7.1
VESTUARIO
Para
el desarrollo del vestuario se parte de un estudio del vestido
en la Grecia Antigua, esto sirve de apoyo para un comienzo ante
los esbozos pero el estudio que se desarrolla posteriormente plantea
un vestuario más moderno, adaptado en cada caso a las cualidades
y características de cada personaje.
7.1.0
EL VESTIDO EN LA GRECIA ANTIGUA.
1. El traje prehelénico. Del antiguo mundo aqueo sólo
se conocían las paredes colosales de Tirinto y de Micenas.
Las excavaciones de Schlieman en Asia Menor, en el presunto emplazamiento
de la antigua Troya, y las de Sir Arthur Evans en Knosos, han
permitido una reconstitución del traje de los pélagos,
egeos, aqueos, micenos, cretenses y troyanos de los siglos XX
al XII antes de Jesucristo.
- Traje masculino. El taparrabo, llevado generalmente en las Cícladas,
es de corte y de materias muy distintas: tela ligera, tejido espeso
o incluso cuero. Unas veces rodea las piernas formando una falda
corta; otras veces, fuertemente sesgado en las caderas, cae en
dos delantales. El taparrabo de ceremonia a menudo está
abigarrado con una faja que, tiesa a causa de las presillas y
los adornos, desciende oblicuamente hasta el nivel de las rodillas.
En el continente se superpone o se reemplaza por un calzón
cortó, a menudo adornado con un grueso ribete, fijado en
el talle por un cinturón fuertemente apretado, que puede
estar constituido por cintas recamadas que forman sobre las caderas
grandes cascarones tiesos. Generalmente el torso está desnudo,
excepto en las escenas religiosas, en que se cubre con una especie
de casaca imbricada. A veces se encuentra, echada sobre los hombros,
una capa de piel de animal.
Sobre los cabellos largos, se colocan gorros de lana y un gran
sombrero plano y redondo, cuya forma recuerda la del petaso griego.
La mayor parte del tiempo los hombres llevan unos borceguíes
muy altos, especie de medias botas que suben hasta las pantorrillas,
de cuero blanco o gamuza y otros, de cuero rojo, están
provistos de correas dando siete vueltas a la pierna. En el interior
de las casas y de los santuarios se iba descalzo.
-
Traje femenino. El abigarramiento de los tejidos, la riqueza de
los adornos (pliegues, ahuecados, bordados y pasamanerías
multicolores) son los caracteres dominantes de esta indumentaria
cuyo parentesco con el traje occidental moderno debe resaltarse.
La falda, sujeta con el cinturón y ceñida en las
caderas, unas veces es atiesada con aros de metal, otras veces
extendida sobre un cono formado por varillas de junco. Si se estrecha
en los bajos, está cortada en una tela lisa y separada
por galones en veinte bandas horizontales; los volantes caracterizan
la civilización minoica: primero, todos son iguales y después,
cada vez más estrechos y finalmente, aparecen el fondo
de la falda en medio de ellos. Esta última a menudo se
cubre con un delantal.
El corpiño, abierto hasta el talle, no disimula el pecho
y se ata debajo de los senos y a veces se compone de una camisola
transparente sobre la que se ensarta un corto bolero. Los antebrazos
están siempre desnudos y las mangas son, unas veces, ceñidas,
y otras veces, ahuecadas.
Para montar en carro, se envuelven en una capa larga parecida
a la de los hombres; en otras circunstancias, se echan sobre los
hombros una, esclavina de piel. Capotes, “bretones”,
“marqueses” adornados con rosetones se colocan sobre
los largos cabellos y a veces prefieren para ellos un enorme tocado
en forma de cuerno.
El calzado es parecido al de los hombres; pero la mujer, que se
queda más en casa, se calza con mucha menos frecuencia.
Las joyas son muy lujosas: anillos, pulseras y collares llevan
indistintamente hombres y mujeres, que usan, además, alfileres
para los cabellos, espirales en filigrana de oro que se mezclan
con los rizos, anillos de oro por los que se pasan las trenzas,
diademas y pendientes.
