3.1. “Historia de una escalera”.
Análisis de la obra.
3.1.1. Argumento.
Historia de una escalera es una obra donde se analiza la sociedad
española con todas sus injusticias, mentiras y violencias.
“Es una tragedia, porque la vida entera y verdadera es siempre,
a mi juicio, trágica…Nuestra percepción de la
realidad se ha afinado, y la chispa trágica puede saltar
hoy en la escena y hasta incendiarla utilizando figuras, situaciones
o lugares que los clásicos nunca emplearon más que
para las acciones secundarias”
A. Buero Vallejo.
La frustración, el desasosiego, la impotencia de una clase
trabajadora que no logra salir adelante aunque haga todos los esfuerzos
para ello. Aunque también encontramos personajes y sobre
todo la escalera que encarnan la demagogia y la inmovilidad del
sistema, el decir que se va a hacer todo por avanzar pero quedarse
en el mismo punto de partida, sin dar ninguna salida a la gran mayoría
de la población. En la escalera del edificio encontramos,
así como en la sociedad de posguerra, una mayor parte de
personas que viven sin ninguna proyección hacia el futuro
debido a la imposibilidad económica, y una familia minoritaria
que encarna esa mínima parte de la sociedad que tiene los
medios para progresar.
Acto primero. En al acto primero vemos la escena
del cobrador de luz y los visibles problemas económicos de
la vecindad, con una excepción: Don Manuel. Es la presentación
de los personajes con sus características y sus limitaciones.
Para terminar con este primer acto, Fernando se encuentra con Carmina
y la expresa el amor que siente y ha sentido por ella diciéndole
todos los planes de futuro que tenía para ambos. Parecería
que una pareja se forma.
Acto segundo. Es este segundo acto ocurre tras
10 años, en los que han cambiado mucho las cosas en el edificio
de la escalera. Muchas personas ya han fallecido como Asunción,
Don Manuel y por último Don Gregorio. También las
parejas se han casado, (pero no con los novios antiguos) y han formado
nuevas familias, como Fernando y Elvira, que tienen un bebé;
Urbano y Carmina que se hicieron novios enfrente del casinillo,
aunque debido a estos nuevos emparejamientos el ambiente entre la
gente ha empeorado por que ahora se llevan mucho peor y se siente
un gran rencor. Rosa y Pepe siguen de novios a pesar del mal trato
que este da a Rosa y de que el señor Juan no se hable con
su hija por los rencores del pasado. Don Juan sigue preocupado por
su hijo y tiene noticias de ella por Trini.
Acto tercero. Este tercer acto continúa
después de 20 años, en los que han pasado muchas cosas,
además de las que se suponen, como la del envejecimiento
de las personas y el fallecimiento de alguna de ellas. También
aparecen nuevos vecinos que se quejan de los antiguos inquilinos
y los dueños del edificio, pues los menosprecian por su categoría
social. El edificio de la escalera también ha cambiado, por
ejemplo, el cambio de los cristales de las ventanas, las paredes
están un poco más blancas, hay timbres en las puertas.
Fernando y Elvira ya tienen dos hijos Fernando (hijo) y Manolín,
el segundo y menor, las escenas se repiten más o menos de
la misma manera que en el segundo acto en cuanto a las aspiraciones
de Fernando hijo. Además ocurren otras cosas como, el noviazgo
de Fernando (hijo) y Carmina (hija) repitiendo de esta manera la
historia de sus padres. Al enterarse los padres de Fernando y de
Carmina de eso, estos se enfadan y entran en una grave discusión
que acaba reproches y viejos rencores que salen al aire. Pero a
Fernandito no le importa y a expensas de sus padres los dos jóvenes
se aman en “el casinillo”.
3.1.3. Lenguaje y estilo.
El
narrador lo vemos intervenir en tercera persona y completamente
externo (en paréntesis, para dar explicaciones), sin dar
un punto de vista, ni observaciones personales, deja la historia
en manos del lector pera que este forme su propio punto de vista
de cada personaje y de la historia en sí. El narrador se
va a limitar en contar lo que sucede en un tono neutro.
