquía de valores culturales y sociales, en nombre de una libertad auténtica. Se proyecta en todas las artes y constituye la esencia de la modernidad.
    Aunque la unanimidad del movimiento romántico reside en una manera de sentir y de concebir al hombre, la naturaleza y la vida, cada país produce un movimiento romántico particular, distinto; incluso cada romanticismo nacional desarrolla distintas tendencias. En Francia o en España se suelen distinguir un romanticismo de apariencia católica y nacional de otro más liberal y materialista. En Alemania o Inglaterra se diferencia un primer romanticismo de un segundo movimiento, más maduro y menos teórico.
    El Romanticismo significó un cambio de gusto de la época y de las teorías estéticas de la creación. Lo moderno frente a lo neoclásico, simbolizado en lo francés y en la imitación de los modelos antiguos. Lessing ataca el teatro francés clasicista, propone imitar a Shakespeare y crear un drama nacional. Herder defiende la existencia de un espíritu nacional ligado al idioma cuyo desarrollo es la historia de cada país; la manifestación de ese espíritu en las creaciones del pueblo y en los grandes poetas, sobre todo en la Edad Media cristiana. Afirma el nacionalismo y el populismo que Schiller practicaría en su teatro. En Inglaterra revive el interés por la mitología y tradiciones medievales escandinavas o celtas (Ossian) y se cultiva un nuevo sentimiento ante la Naturaleza (Wordsworth y Coleridge). Goethe, en Werther, dibuja el "mal del siglo", y en su Fausto, busca un sueño imposible de inmortalidad.
    F. Schlegel, contra la necesidad defendida por los neoclásicos de ajustar la creación a unas reglas o leyes, sostiene que la poesía crea sus propias normas pues es engendrada por la fuerza original invisible de la humanidad. Sigue a Schiller, que oponía la poesía ingenua y sentimental (moderna) a la poesía objetiva. Esta tenía por objeto la perfección formal, que se conseguía a través de sus limitaciones, mientras la moderna y sentimental subordinaba lo formal al contenido, que era una aspiración al infinito.
    Francia había representado la vanguardia del Neoclasicismo, y a pesar de las tempranas manifestaciones que surgen dispersamente en este país y en Inglaterra preludiando el advenimiento del romanticismo, la vanguardia romántica nace en Alemania, bajo el principio kantiano del progreso hacia el infinito de los seres racionales finitos y en las inmediatas manifestaciones nacionalistas alemanas. Herder habla de una nueva literatura, moderna, frente a la clásica francesa. La búsqueda de una identidad nacional se hace coincidir con la necesidad de impulsar una cultura propia.

1.1. La crisis romántica: la modernidad.

 "Antes de Dante y Petrarca, el YO yace enquistado bajo la fortaleza de una ontología tiránica pero consoladora; después de Galileo y Shakespeare, transcurrida su gran aventura de autorreconocimiento, su agotadora vitalidad deberá perderse en los distintos caminos del empirismo, del racionalismo y de la restauración de la metafísica tradicional. Entre ambos momentos, el hombre -ya hombre moderno- por primera vez ha alcanzado a ver, con una fecundísima mezcla de fascinación y terror, la verdadera dimensión de su soledad". (Rafael Argullol, La razón romántica).

    La Ilustración, heredera del Renacimiento en esto, significó una reordenación del mundo y un impulso al progreso de las ciencias, todo ello necesario para acabar con la metafísica, los prejuicios y la superstición y exponer la relatividad de las costumbres que se acataban como verdades reveladas. La Ilustración cumplió su misión: afirmar al hombre, concediéndole el poder de conquistar la Naturaleza y dominarla en un sueño de progreso hacia la felicidad. Pero los pensadores ilustrados imponen límites al conocimiento: ante la imposibilidad de conocer la cosa en sí, sólo se interesan por el conocimiento de los fenómenos, de la realidad sensible, considerando que aquello que nuestros sentidos no pueden concebir no tiene ninguna utilidad.
    El romántico, sin embargo, entiende que en el interior del hombre actúan distintas fuerzas, y que la esencia de lo humano rebasa la esfera de lo inconsciente y de lo racional. El romántico, además de su rebeldía contra el orden del mundo heredado, se opone a la separación entre razón y sentimiento, entre lo real y lo irreal.
    Para el romántico la Naturaleza no es un objeto, un todo mecánico como quería Descartes, sino un todo orgánico, vivo. El yo romántico rechaza formar parte de la Naturaleza como una pieza más de su engranaje, y, por el contrario, hace constar su individualidad, su capacidad creadora y transformadora que extrae de sí mismo, de su interior, y plantea una relación con la Naturaleza como una comunicación del Uno al Todo, que a la vez desencadena su aspiración al infinito: "imagínate lo finito bajo la forma de lo infinito y pensarás al hombre" (F. Schlegel).
    El romántico transforma el instinto en arte y el inconsciente en saber. Aspira a la fusión del sujeto con la obra artística, del "yo" en el "no-yo", del Uno con el Todo. Crear significa aproximarse a su verdad, a la última dimensión del ser.
    El romántico se rebela ante la escisión del hombre moderno entre el Yo y la alteridad, entre el sujeto y el objeto. El conflicto del hombre romántico, el "mal del siglo", su crisis religiosa y existencial es consecuencia de su propia singularidad y de la imposibilidad de fundir su Yo con la alteridad, con el Todo; de, siendo finito, desear unirse y transformarse en infinito.
    El romántico hereda del ilustrado el tedio de la civilización, que produce seres artificiales e insensibles; hereda la admiración hacia el primitivismo del buen salvaje, estropeado, según Rousseau, por la cultura y la civilización. Al romántico le asusta el futuro que la ciencia y el progreso anuncian, y quisiera volver a la plena integración con la Naturaleza, al árbol de la vida, que existió en el Paraíso antes de que se interpusiera el árbol de la ciencia.