2.El
traje clásico. Por oposición con el traje
prehelénico, la mayoría de las vestiduras
griegas del período clásico no tienen forma
determinada, sino que están constituidas por rectángulos
de tejido ribeteados por los cuatro lados, sin llevar costura
ni dobladillo. A partir de este rectángulo, los griegos
han sabido encontrar una extremada variedad de combinaciones
y les basta cambiar las dimensiones o las proporciones de
la pieza, doblarla sobre ella misma, adaptarle cinturones
y fíbulas. Se emplean los tejidos de lana y de lino
e, incluso, los constituidos por una mezcla de algodón.
Después de la invasión de Jerjes y la toma
e contacto con Asia, se utilizan finas sedas que vienen
de Asiria y de Persia. Fajas de color subrayan los bordes
del tejido haciendo así más clara la construcción
del traje; a menudo estas fajas están tejidas, y
no bordadas, para que no presenten “revés”.
Los griegos, hombres y mujeres, no llevaban ropa interior,
si exceptuamos el cinturon?corsé que busca, en la
oscuridad, la Myrrhina de Aristófanes. Los ojos de
los arqueólogos y de los artistas se habitúan,
erróneamente, a ver en la vida griega sólo
un desfile de siluetas monocromas, pero se sabe que el pintor
Polignotos, nacido en Tasos en el siglo V a.C. y de igual
renombre que Fidias, daba a los trajes de las mujeres tintes
brillantes que sus contemporáneos llamaban “colores
floridos” y las capas podían ser azules, violetas,
amarillas o púrpura y las muchachas de Asia Menor
se vestían, en Mileto, de azafrán, de púrpura
y de verde aceituna y en Tanagra, de rosa con una orla amarilla,
púrpura o negra. Sólo las mezclas de colores
eran de mal tono y designaban, con el artificio simbólico
del cinturón dorado, a las cortesanas. |
 |
-
Traje masculino. Los campesinos se contentaban con pieles curtidas
o con gruesas vestiduras de lana, que acompañaban con un
gorro de cuero o de piel áspera: la kyné. Los artesanos
y los esclavos preferían la exomis, vestido de trabajo
de lana natural sin ningún adorno de color, y como tocado
el pilos puntiagudo. La exomis puede ser abierta y sin costura
(alrededor de 2'30 m x 1'40 metros); en tal caso, se pasa por
debajo del brazo izquierdo uno de los lados anchos y después
se suben los dos faldones de tejido sobre el hombro izquierdo,
donde se fijan con una fíbula. Desde este punto se bajan,
uno encerrando el pecho y el otro la espalda, hacia el lado derecho,
donde se entrecruzan los ángulos superiores en el cinturón,
mientras que los ángulos inferiores se entreabren en el
muslo desnudo. Cuando la exomis va cosida hasta el talle, se coloca
como una túnica.
La
túnica o quitón puede ser de lino más o menos
fino, de lana. Abrochada sobre el hombro izquierdo, sólo
forma una sisa y tiene casi el aspecto de una exomis cosida. Cerrada
con dos fíbulas, cosida en un lado (es necesario un tejido
de 1 m x 1'80 m) y cerrada en el talle con un cinturón
debajo del cual se la sube de manera que le cubra las rodillas,
la túnica a menudo se adorna con un segundo cinturón
colocado sobre el pliegue. Todavía se puede acortar la
túnica de lino doblando su parte superior y sujetando el
tejido con dos fíbulas o con dos cordones atados en los
hombros. La túnica larga es un traje de ceremonia, dado
siempre a Zeus, que llevan siempre los jonios y los personajes
que ejercen una alta función civil o sacerdotal, que se
convirtió seguidamente en la exclusiva de los citaristas,
flautistas y conductores de carros en los juegos públicos.
Puede doblarse en la parte superior. La túnica con dos
costuras lleva mangas largas plisadas sobre el brazo.