Éste utiliza en sus acotaciones, un lenguaje culto, pero
completamente accesible a todo público. Por el contrario,
los protagonistas tienen un leguaje muy familiar, a veces, tosco
y vulgar. Los diálogos son muy fluidos y se logra sentir
los sentimientos y las características de cada personaje,
por su manera de expresarse. Las funciones apelativa y expresiva
del lenguaje son las dominantes, por eso abundan los vocativos:
¡Carmina. Mi Carmina!, ¡Fernando!, etc.; el uso del
modo imperativo: No te marches, Ayúdame; las oraciones interrogativas
y exclamativas. ¡La detesto!, ¡Qué felices seremos!
¿Sabes?, ¿Por qué no se lo pides a Elvira?;
la utilización de elementos afectivos: Por favor; ¡Tonto!,
de adjetivos valorativos: sucio ambiente, cariño servil,
pisito tranquilo.
3.1.4. Personajes.
Los
personajes creados por Buero Vallejo presentan las siguientes características:
1. Presentan alguna tara física o psíquica,
2. No se reducen a simples esquemas o símbolos,
3. Son caracteres complejos que experimentan un proceso de transformación
a lo largo de la obra,
4. La crítica ha distinguido entre personajes activos y
contemplativos.
Los primeros carecen de escrúpulos y actúan movidos
por el egoísmo o por sus bajos instintos, y, llegado el caso,
no dudan en ser crueles o violentos si con ello consiguen sus objetivos.
No son personajes malos; la distinción maniquea entre buenos
y malos no tiene cabida en el teatro de Buero.
Los contemplativos se sienten angustiados. El mundo en que viven
es demasiado pequeño. Se mueven en un universo cerrado a
la esperanza. A pesar de ser conscientes de sus limitaciones, sueñan
un imposible, están irremediablemente abocados al fracaso.
Nunca ven materializados sus deseos.
Primera generación:
• Paca: Madre de Urbano,Rosa y Trini, y esposa del señor
Juan. Es una mujer de clase media – baja. Papel Secundario
• Señor Juan: Padre de Urbano, Rosa y Trini, mala relación
con Rosa.
• Generosa: Esposa de Gregorio, madre de Pepe y de Carmina.
Es una mujer justa, pero pobre. Papel
• Don Manuel: Hombre con dinero, el más rico de la
escalera. Está dispuesto a ayudar a sus vecinos, con su dinero
y a complacer los caprichos de su hija Elvira.
• Doña Asunción: Madre de Fernando. Quiere mucho
a su hijo y a veces lo ensalza un poco. Finge ser una "señora"
con dinero, cuando en realidad es la mujer más pobre de la
escalera.
• Gregorio: Padre de Carmina y Pepe, marido de Generosa. Sólo
es mencionado.
Segunda generación:
• Fernando: Chico muy atractivo y conquistador. Está
enamorado de Carmina, pero al final se casa con Elvira, que le consigue
con su dinero. Padre de Fernando y Manolín.
• Elvira: De joven, chica adinerada hija de Don Manuel. Se
casa con Fernando con la ayuda del dinero de su padre.
• Urbano: Joven obrero. Se enamora y se casa con Carmina y
tienen una hija llamada también Carmina.
• Carmina: Hermana de Pepe, hija de doña Generosa y
Gregorio, esposa de Urbano. chica tímida. De joven está
enamorada de Fernando, pero se acaba casando con Urbano.
• Rosa: Hermana de Urbano y Trini. De joven es guapa y presumida,
pero se casa con Pepe. Éste le destroza la vida, ella se
convierte en una vieja gruñona.
• Trini: Hermana de Urbano y Rosa. Es simpática y guapa,
no se casará nunca.
• Pepe: Hermano de Carmina. Al principio ya aparece como un
chico fanfarrón. Se casa con Rosa. A medida que transcurre
el tiempo su situación empeora.
Tercera generación:
• Fernando (hijo): Hijo de Fernando y Elvira. Es muy similar
a su padre cuando era joven. Atractivo, gandul, y siempre haciendo
planes para el futuro. Está enamorado de Carmina (hija).
• Carmina (hija): Hija de Urbano y Carmina. Su carácter
es muy parecido al de su madre. Está enamorada de Fernando
(hijo).
• Manolín: Hermano de Fernando. Niño mimado.
|
| |
PUERTA I |
PUERTA II |
PUERTA III |
PUERTA IV |
ACTO I
|
Padres: Generosa
Gregorio*
Hijos: Carmina
Pepe
|
Padre: D. Manuel*
Hija: Elvira
|
Padres: Paca y Juan**
Hijos: Trini
Rosa
Urbano
|
Madre: Dña. Asunción,
viuda*
Hijo: Fernando
|
ACTO II |
Generosa** y Carmina |
Elvira, Fernando, bebé (Fernandito) |
Paca, D. Juan, Trini, Urbano
|
Pepe y Rosa |
ACTO III |
Joven bien vestido |
Fernando, Elvira, Fernando hijo, Manolín |
Paca, Urbano, Carmina, Carmina hija,
Trini, Rosa |
Señor bien vestido
|
* Fallecidos en el segundo acto.