"¿Queréis saber la historia abreviada de casi toda nuestra miseria? Es esta. Existía un hombre natural; se ha introducido dentro de este hombre un hombre artificial; y se ha suscitado en la caverna una guerra civil que dura toda la vida. Tan pronto el hombre natural es el más fuerte, como es derribado por el hombre moral y artificial; y en uno y en otro caso, el triste monstruo es distendido, atenaceado, atormentado, extendido sobre la rueda; gimiente sin cesar, incesantemente desdichado, ya lo transporte y embriague un falso entusiasmo de gloria o lo encorve y abata una falsa ignominia" (Diderot).

1.2. Temas románticos

Egocentrismo: El alma del hombre es su enemigo interior, identificable con una obsesión incurable por lo imposible, que priva del goce de la vida al individuo y hace que ésta le sea adversa. El alma romántica no es dada desde fuera al individuo, sino que éste la crea cuando tiene conciencia de sus sentimientos. Convierte al individuo en singular y universal, de modo que el Universo sólo es posible concebirlo partiendo del conocimiento de sí mismo, pues el hombre es la imagen del Macrocosmos.
Este egocentrismo en gran parte remite a Fichte: el Yo es la única realidad existente, pues "no hay más objetos que aquellos de los cuales tienes conciencia. Tú mismo eres tu propio objeto". Por tanto sólo el Yo es real, es el Absoluto, y la poesía permite hacer sensible y comunicativa esta experiencia en tanto que es representación del alma y representación del mundo interior en su totalidad. El poeta es alma y Universo.
Este egocentrismo romántico tiene sus raíces en la filosofía kantiana y en el idealismo trascendental. Kant llevó el centro de gravedad de la filosofía hacia el interior del propio hombre y valoró el sentimiento para el acto del conocer. Y Schelling, con su filosofía de la Naturaleza dio salida a la circularidad destructora de Fichte, pues el mundo entero se le acababa convirtiendo en un espejo que eternamente le presentaba al yo su propia soledad. Schelling liberaba al hombre de encontrarse a sí mismo y sólo a sí mismo en todas partes. Admite la existencia de un mundo exterior opuesto al mundo interior (Yo). La intuición realiza la síntesis entre el Uno ("yo") y el Todo (La Naturaleza). El Yo, el Uno se acerca a ese mundo externo para dialogar con él, coexistir con él y reconciliarse con él. El sistema de Schelling contiene, pues, en una suerte de panteísmo, la proyección del hombre en el infinito. El sujeto cree en una visión de algo que está más allá de la cosa, que puede percibir gracias a una intuición esencial en un ámbito de libertad.

La Libertad: El reino de la libertad absoluta es el ideal romántico, el principio de toda ética romántica: libertad formal en el arte, entendida como necesidad del individuo para explorarse y explorar el mundo exterior, y para lograr la comunicación del Uno con el Todo, en una marcha progresiva hacia la infinitud.
El romántico se concibe como un ser libre, el cual se manifiesta como un querer ser y un buscador de la verdad. No puede aceptar leyes ni sumisión a ninguna autoridad. Muchos románticos heredaron la crisis de la conciencia europea que la Ilustración provocó al cuestionar, en nombre de la razón, los dogmas religiosos.
La libertad, como el infinito, es más una aspiración que una realidad. A través de ella cree el romántico poder superar los límites del Yo y reconciliar sujeto con objeto.