La
capa o himation (2'90 m x 1'80 m) es un vestido civil que se presta
a numerosos arreglos: puede cubrir la espalda y los hombros, echando
el último faldón sobre el brazo izquierdo, al que
inmoviliza, o por encima del hombro izquierdo encerrando el brazo
derecho, del que sólo la mano puede moverse (plegado llamado
del orador) y también puede cubrirse la cabeza como si
fuera un velo. Es posible asociarlo con la túnica larga
y finalmente, se lleva sólo sobre el cuerpo desnudo pero
este uso, sin duda, no ha sido tan generalizado como lo hacen
suponer las representaciones hacen suponer las representaciones
figuradas: hay que tener en cuenta el culto a la forma humana,
ley del arte griego. Sea cual sea el arreglo, este es muy estudiado:
el himation deja desnudo el brazo y el hombro derechos y descubre
el pecho, se ciñe alrededor del talle con un pliegue que
forma un ancho cinturón y se sostiene por la presión
del brazo izquierdo, alrededor del cual se arrolla.
La
clámide es un vestido de lana que se da a los soldados
de caballería, a los militares y a los efebos; es de bello
efecto sobre el cuerpo desnudo, pero sólo se debe haber
llevado así en el estadio. La fíbula que sujeta
el vestido se coloca indiferentemente en uno u otro hombro, en
la base del cuello o en la espalda. Igualmente se buscan contrastes
de color entre la clámide y la túnica y es un atuendo
de jefe o de rey que puede recibir una decoración muy brillante.
Se cita la clámide de Demetrio de Poliorcetos, hijo de
Antígona (295 al 287 a.C.), de púrpura casi negra
con los signos del zodiaco y estrellas de oro.
-
Traje militar. El ejército riego comprende una infantería
pesadamente armada: los hoplitas, que llevan una coraza
de escamas metálicas, cosidas o recamadas. Esta coraza
se detiene en el cinturón y se prolonga con lambrequines.
Las piernas se protegen con los cnémides, de bronce
y los pies se calzan con crépides fuertemente claveteadas.
La espada de dos filos, provista de una empuñadura
de bronce se acompaña con una vaina de madera forrada
de cuero y reforzada con armazones de bronce; se cuelga
de un tahalí de cuero pasado debajo del cinturón
que realza el talle. El casco beocio tiene mejillas fijas,
un nasal y una cimera con penacho; el escudo redondo, realzado
con placas de bronce, es de un peso considerable.
La infantería ligera está compuesta de pelastos
que sacan su nombre de un escudo ligero, pelta, y llevan
sobre la túnica una cota de armas hecha de tejidos
cruzados, forrados y con fieltro, sostenida en el talle
por un cinturón de bronce amartillado. Las cnémides
se atan sobre las polainas de lana y unas sandalias con
correas protegen los pies. |
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- Traje
militar. El ejército riego comprende una infantería
pesadamente armada: los hoplitas, que llevan una coraza de escamas
metálicas, cosidas o recamadas. Esta coraza se detiene
en el cinturón y se prolonga con lambrequines. Las piernas
se protegen con los cnémides, de bronce y los pies se calzan
con crépides fuertemente claveteadas. La espada de dos
filos, provista de una empuñadura de bronce se acompaña
con una vaina de madera forrada de cuero y reforzada con armazones
de bronce; se cuelga de un tahalí de cuero pasado debajo
del cinturón que realza el talle. El casco beocio tiene
mejillas fijas, un nasal y una cimera con penacho; el escudo redondo,
realzado con placas de bronce, es de un peso considerable.
La infantería ligera está compuesta de pelastos
que sacan su nombre de un escudo ligero, pelta, y llevan sobre
la túnica una cota de armas hecha de tejidos cruzados,
forrados y con fieltro, sostenida en el talle por un cinturón
de bronce amartillado. Las cnémides se atan sobre las polainas
de lana y unas sandalias con correas protegen los pies.
El
soldado de caballería, sobre la corta túnica de
lana viste un jubón de cuero prolongado por una doble fila
de lambrequines, unas hombreras de cuero cubren el nacimiento
de los brazos. Esta coraza se refuerza con una serie de discos
de bronce formando una especie de pectoral muy resistente. Unas
polainas de cuero reemplazan las cnémides.