** Fallecidos en el tercer acto.
3.1.5. Idea de fondo.
La
idea de reiteración, unida a la de un destino que actúa
en varias dimensiones, marca profundamente la pieza con el sello
de la tragedia.
“¿Por qué tener –artísticamente-
cuidado con la amargura? ¿De dónde procede ese temeroso
precavimiento ante las buenas gotas amargas que fortalecen nuestro
apetito vital?... Al amargo de la vida no se le vence con la explosión
mecánica de la risa o el aturdimiento de las distracciones,
sino con su contemplación valerosa…Yo no creo que la
falta de soluciones en la comedia implique que éstas no existan;
y creo, por el contrario, que en una obra de tendencia trágica
es precisamente su amargura entera y sin aparente salida la que
puede y debe provocar, más allá de lo que la letra
exprese o se abstenga de decir, la purificación catártica
del espectador.”
(A.
Buero Vallejo)
A partir de este texto se pueden apreciar algunas claves sustanciales
sobre los finales de la tragedia bueriana que afectan, más
que a los personajes de la fábula dramática, al espectador.
La fuerza del teatro está en las pasiones y en la vida más
que en las ideas o soluciones absolutas; en sugerir y conmover más
que en afirmar, sigue afirmando Buero Vallejo(<< Ante
el estreno de Historia de una escalera. Autocrítica >>,
El Noticiero Universal, Barcelona, 25 de julio de 1950).
La tragedia como la percibe el dramaturgo proyecta su apertura hacia
el receptor si sabe, a partir de la catarsis que en su espíritu
puede provocar la visión de las vidas desarrolladas en escena,
modificar el curso de la suya.
El público, colocado ante unos personajes y unas historias,
habrá de implicarse cuando salga del teatro, si piensa que
lo que allí ha sucedido debe modificarse.
La mayor parte de las veces el autor no ofrece una historia resuelta,
sino que plantea un problema que excede el ámbito de la escena.
Así, en “Historia de una escalera”, al final
del primer acto, Fernando y Carmina se prometen amor eterno y otra
vida más feliz, ante el espectador, que participa de la emocionada
declaración de los jóvenes; pero la caída estrepitosa
ce la cacharra de la leche lo saca de la magia de la escena. Otro
momento se encuentra cuando concluye el acto tercero, en idéntica
situación que sus padres, Fernando y Carmina hijos se intercambian
las mismas promesas. El discurso conocido no permite ahora al público
la participación emotiva que su enunciación en el
acto inicia le había producido; por si esto no fuese suficiente,
la presencia de los padres, que observan la escena de la joven pareja
a escondidas, lo distancia por tener que diversificar sus puntos
de vista para atender a los dos planos representados.
En general, el teatro de Buero Vallejo se mueve en ese difícil
equilibrio entre la participación y la distancia con el que
consigue lo que andando el tiempo señaló en sus artículos:
el teatro ha de servir no para adormecer, sino para despertar las
conciencias pero sin renunciar por ello a la emoción dramática.
3.2. Objetivos proyectuales.
3.2.1. Componentes escenográficos.
Espacio:
Los tres actos se desarrollan en una escalera de un pequeño
edificio, la misma que es testigo y símbolo de las diferentes
categorías sociales de acuerdo al piso, símbolo de
una jaula de la que no se puede escapar. Esta escalera va a dar
una inmovilidad al futuro de los personajes que lo único
con lo que sueñan es poder salir de esa vecindad para poder
cambiar de vida.
El espacio de la escalera está perfectamente
descrito en los primeros párrafos del primer acto que, en
su detallismo y funcionalidad, constituye un perfilado boceto escenográfico.
“En un tramo de escalera con dos rellanos,
en una casa modesta de vecindad. Los escalones de bajada hacia los
pisos inferiores se encuentran en el primer término izquierdo.