El amor y la muerte: El romántico asocia amor y muerte, como ocurre en el Werther de Goethe. El amor atrae al romántico como vía de conocimiento, como sentimiento puro, fe en la vida y cima del arte y la belleza. Pero el amor acrecienta su sed de infinito. En el objeto del amor proyecta una dimensión más de esta fusión del Uno y el Todo, que es su principal objetivo. Pero no alcanzará la armonía en el amor.
El romántico ama el amor por el amor mismo, y éste le precipita a la muerte y se la hace desear, descubriendo en ella un principio de vida, y la posibilidad de convertir la muerte en vida: la muerte de amor es vida, y la vida sin amor es muerte.
En el amor romántico hay una aceptación de la autodestrucción, de la tragedia, porque en el amor se deposita la esperanza en un renacer, en la armonía del Uno y el Todo. En el amor se encarna toda la rebeldía romántica: "Todas las pasiones terminan en tragedia, todo lo que es limitado termina muriendo, toda poesía tiene algo de trágico" (Novalis). En la muerte, el alma romántica encuentra la liberación de la finitud.
La religión de los románticos:
Las posturas románticas acerca de la religión son variadas. No obstante, en general la creencia no la fundan los románticos en ninguna norma establecida, en ninguna moral instituida, sino en un sentimiento interior y en una intuición esencial de lo divino que conduce a una unión mística con Dios. Lo que hay de esencialmente nuevo en la religión de los románticos, sobre todo en Alemania, es este sentimiento interior. El intercambio o comunicación entre el individuo y el universo denota una vida superior, y la primera condición de la vida moral. La conciencia de pertenecer a un todo, de formar parte de él desde la propia individualidad, conlleva una responsabilidad moral.
Para todos los románticos no existe Dios fuera del mundo y del hombre, y debemos actuar motivados por el entusiasmo y el amor ("sintiéndose lleno de Dios", F. Schlegel), una comunicación directa entre el hombre y la Naturaleza, el hombre y Dios, el Uno y el Todo.

1.3. Nacionalismo romántico y Literatura
La reivindicación del espíritu nacional (Volkgeist), la manifestación de ese espíritu en las creaciones del pueblo y en los grandes poetas y la oposición al clasicismo francés favoreció el cultivo de literaturas nacionales modernas o románticas.
El Romanticismo en literatura significa libertad, en la elección de la forma y en la eleción del contenido. Se trata de una literatura revolucionaria por cuanto supone la liquidación de la norma clásica y la enemiga de los neoclasicistas. En Francia se dio la más cruenta batalla entre clásicos y románticos.
Si bien la poesía vio la aparición de nuevas formas como el lied alemán, la balada o el poema dramático, es en el teatro donde se producen los mayores cambios respecto a la normativa neoclasicista. El drama nuevo exige una libertad que sólo se había alcanzado en la obra de Shakespeare, y en casi todos los países europeos es producto entre otros factores de un desarrollo del espíritu nacional y nacionalista que propugna la necesidad de suprimir la influencia extranjera y la importación del programa clásico procedente de Francia, y de crear una literatura nacional. De ahí que los temas históricos y nacionales desempeñen en este nuevo drama un papel de suma importancia, en la medida que se reivindica la propia identidad.
Frente a las unidades que los clásicos defendían como necesarias para componer un drama, los románticos consideran que cada tema impone reglas particulares. Es decir que la forma debe ser orgánica y no mecánica. Los temas los prefieren históricos y que expresen los derechos de los oprimidos. Shakespeare, Lope de Vega, Calderón o Schiller pasan a ser los modelos invocados.
La nueva novela se convierte en un medio de describir sensaciones y pasiones, y se crea la novela histórica, cuyo maestro fue Walter Scott. El protagonista frecuentemente es el doble del autor, el cual penetra en su interior y describe sus sentimientos, al igual que recrea lo maravilloso, lo exótico o la aventura. Werther, de Goethe, fue para los románticos el modelo bajo la forma una novela-diario que penetra en la interioridad del personaje, comunica sus sentimientos, y los hace universales.


2. Paradigmas románticos de la subjetividad
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El rasgo distintivo del movimiento romántico es su arraigo en lo subjetivo. El centro, el principio de organización es el sujeto, concebido como Yo individual. Y la función del romanticismo en la formación de la cultura burguesa fue representar la subjetividad como Yo individual, de forma que los lectores interpretaran su existencia inmediata desde el punto de vista de un esquema que distingue al sujeto que percibe y desea del mundo físico y social que lo rodea, esto es, el Yo frente