El
casco dorio se caracteriza por una gran visera que desciende muy
baja, el casco ático lleva guarda?mejillas, articuladas
a partir del siglo V a.C., y un nasal, el casco corintio se baja
sobre la cara enteramente disimulada, a excepción de los
ojos, y el almete se desarrolla considerablemente cuando el casco
se adorna con una cimera.
- Traje femenino. Hay que distinguir el traje dorio, hecho con
tejidos de lana atados por fuertes fíbulas, y la túnica
de lino, de origen jonio, que debió introducirse en Atenas
después de la derrota de la guerra contra Egino (568 a.C.).
Sin embargo, se sabe que la lana se empleaba en Jonia desde la
época homérica y en Mileto se teñía
de colores vivos, con dibujos recamados (de los cuales el vaso
François, en el Louvre, nos da una buena muestra). Esquilo
menciona también las escenas de caza que adornaban la capa
de Orestes.
El peplo caracteriza la indumentaria dórica. Abierto, es
un rectángulo de lana abrochado en los dos hombros y que,
sin pliegue ni cinturón, deja ver en parte el cuerpo de
la que se viste con él y es el vestido, muy antiguo, de
las muchachas espartanas. Una variante de este traje consiste
en doblar la parte superior y el borde doble se pasa entonces
por debajo del brazo izquierdo y se abrocha sobre el hombro del
mismo lado, de modo que forme una sisa que se prolonga más
allá del codo y a continuación, el mismo borde se
ata sobre el hombro derecho, dejando más juego en el pecho
para pasar la cabeza. La disposición es asimétrica,
ya que sobre el lado derecho la abertura del vestido acusa los
ángulos, con espirales que subraya una banda de color.
El aspecto del peplo se modifica también cuando el pliegue
sobrepasa el talle y cubre, al menos, la mitad de la altura total.
El ancho del pliegue (apoptygma) a veces se utiliza para cubrirse
la cabeza. Podía hacerse estrechar los dos espesores del
peplo abierto con un largo pliegue, con un cinturón: se
obtenía, entonces, un vestido de gran sobriedad de líneas,
con mucha nobleza y majestad. El peplo recubrió la túnica
jónica antes de que los atenienses resolvieran llevarla
sola, bajo el himation.
Reuniendo con una costura los dos bordes flotantes del peplo,
se obtiene el peplo cerrado y un término medio consiste
en coserlo sólo hasta el talle: entonces es el peplo semicerrado.
Una perfecta simetría caracteriza el peplo cerrado y puede
subirse por encima del cinturón para formar un rodete de
pliegues ahuecados: el colpos. También es posible cubrirse
la cabeza con el pliegue del peplo cerrado. Todos los peplos pueden
asociarse al manto, generalmente dispuesto sobre los hombros y
los brazos, a la manera de un chal.
La
túnica de lino se compone de un rectángulo
cuyos bordes laterales se reúnen por una costura.
Entre los dos bordes superiores se deja una abertura bastante
ancha para pasar la cabeza; después se unen por una
doble serie de pequeñas fíbulas regularmente
espaciadas. El talle se señala con un cinturón
que puede decorarse con flecos, borlas o campanillas La
tela se corta con un método muy antiguo, todavía
empleado en nuestros días en ciertas regiones: con
la uña se marcan pliegues paralelos; después
se moja el tejido, retorcido en los extremos, y se mantiene
así durante algunas horas. |
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En
Atenas, las más vastas túnicas forman un pliegue
en la parte superior, análogo al del peplo. Cuando se lleva
sola, con o sin pliegue, la túnica jónica caracteriza
a las bailarinas: la anchura y el vuelo de la tela permiten asir
con las manos la extremidad de la sisa y disimular completamente
los brazos. La disposición oblicua del himation corresponde
al progreso del traje jónico en Ática, abrochado
a la izquierda o a la derecha y el uso de botones sustituye el
de las fíbulas. La túnica se asocia a veces con
el manto de los hombres, que la coquetería femenina dispone
en sentido inverso: la extremidad, en lugar de echarse a la espalda,
cae hacia delante.