La barandilla que los bordea es muy pobre, con el pasamanos de hierro,
y tuerce para correr a lo largo de la escena limitando el primer
rellano. Cerca del lateral derecho arranca un tramo completo de
unos diez escalones. La barandilla lo separa a su izquierda del
hueco de la escalera y a su derecha hay una pared que rompe en ángulo
junto al primer peldaño, formando en el primer término
derecho un entrante con una sucia ventana lateral. Al final del
tramo la barandilla vuelve de nuevo y termina en el lateral izquierdo,
limitando el segundo rellano. En el borde de éste, una polvorienta
bombilla enrejada pende hacia el hueco de la escalera. En el segundo
rellano hay cuatro puertas: dos laterales y dos centrales. Las distinguiremos,
de derecha a izquierda, con los números I, II, III y IV”.
(ACTO PRIMERO)
Sólo la adjetivación permite observar que este lugar
goza también de valor simbólico al coincidir en su
decrepitud y desgaste con el proceso seguido por las vidas que en
ella se desarrollan y con la imposibilidad que los seres que la
pueblan tienen para modificar su destino. El deterioro se subraya
por la permanencia del mismo espacio descrito al inicio del acto
segundo.
Los tres actos se desarrollan en una escalera de un pequeño
edificio, la misma que es testigo y símbolo de las diferentes
categorías sociales de acuerdo al piso, símbolo de
una jaula de la que no se puede escapar, esta escalera va a dar
una inmovilidad al futuro de los personajes que lo único
con lo que sueñan es poder salir de esa vecindad para poder
cambiar de vida.
“Han transcurrido diez años que
no se notan en nada; la escalera sigue sucia y pobre, las puertas
sin timbre, los cristales de la ventana sin lavar”
(ACTO SEGUNDO)
La calificación del entorno y sus objetos
(modesta, pobre, sucia, polvorienta) corrobora la tajante aseveración
de la frase inicial.
Al comienzo del tercer acto algo ha cambiado, pero
que el autor avisa que todo ello es un disfraz que el casero ha
superpuesto a la escalera de siempre.
“Pasaron velozmente veinte años
más. Es ya nuestra época. La escalera sigue siendo
una humilde escalera de vecinos. El casero ha pretendido, sin éxito,
disfrazar su pobreza con algunos nuevos detalles concedidos despaciosamente
a lo largo del tiempo: la ventana tiene ahora cristales romboidales
coloreados, y en la pared del segundo rellano, frente al tramo puede
leerse la palabra QUINTO en una placa de metal. Las puertas han
sido dotadas de timbre eléctrico, y las paredes, blanqueadas…”
(TERCER ACTO)
Tiempo:
La obra ocurre a lo largo de treinta años
y podríamos pensar que es la misma época de posguerra
en la que escribe esta historia el autor tras salir de la cárcel
en 1946, es una época en que España se encuentra devastada
tras la Guerra Civil.
Así vemos que la mayoría de los protagonistas
tienen dificultades económicas y una minoría logra
continuar con una vida más holgada.
El tiempo transcurre, con grandes saltos hacia delante, hacia el
futuro. Hay una diferencia de 10 años en el segundo acto
y 20 años más, en el tercero.
El mismo autor fija el tramo temporal en el que se producen los
hechos dramatizados: “Es una obra en tres actos y treinta
años”; y en otro lugar reconoce las concreciones
de tiempo y lugar: Madrid, años 1919, 1929 y 1949.
La escalera permanece siempre impasible a través de los actos
y de las generaciones como testigo mudo a lo largo del tiempo.
El ambiente social que se refleja en la obra es de una España
de posguerra en donde se tiene que trabajar en empleos ocasionales
y acumular trabajillos. Sólo los que tienen más suerte
y logran entrar en el sistema consiguen un poco más de dinero.
3.2.2. Documentación icónica.
Documentación
para el escenario y vestuario
|
|
Representaciones
de la obra:
|
| |
| “Historia
de una escalera”, Madrid, 1949 |
|
“Historia de una escalera”, Japón,
1964
|
|
| “Historia
de una escalera”, Argentina, 1951 |
|
| “Historia
de una escalera”,Alemania 1965 |

|
“Historia de una escalera”, Madrid, 1968
|
| 
|
|

|
“Historia
de una escalera”, Madrid, 2003
|
Corralas
y casas de vecinos
|
|
|
|
|
Años 40 |
|

|
|

|
| 
|
Objetos varios |
|

|
|
|
Maletín |
Petaca |
|

|
|
|
|
botellas |
rejas |