VESTIBULUM
En
la casa romana no se entraba por una puerta situada inmediatamente junto
a la calle. La puerta estaba situada en la mitad de un corredor que
desde el exterior conducía al atrio y en el cual se
distinguían dos partes:
1) el vestibulum, antes de la puerta;
2) las fauces, después de ellas.
El Vestibulum es el lugar por donde se accede a la domus, esto es, un
lugar de permanencia a la espera de que se abran las puertas. A veces,
se colocan bancos laterales y aunque privado, se le considera un espacio
de uso público. Pueden ser de dos tipos: uno de tradición
romana, el descrito anteriormente, y otro más helenizante resultado
de un espacio realzado con columnas
dando paso al zaguán de entrada. Lo realmente importante de la
estancia es su función de espera; el dotar al propietario de
una especie de maiestas en relación a sus visitantes. Estos están
obligados a esperarle en el vestíbulo, lo cual refleja ese afán
de prestigio que caracteriza al habitante de la domus. No obstante,
también se alza como una frontera entre la privacidad de la domus
y el espacio público.
Lanua, Foris, Ualua o puerta: Es la frontera física entre la
privacidad doméstica y el espacio vestibular y abierto al público.
Puede aparecer flanqueada de pilastras o semicolumnas y techos arquitrabados,
en ese afán por proyectar el estatus social del propietario con
una función propagandística y a la vez de aislar y separar
la casa de la ciudad. Su protector es el dios Jano, el cual ejerce su
función de portero que todo lo ve.
También se colocaban sendos postigos que, en definitiva, eran
los que más se usaban pues dado el carácter casi sagrado
de la Iuanua, eran estos los más polivalentes. Servían
de puertas de servicio y a veces se colocaban enfrentadas a la principal.
La puerta, (ianua), estaba constituida por el umbral, ligeramente elevado
que al igual que el arquitrabe, solía ser de mármol.
La puerta propiamente dicha (fores), acostumbraba a estar formada por
dos o más hojas (valvae), que giraban sobre goznes de madera
forrados de hierro o bronce, lo que la hacía muy pesada y además
producía ruido al abrirla.
Además
de la entrada principal, había una de servicio, el posticum,
abierta a una de las paredes laterales de la casa y que solía
dar a un callejón. Por allí entraban los esclavos, los
proveedores, la gente de clase social baja e incluso los dueños
cuando querían pasar desapercibidos.
ATRIUM
Tras las fauces, corredor del vestíbulo que da acceso a la vivienda,
se encuentra el atrium, verdadero corazón alrededor del cual
se desarrolla toda la vivienda. Era allí donde toda la simbología
y la parafernalia del dueño se desarrollaba. Sus paredes aparecían
decoradas con los méritos alcanzados por el propietario, pues
si bien el vestíbulo era el lugar de espera, no es menos
cierto que las necesidades del dueño ante un mayor número
de visitantes, obligara a hacerlos pasar al atrio. Así, el atrium,
aunque espacio privado, cumple una clarísima función social:
la de propaganda del dueño de la casa. Se yergue como la parte
sobre la cual se articula arquitectónicamente la domus. Aparecerá
decorado con columnas y estanques, signo de poderío económico.
También pueden aparecer estatuas y los suelos pavimentados con
mosaicos como medio de exaltación social y casi siempre, las
imagines maiorum, esto es, las representaciones de los antepasados difuntos
en los flancos del atrio.
TABLINUM
Muy
cercano al atrium, se constituye como una especie de sala donde el propietario
despacha consus visitantes más íntimos. Se aísla
del atrio por medio de una cortina o un panel de madera plegable. Es
una forma de estructurar el grado de importancia de los visitantes.
A algunos se les hace entrar en el tablinum, al resto, en el atrium.
Muchas veces y en función de su estratégica
situación, los tablinos se utilizan como comedor. Es, en cierto
sentido, la sede del poder del propietario de la domus.
TRICLINIUM
Se
trata de un comedor tripartito o con tres lechos realizados en mampostería
que parece surgir a mediados del siglo I a.d.C. Es allí donde
se llevan a cabo las grandes cenas con los invitados más ilustres.
En la estación estival, se habilitan triclinios al aire libre,
generalmente integrados en los peristilos. Los esclavos serviles se
colocaban agachados a los pies de los lechos o de pie junto al
dueño a la espera como camarero. En la parte posterior de los
lechos se colocan los jóvenes y las mujeres y, si falta espacio,
se habilitan sillas de madera. Las posiciones de los triclinios se dividían
en imus, medius y summus de izquierda a derecha, destacándose
como lugar privilegiado el summus pues es allí donde se coloca
al invitado principal aunque para que el propietario sea el
centro visual de la totalidad de los invitados se le coloca en el locus
medius. Se trata de una ordenada jerarquización social de los
invitados en la que la disposición en el triclinium escenifica
la maiestas del anfitrión sobre sus comensales.