El traje jónico lleva también, en la época
helénica, un manto de lino, el fairos, cuya disposición
no se ha definido con precisión, y un largo chal (5 m x
0'75 m) llamado “chal oblicuo de Cores”, que Jacques
Heuzey ha estudiado, demostrando que este traje, molesto y frágil,
que reduce singularmente la libertad del brazo derecho, era el
signo de la vida lujosa y cómoda expresada por la famosa
sonrisa arcaica que Charles Picard ha definido con tanto acierto,
como un “jeroglífico de felicidad”. El arreglo
más simple consiste en atar el chal con fíbulas
sobre los dos hombros, como un peplo y para obtener a continuación
la forma de V invertida que abre paso al cinturón, se introduce
la mano, por arriba, bajo el chal, se toma un pellizco de tela
y se conduce por encima del borde superior, provocando así
la retracción ascensional y piramidal del borde inferior.
De esta manera se forman, debajo del borde superior, una serie
de pequeños bolsillos que hay que igualar. El mismo procedimiento
puede emplearse cuando el chal se coloca oblicuamente, liberando
el brazo izquierdo, y repetirse igualmente bajo el brazo. De la
demostración convincente de Jacques Heuzey, resulta que
hay que repudiar todo uso de bandas o cintas de cuero; una vez
más, el efecto decorativo, aparentemente complicado, se
obtiene con medios muy simples.
Insistamos en el hecho de que el ropaje dórico es arquitectónico,
mientras que los efectos de la túnica jónica son
pictóricos. La evolución de las costumbres, como
la del gusto, tiene un buen papel en las transformaciones del
traje femenino: a los hábitos rudos de un cuerpo vigoroso
y endurecido, libre, bajo el peplo, sucede la preocupación
por el confort, por la dulce sensación de las telas suaves.
Con su capa, la mujer se envuelve, friolera, subiendo sobre su
cabeza un faldón que forma una capucha. Ya no existe, entonces,
el equilibrio entre el desnudo y el ropaje, que constituía
la belleza propia del traje dórico; pero la tela fina,
como mojada, se amolda al cuerpo, al que hace resaltar.
Peinados.-
Los hombres llevan el pelo largo y lo rizan, como las mujeres,
hasta la época de las guerras médicas (siglo V).
El período ático?jónico ve nacer el krobylos,
moño que cae sobre la nuca, y gran cantidad de adornos
atados con nudos. Si hemos de creer a Aristófanes, el uso
de pelucas se generalizó desde finales del siglo v, en
caso de calvicie. Cuando los cabellos son cortos, a menudo se
mantienen con una banda de tela o de metal es una moda que pasa,
en el siglo V, del Peloponeso a Atenas.
En
la época arcaica los hombres gustaban de la barba en punta,
mientras que suprimían su bigote. Los filósofos
continuaron dejando crecer a voluntad toda su vellosidad, incluso
cuando, después de Alejandro, empezó la moda de
afeitarse totalmente.
Para las mujeres, los cabellos largos y sueltos sólo se
llevaban en ciertas fiestas. Los cabellos cortos señalan
un luto temporal o una vejez confesada; se imponen siempre a los
esclavos. Los peinados arcaicos consistían en dos bandas
de cabello crespo que prolongaban largos rizos en virutas que
caían sobre los hombros y el arreglo clásico sujeta
las dos bandas onduladas con una cinta y termina en un alto moño
al que, a menudo, se añade una diadema o una faja. En el
siglo V también existen trenzas sujetas por encima de las
orejas y que se arrollan como una corona alrededor de la cabeza.
En la época helénica se encuentran “nudos
de cabeza” colocados en la cima del tocado. Los viajeros
adoptaban el gran cubrecabeza tesálico y preferían,
para el paseo, la cónica tholia de anchos bordes. Los velos
de cabeza (kredemnon o theristrion) y los gorritos, denotan un
gusto oriental.
El
calzado es generalmente del tipo “sandalia”, de cuero
natural o negro para los hombres; se fabrican rojos, blancos,
amarillos o verdes para satisfacer la coquetería femenina.