OECI
Son
pequeños salones generalmente de planta rectangular columnados.
Se destinan a recepciones y lugar de reunión del patrono con
sus clientes .
EL
JARDÍN, HORTUS, PERISTYULUM
Vitruvio
utiliza el término griego andron para denominar a los más
antiguos. El hortus o pequeño huerto se desarrolla como un espacio
en la parte posterior de la domus destinado al cultivo de vegetales
para consumo personal. Sin embargo, este uso va a ir evolucionando en
la domus hasta convertirse en un jardín, el peristylum. Tradicionalmente
se le ha dado un origen griego aunque
tenemos constancia de que ya en Etruria se usaban e incluso casas pompeyanas
aparecen con horti columnados datadas en el siglo IV a.d.C.
Decorado
suntuosamente con mármoles, pinturas, fuentes, surtidores, etc..,
es la parte de la casa que más se cuida en reflejar el estatus
social del propietario de la domus. Toda la decoración es intencionada.
Gira en torno a la presentación del dueño de la casa ante
sus visitantes. Es la materialización de un modo de vida suntuoso
y acorde con los recursos económicos del dueño.
También es la zona donde se lleva a cabo el ocio y el disfrute
de la vida debido a la atmósfera sensual que suele crear un jardín.
LA
ZONA SERVIL DE LA CASA
Cocinas,
culinae, cellae ostiariae, etc.: Tienden a ubicarse en zonas marginales
de la domus. Los invitados e incluso el mismo propietario no las visitan.
Solamente el ama de casa, la esposa del propietario, es quien controla
la actividad en ellas. Generalmente dichas estancias están comunicadas
con la calle mediante postigos motivado por mantener la pureza de la
ianua lejos del sector servil.
TABERNAE
Son
habitaciones que se abren a la calle constituyendo tiendas que el amo
de la casa arrienda o en las que vende los productos de sus tierras.
Por lo general, a la entrada hay un mostrador de albañilería
que sirve para exponer la mercancía. En la parte más interior
está la trastienda.
En
estas tiendas podían venderse desde pan a paños, vino,
herramientas... Algunos relieves nos muestran cómo debían
ser éstas en las diversas ciudades del Imperio
PINTURAS
El
interior de las habitaciones de la casa era más o menos cuidado,
según su destinación. En los mejores aposentos, hábiles
artesanos habían adornado las paredes al fresco con diferentes
motivos. Por desgracia, la pintura romana ha sufrido daños irreparables
en la mayoría de los casos y solo Pompeya constituye una excepción.
Por
ello se habla de diferentes estilos pompeyanos para clasificar la pintura
que ha llegado hasta nosotros. No se puede ser exhaustivo en este tema
y sólo bastarán unos ejemplos para hacerse idea de la
riqueza y variedad que presentaba la pintura romana.
MOSAICOS
En
el suelo de numerosas habitaciones había mosaicos. Según
las épocas pueden ser bicromos (sólo en blanco y negro)
o polícromos. También varía el tamaño de
las teselas (piezas de mármol, pasta vítrea u otro material
que forma los mosaicos).
Se
nos han conservado numerosos mosaicos en todo el ámbito del imperio
romano, con temática y calidad diferente.
MUEBLES
Además de los lechos para dormir, existían
otros muebles, como mesas, asientos con brazos y sin brazos, con respaldo
o sin él... Completaba el mobiliario los armarios y cajas de
caudales, las luces o lucernas que pendían de las paredes o bien
se asentaban sobre un trípode. También podía haber
estufas o braseros.
No
se nos han conservado muchos ejemplares debido a que normalmente eran
de materiales perecederos, pero, como siempre, Pompeya nos ha legado
algunos de ellos.
Tras
este breve examen de las partes más importantes de la casa aunque
hemos dejado de lado algunas como los cubicula o dormitorios que entendemos
pertenecen a la esfera de la privacidad más absoluta, podemos
concluir exponiendo algunas líneas generales sobre como se articula
la sociedad romana en torno a la casa señorial.
En
primer lugar, la elección de una domus como residencia entraña
la pertenencia a una clase social media elevada; es la típica
residencia de los curiales provinciales pues los gastos no ya de construcción,
sino de adquisición del predio, materiales, etc., son desorbitados
para gente con pocos recursos económicos.
En
segundo lugar, la ubicación en insulae entraña una jerarquización
dentro de las casas, así, las más cercanas a edificios
públicos serán más caras que las alejadas y cercanas
a la muralla o puertas de la ciudad.
Un
tercer aspecto a destacar es la articulación interna de la casa
como exposición del señorío del propietario, como
dueño de ese espacio conformado por la domus.