Los viajeros llevan altas botas atadas: las endromidas. Desde
finales del siglo VI a. C. los persas introducen el calzado tapado,
a veces con la punta curvada, a la moda oriental, como lo atestigua
la famosa Koré de botas rojas del Museo de Atenas.
7.1.1 Tabla de vestuario:
-
EL MUNDO DE LA FANTASÍA:
Los
personajes femeninos que componen el mundo de la fantasía,
se definen por su gran sexualidad, por ello su vestuario se va
a caracterizar por ser provocativo, colorista y pícaro.
Hadas:
(Telaraña, Pimentón, Polilla, Mostaza y Caracola):
vestidos corto de seda semitransparente, que insinúan el
cuerpo femenino. En la parte posterior llevan velos que se enlazan
en las muñecas, simulando así las alas. Las piernas
( desde las rodillas hasta los pies) se encuentran envueltas en
cintas de seda blanca, que potencia el carácter sensual
de estos personajes. . Se diferenciaran entre sí por pelucas
a media melena de diferentes colores.
Titania: vestido corto de seda roja, acompañado
por una boa de plumas malva, del mismo color que su peluca a media
melena; guantes largos y zapatos de tacón negros.
Oberón, (personaje masculino del mundo
de la fantasía): chaqueta de cuero verde pistacho, hasta
los tobillos, con una enorme pechera de plumas. Traje de pantalón
y chaleco negro, que se insinúa bajo la chaqueta, corbata
y sobrero a juego con el color de la chaqueta. y un sombrero.
- EL MUNDO DE LA REALIDAD
En
el mundo de la realidad nos encontramos con los personajes de
la alta sociedad, por lo que su vestuario va a tener un carácter
de sobriedad, elegancia y seriedad.
Teseo:
traje napoleónico, (s. XVIII), inspirado en la vestimenta
militar de gala de la época. Potenciando así su
rango social de autoridad.
Hipólita: vestido largo de pequeña
cola, de suma elegancia, sin mangas y de color nácar. Traje
sensual que a su vez potenciaba su posición de antigua
reina de las amazonas.
Kasandra: una vestido largo con mangas bombachas
y cuello alto, acompañado por un chaleco malva. Esta estética
muestra su carácter de respetable cortesana.
Filóstrata: falda larga y chaqueta de
manga larga de color azul oscuro y camisa blanca cerrada por un
broche, otorgando así un carácter de elegancia.
- ENAMORADOS
Los
enamorados presentan un vestuario más dispar , los hombres
se caracterizan por su elegancia y las mujeres presentan un vestuario
más sensual y juvenil
Hermia
y Helena: faldas estructuradas con la forma del cancán,
calzas interiores, acompañadas por corpiños blancos
que estilizan su figura, creando así una estética
de juventud y belleza.
Demetrio y Lisandro: trajes de pantalón,
camisa de manga larga gris calao, junto a chaleco (Lisandro burdeos
y Demetrio celeste) , corbata y zapatos negros de lengüeta
blanca.
-
ARTESANOS
Los
artesanos, son los personajes más divertidos, se van a
caracterizar por un vestuario más singular. Todos ellos
llevaran una ropa más desaliñada, y vieja, que se
compone de pantalón y camisa. A lo largo de la obra sufren
pequeñas trasformaciones:
Andrajo:
se convierte en un burro, en ese momento llevara un disfraz de
la cabeza del animal, acompañado por un traje compuesto
de pantalón a media pierna y chaqueta de cuadros rojos;
zapatos, tirantes y corbata a juego.
Procopio: llevara un sombrero que simulara la
luna que él representa, con el mismo vestuario desaliñado
mencionado anteriormente.
Castín: disfrazado de muro, dejando ver
una camisa de rayas roja y blanca, acompañado por un pañuelo
en la cabeza.
Gervasio: llevara una cabeza de León,
acompañado por un traje compuesto de pantalón a
media pierna y camisa de cuadros veis; zapatosy tirantes a juego.
Flauta: vestido largo rosa, de mangas anchas.
Listón: director e ideador de la obra
como regalo al duque (Teseo), se caracteriza por llevar un traje
de chaqué negro, junto a un sombrero de copa.